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«La música no es otra cosa que el lenguaje de nuestras almas»

La célebre intérprete albanesa actuará en el Palau de Congressos este sábado a las 20 horas

La soprano albanesa Ermonela Jaho.

La soprano albanesa Ermonela Jaho. FADIL BERISHA

Podría decirse que el primer encuentro de Ermonela Jaho con la música cuando todavía era una niña fue como un amor a primera vista, de esos que duran toda la vida. Desde que a la temprana edad de seis años descubrió que cantar le hacía sentir «feliz y libre», momento en que comenzó a recibir clases de canto en Albania, su tierra natal, supo que su camino estaba determinado. Primero, con 18 años, una beca le permitió estudiar con Katia Ricciarelli en la Academia de Mantua. Tras completar ahí su formación musical, sus pasos continuaron en la Accademia Nazionale di Santa Cecilia, en Roma, donde estudió canto y piano durante cinco años. A partir de entonces, todo ha sido cosechar éxitos y a día de hoy ha interpretado papeles de gran envergadura, entre los cuales destacan Violetta (La Traviata) o Amelia (Simón Boccanegra) y varios personajes de Puccini, como Mimi (La Bohème) o Magda (La Rondine). Este sábado, en el marco del festival MallorcÒpera, el público mallorquín saldrá del Palau de Congressos con el corazón en las manos después de la actuación de la albanesa cuya voz lírica ha conseguido emocionar y conquistar a espectadores de todo el mundo.

¿Qué trabajo psicológico previo lleva a cabo antes de interpretar papeles de tanta envergadura como Madamma Butterfly?

Cada historia tiene que ver con la experiencia vital porque en toda ópera cantamos sentimientos completamente humanos: amor, muerte, desesperación, esperanza... De alguna manera, ya crecemos con todas esas emociones y la música no es otra cosa que el lenguaje de nuestras almas. El arte está creado para expresar todos esos sentimientos, así que debes meterte en el personaje, identificarte con él, para encontrarte a ti misma a través del protagonista. Cuando preparo una ópera intento ahondar en el personaje, y esa es la única forma de conectar con el público. No se necesita mucha preparación para cantar, simplemente saber transmitir emociones de manera honesta y abierta al público.

¿Cómo afronta la complejidad de hacer que el público experimente la catarsis propia de este tipo de obras?

Tienes que mantenerte fiel a ti misma y creer en aquello que estás expresando en cada momento. Si eres honesta vas a conectar fácilmente con el público. Puedes tener la voz más bonita del mundo, cantar maravillosamente y ser una gran artista, pero si las emociones que sientes no las transmites desde lo más profundo de tu ser, no vas a conectar con el público y la experiencia no va a llegar a ser algo realmente espiritual. Tienes que llorar y reír sobre el escenario para que la gente haga lo mismo que tú desde sus asientos. A veces conecto más rápidamente y otras cuesta más, para mí el público es como un termómetro que refleja tu honestidad sobre el escenario; si transmites bien, enseguida lo notas.

¿Cree que su evolución como artista habría sido diferente de haberse quedado en Albania?

Cada país tiene su propia historia y es especial a su manera, por eso el mundo es tan rico, porque cada uno aporta su propia experiencia vital. En mi caso, mi vida habría sido totalmente diferente de haber nacido en otro país como Italia o España, teniendo en cuenta la coyuntura política de Albania cuando nací. Puedes haber nacido en cualquier país del mundo, lo relevante es que tienes que saber aportar algo diferente a los demás. Mi historia como mujer albanesa con todos sus colores y matices ha determinado mi canto y mi evolución como persona. Una no puede elegir donde nacer, yo no pude decidir vivir en Albania de joven pero aquí estoy.

¿Qué se siente al interpretar a la protagonista de La Traviata nada menos que en la Royal Opera House de Londres?

Fue una experiencia preciosa, ha sido el papel que más he interpretado a lo largo de mi carrera. Además, Londres ha sido mi casa durante mucho tiempo, fue donde di mi primer debut musical y desde entonces siento que he crecido mucho como cantante. Lo bueno de haber representado muchas veces ya el personaje de Violetta en La Traviata es que puedes profundizar cada vez más en él, vas cogiendo la valentía de ir un poco más allá dentro de ella, con más matices y de forma más realista.

¿ Cómo ve el futuro de la ópera en este mundo cada día más tecnológico?

La ópera es algo que nos ayuda mucho a sentirnos conectados entre nosotros. Hoy, a pesar de internet y las redes sociales, la ópera permanece insustituible por todo lo que implica: los músicos, el coro, los bailarines, actores, escenografía... Es algo poderoso emocionalmente hablando y depende exclusivamente de todos nosotros que la ópera sobreviva a todos los cambios sociales. Ahora todo se está volviendo muy superficial, quizás por la covid, pero seguimos necesitando expresar sentimientos.

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