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MÚSICA CRÍTICA

Frescura e ingenio

La ópera también es para el verano. ¿Quién creía lo contrario? Pues eso, en tiempo de elevadas temperaturas se agradece un poco de escenografía y lírica, sobre todo si está bien hecha y llena de frescura para calmar el calor sofocante del exterior.

Así que debemos aplaudir la iniciativa del Teatre Principal de Palma dentro de su festival Fila U de presentar, en julio, un título como La serva Padrona, ya de por sí ingenioso y fresco.

Para la ocasión, dos magníficos cantantes, que saben estar muy bien sobre el escenario, potenciando, de forma caricaturesca, sus papeles cómicos. Nos referimos a la soprano Irene Mas y al barítono Simó Orfila, los dos muy profesionales, vocal y escénicamente. Ella como una joven realidad que es y él como un consolidado barítono, experto en roles cómicos, como demostró hace años en el mismo escenario en Cosí fan tutte de Mozart. Anotemos que el menorquín decidió no cancelar a pesar de haber sufrido un percance previo a la primera función y que, en cierta manera, le limitaba la movilidad

Así que, por lo que a la parte vocal se refiere, sobresaliente. Ahora bien, hay que añadir a ese dúo un tercer elemento, el del actor Joan Servera en el papel, originariamente mudo de Vespone, aunque en esa producción, sí tenga algo que decir, aunque sea de manera incomprensible. Servera tiene eso tan difícil de conseguir sobre un escenario: la capacidad de hacer sonreír, sin histrionismos.

Andrés Salado, como buen director musical que es, supo sacar un buen sonido a los jóvenes miembros de la Orquestra de Cambra de Menorca, marcando muy bien los tempi en las escenas cantadas y dando rienda suelta a los miembros del continuo en los recitativos, tan extensos (o más si cabe) como las arias y dúos.

Por su parte la escenografía y el vestuario de Elionor Sintes dan un toque muy colorista a la producción cuya dirección de escena firma Ana Cuéllar, que de alguna manera remarca las vises cómicas del argumento, ya de por sí inverosímil, añadiendo anacronismos que no hacen más que potenciar esa línea de frescura de la que hablábamos al principio.

Buena producción que nace a partir de una sinergia creada entre el Teatre Es Born de Ciutadella, la Orquestra de Cambra de Menorca, el Teatre Principal de Palma y la Orquestra de Cambra de Mallorca, que dirige Bernat Quetglas y que será la encargada de llevar adelante una futura gira por diferentes teatros de la isla.

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