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En contra
Valentí Puig Escritor y periodista

«El subidón de los corruptos se debe al incentivo de la cocaína»

Valentí Puig (Palma, 1949) regresa a su atalaya memorialística con ‘Dioses de época 1993-2006’, donde confronta su triángulo existencial Madrid-Mallorca-Barcelona con el resto del mundo, desde la perspectiva de un católico renovado con fobia a los extremos y que no desdeña la malicia del autor

Valentí Puig, escritor y periodista.

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Es más conservador hoy que en 1993-2006?».

No. Tampoco diría que soy optimista, pero sí realista. El mundo es trágico por naturaleza y no se acaba, pese a quienes ven en Afganistán el final de Occidente. No hemos inventado las guerras en el siglo XXI.

Se emplea con maestría en catalán o castellano.

Desde siempre he defendido que Balears es una sociedad bilingüe al igual que Cataluña, y que las dos lenguas valen lo mismo. Desde el catalanismo y el castellanismo me reprochan que estoy en medio, y tan a gusto.

¿Peligra ese bilingüismo?

Ni Vox caería en el error de tocar la lengua, más allá de matices. En Balears se ha mantenido el bilingüismo, salvo interpretaciones exclusivistas de la izquierda nacionalista.

Usted forzó a Aznar a presumir de «hablar catalán en la intimidad».

No le forcé, le pregunté qué pasaría con el catalán si cuajaba el pacto del Majestic. Se entusiasmó y salió con esta expresión, que ha dado mucho juego.

Una aportación fundamental de ‘Dioses de época’ es la conexión entre corrupción y cocaína.

Es una hipótesis basada en casos que conocí personalmente, y en la experiencia colectiva de que los corruptos de Balears experimentan subidones solo explicables con el incentivo de una sustancia añadida, la cocaína.

¿Tiene pruebas concretas de esta relación?

Acuérdate del corrupto del ayuntamiento de Palma. Hablo de un consumo de cocaína masivo, casi una exhibición en fiestas y bares. No digo que todos los corruptos fueran cocainómanos, pero sirve para explicarlos.

Describe la «burbuja» en que vivían los corruptos.

Creían que nadie les iba a pillar nunca. Estuve muy implicado en los tiempos de UCD, y no hubo un solo caso de corrupción. Vino después, en parte por el excesivo poder concedido a los Consells insulares cuando recibieron competencias del Estado.

¿Qué diferencia a Matas de Munar?

UM está concebida desde su creación para la corrupción sistémica, está consagrada a ese único fin.

Matas fue «el mal alumno de alguien más corrupto».

No puedo dar el nombre de quien supongo que fue su corruptor, porque está vivo y no quiero que me lleven al juzgado. Matas tuvo un inductor, porque él era un tecnócrata, un hombre de componendas que alcanzó la primera fila para tapar el Túnel de Sóller. Fue peor el remedio.

«¿Ya entiende las cosas de Cataluña?», le preguntó Pujol.

Él era eso, ¿sabes? He llegado a la conclusión de que tenía una gran capacidad política pero ninguna virtud, ningún sentido del valor aunque se presenta como defensor de los valores. Así se explica lo que pasó después.

Pujol se corrompió, pero no es un mediocre.

Es un hombre con enorme sabiduría política, pero sin integridad.

¿Periodista es más importante que escritor?

Lo importante es escribir, y en periodismo has de conseguir que tus lectores te entiendan y sorprenderles un poco. No ser previsible, aportar una cierta malicia.

¿Malicia es llamar «insustancial» a Herralde?

Me apetecía describirlo así. Nunca he visto en Herralde a un gran editor, con el rango estelar que muchos le presuponen. Y he publicado con él.

¿En qué periódico lo han tratado mejor?

En ABC me permitieron algo que en aquellos años me gustaba mucho, viajar.

¿Y en qué periódico lo han tratado peor?

Jajaja. Puede ocurrir que te contraten para que seas obediente, sin darse cuenta de que tu característica principal no es la obediencia. No sé si me explico.

Mira que le cuesta reconocer que el PP mintió el 11S.

Si mintió, y me cuesta reconocerlo, no se trataría de una mentira sino de que tardó en admitir la verdad. En política tomas decisiones con lo que tienes a mano, por eso apoyé la guerra de Irak para combatir el terrorismo, no con la vana ilusión de un país más democrático. Afganistán no se convierte en Suiza de un día para otro.

En el libro reivindica la religión y la oración.

Fueron años de regreso. Mi generación se educó en el catolicismo y yo me había apartado. Hubo algo que me atrajo con Juan Pablo II, y sigo siendo un católico semipensionista.

Si le atrajo Wojtyla, debe repelerle Francisco.

Nunca hay que hablar mal de los Papas, y me parece que te he dado la respuesta.

¿Propone una felicidad razonable?

Sí, sí. Más que racionalistas, podemos aspirar a ser razonables, a molestar lo mínimo posible a los demás y a procurar que los demás no nos tomen el pelo.

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