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Con ciencia | La próxima pandemia

Murciélago de herradura. | SCIENCE

La Ecohealth Alliance (EA) de Nueva York (Estados Unidos) es una organización mundial sin ánimo de lucro que dedica sus esfuerzos científicos al análisis de las conexiones que se establecen entre la salud humana, las condiciones ambientales y la interacción con el mundo animal. Había alcanzado ya el liderazgo en la tarea de comprensión y prevención de las pandemias antes de que la covid actual transformase nuestro mundo. En las circunstancias actuales, el trabajo de la EA se ha convertido en la referencia obligada para poder superar la crisis sanitaria —y económica— que nos está azotando. Pero tal vez los resultados más importantes de las investigaciones que tiene la EA en marcha sean los que apuntan hacia el futuro: qué tenemos que hacer para que no suframos otra pandemia sin saber cómo afrontarla.

El equipo de la EA que dirige Peter Daszack, presidente de la institución, por otra parte, acaba de presentar en medRxiv —archivo de pre-publicación en ciencias de la salud creado por el Cold Spring Harbor Laboratory de la Universidad de Yale (Estados Unidos)— una versión primera del trabajo en el que Daszack y sus colaboradores, con Cecilia Sánchez como primera firmante, hacen una estimación de las infecciones no detectadas de virus relacionados con los murciélagos que han podido darse en las últimas dos décadas. Pese a que se trate de un artículo no publicado todavía y, por tanto, pendiente de someterse a la crítica de los revisores, la revista Science se ha hecho eco de él recabando los comentarios de reputados virólogos especialistas en coronavirus.

Como indican Daszack y colaboradores, sólo dos coronavirus se han propagado a nivel mundial en los últimos 20 años: el SARS-CoV, que provocó en el año 2003 un brote del síndrome respiratorio agudo severo (SARS), y el SARS-CoV-2, el virus que causa la actual covid-19. Pero, en la opinión de los autores, se puede tratar de la punta de un iceberg en el que se esconden muchas otras infecciones ocultas trasladadas desde los murciélagos a los humanos. Hasta 400.000 personas pueden estar infectándose cada año por coronavirus procedentes de esos mamíferos voladores en Asia meridional y sudoriental. En una región tan amplia, con cientos de millones de murciélagos y casi 500 millones de personas, 400.000 infecciones no parecen un número enorme. Por añadidura, como indica Daszack, en muchos de esos casos es posible que no infecten suficientes células —o células del tipo correcto— para transmitirse a otra persona, o incluso es posible que no puedan escapar de nuestras defensas inmunitarias. Pero el trabajo de Daszack y colaboradores indica que el mayor riesgo de aparición de una próxima pandemia causada por un virus semejante a los SARS-CoV conocidos se presenta en el sur de China, Vietnam, Camboya, Java y otras islas de Indonesia. Cabría esperar que no lo pasemos por alto.

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