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El hallazgo arqueológico de Deià, una posible fábrica de suministros para las élites romanas

Los restos descubiertos en otras zonas montañosas similares de la península hacen sospechar que podría tratarse de un centro de producción de aceite, vino, madera u otro recurso natural que después era suministrado a las ciudades y villas de Mallorca

Vista de los trabajos en el yacimiento, ayer, en Deià. | P.R.

«Un hallazgo interesante», «una buena noticia» y «un punto de partida importante para empezar a acotar en qué consistía la explotación o el uso de la Serra en época romana». Estas son las primeras reacciones de algunos historiadores y arqueólogos que han investigado la huella del Imperio Romano en Mallorca sobre el hallazgo de unas estructuras de la citada época en Deià que ayer avanzó en primicia DIARIO de MALLORCA. Todos los especialistas concuerdan en que la Tramuntana no ha sido demasiado explorada cuando se ha tratado de buscar restos de esta época. «No ha habido un interés especial, las investigaciones siempre se han centrado más en las ciudades romanas, en Pollentia o Palma», advierte el arqueólogo Bartomeu Vallori.

Margarita Orfila, que codirigió durante 34 años el proyecto de Pollentia, insiste en la misma idea: «Se ha trabajado poco en la zona». «Sí han aparecido en la Serra algunos elementos cerámicos romanos en yacimientos talayóticos. La presencia de esos restos indican que continuó habiendo ocupación en estos asentamientos, al menos hasta época romana», indica. La investigadora explica que en ese periodo histórico las tierras más llanas se parcelaban para cultivar, «pero había un territorio muy importante para tener bosque y ganado», que sería hipotéticamente la Tramuntana en Mallorca, «unas tierras que debían ser comunales y cuya gestión dependía de la administración de un territorio determinado y se regía por unas leyes y estructuras muy reglamentadas».

Jaume Deyà, el arqueólogo que por casualidad se topó con estas estructuras, piensa, «sin ser yo un experto en la antigüedad romana», «que estas zonas y los indígenas que residían en ellas quedaron relegados, malviviendo en el entorno, y con la romanización fueron la mano de obra para explotar los recursos de estos lugares para dar suministro a las élites romanas, que estaban en Pollentia o en las villas principales».

Orfila ve posible que, por la zona donde ha aparecido la estructura que ahora excavan Pere Rullán, Clara Bartolomé y Andrea Cabaleiro (las directoras del proyecto), «es posible que se tratara de un espacio donde se trabajaba con el aceite más que con el vino, pero para llegar a saberlo con exactitud se deberían analizar por ejemplo los sedimentos del opus signinum, hacer un estudio de micromorfología, o también del polen. Lo importante ahora es conservar muy bien todos los materiales que vayan encontrando para después analizarlos».

Tanto la catedrática como Deyà citan a Jaume Coll como precursor en la elaboración de algún estudio sobre la ocupación romana en la Serra. Su trabajo se ciñó a la zona de Sóller. «Él cita tres habitaciones de época romana, circulares, donde en unas excavaciones en los años 60-70 se encontraron herramientas. Coll planteó la hipótesis de que ese yacimiento era una zona de explotación de madera», un recurso «muy preciado», subraya Margarita Orfila, «porque era el combustible de aquella época».

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Descubren un yacimiento inédito de época romana en plena Serra de Tramuntana

Deyà, que conoce muy bien la Serra, asegura que hay numerosos yacimientos en la Tramuntana, «muchos de ellos destruidos y enmascarados». «Piensa que el de Deià está en una zona muy agreste, inhóspita, con mucha pendiente, y ahora no nos lo parece tanto por los marges».

Consolidar la estructura

Pere Rullán, el arqueólogo in situ, explica que la clave ahora es averiguar el tamaño de la estructura hallada y llevar a cabo trabajos de consolidación para que lo hallado no se pierda, «es una zona de mucha pendiente y donde hay corrientes; de hecho, ya hemos perdido un tramo de medio metro desde que Deyà lo descubrió ». De momento, no se puede ir más lejos sin financiación. Las analíticas es algo que se plantean en el futuro. «Sin el Consell detrás, es imposible. De momento, contamos con el apoyo del Ayuntamiento d de Deià». El investigador comenta que sí se conoce que en Mallorca los romanos extraían de las montañas almagre, un mineral que servía para mezclar con cerámica, para la construcción y teñir, «pero no parece que se extrajera de esta zona por el tipo de tierra», matiza. «También se sabe que existían unas minas de plomo en Bunyola».

Por último, Vallori recuerda que en los Pirineos hay proyectos interesantes de investigación de arqueología de montaña. «Allí se han documentado estructuras romanas más o menos temporales más relacionadas con el pasto de los animales y la explotación de otros recursos del bosque».

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