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Entrevista
Josep Massot Director de la editorial Publicacions de l'Abadia de Montserrat

«Los tribunales españoles continúan teniendo un cierto componente franquista»

La editorial de Montserrat, «la más antigua del mundo», fue fundamental para la difusión del catalán en el siglo XX

El historiador mallorquín Josep Massot. Manu Mielniezuk

El historiador mallorquín Josep Massot rebosa conocimiento y almacena multitud de recuerdos históricos. Entró en Montserrat en 1962, y nueve años más tarde se convirtió en el director de su editorial, «la más antigua del mundo». En este medio siglo bajo su dirección se han publicado unos 4.000 libros, pero a parte de esta temática más literaria, Massot ha sido testigo directo de algunos de los acontecimientos más importantes de la historia reciente española.

Montserrat es un lugar de culto, una editorial, vio nacer a la Convergència de Jordi Pujol y fue un refugio para catalanistas. Siguiendo el símil con el lema del Barça que usted ha utilizado alguna vez, ¿es más que un monasterio?

Siempre hemos dicho eso (risas). Primero, Montserrat es un lugar al que la gente se siente muy próximo, ya que desde el siglo XII españoles y extranjeros han podido visitarlo. En 1946 y 1947 aquí se hicieron las Fiestas de la Entronización de la Virgen de Montserrat, que teóricamente no tenían demasiada importancia, pero se aprovecharon para volver a poner en circulación una lengua que estaba prohibida, ya que en catalán no se podían hacer conferencias ni publicar libros o revistas. A partir de este año cambió. En el monasterio también se hizo la solución de emergencia. Las libertades de expresión y reunión estaban prohibidas, y dejamos hasta más allá de la muerte de Franco que se hicieran reuniones, permitimos que viniera gente a esconderse... estas cosas no deberían ocurrir en Montserrat, pero era de los pocos lugares donde se podía hacer.

La editorial que dirige se creó 60 años después de la invención de la imprenta, en el siglo XV. ¿Se puede considerar la más antigua del mundo?

Sí. Las más antiguas del mundo son Oxford, Cambridge y la de Montserrat, y por una serie de razones he llegado a la conclusión de que la nuestra es un poco anterior. Por otra parte, hay muchas que son más anteriores, pero duraron pocos años. En cambio, la de Montserrat lleva cinco siglos.

¿Qué importancia ha podido tener para Cataluña y la lengua catalana?

La mayor parte de libros hasta el siglo XIX eran o en latín o en castellano, ya que Montserrat dependió de la congregación castellana de Valladolid hasta 1835. A partir del XIX, y especialmente durante el XX, la editorial tomó el concepto de editorial moderna, empezando a poner en las publicaciones su origen, la Abadía de Montserrat. En este aspecto, nos hemos dedicado especialmente a temas relacionados con Cataluña, aunque no exclusivamente a ello. De hecho, tenemos libros en ruso, latín o alemán, pero fundamentalmente nos hemos centrado tanto en libros como en revistas en catalán.

"En el franquismo, en Montserrat se hicieron cosas que en otro lugar hubiera sido mucho más difícil"

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Con las dictaduras de Primo de Rivera y Franco la editorial debió de tener bastantes problemas con la censura.

Sí. Con Primo de Rivera tuvimos muchos problemas. Por ejemplo, hicimos un libro de música gregoriana con un capítulo que hablaba de Cataluña, y por el hecho de poner la palabra ‘catalana’ la censura se enfadó mucho. Al final, sin embargo, el libro acabó saliendo, pero hubo muchísimos problemas y multas. Con la dictadura de Franco, ya ni hablemos. Empezamos poniendo fechas falsas, diciendo que eran libros de 1936, y que estaban impresos o reimpresos a principios de los 40, fueron tiempos complicados. De esta época, lo más significativo fueron las revistas, tanto Qüestions de Vida Cristiana como Serra d’Or fueron las únicas hechas en catalán, y tuvimos que pagar igualmente muchas multas.

«Los tribunales españoles continúan teniendo un cierto componente franquista»

¿Qué relación tenía Montserrat con el régimen de Franco, teniendo en cuenta esta doble alma de ser católico pero catalanista?

No teníamos relación directa con el régimen, afortunadamente. En el 39, cuando se ocupó militarmente el monasterio, hubo un régimen prácticamente de terror, inicialmente no se podía hacer nada. En Montserrat había miedo de que colocaran una congregación diferente, por la fama que teníamos de ser catalanistas, pero pudimos continuar y se hicieron cosas que en otro lugar hubieran sido mucho más difíciles.

¿Qué evolución ha tenido la editorial en estos 50 años en los que usted la ha dirigido?

Hemos continuado lo que se ha hecho siempre en Montserrat, libros religiosos, aunque de cada vez desciende más porque al público no le interesa tanto. Hemos seguido con las revistas, y en algunas, como Serra d’Or, he sido igualmente director. También hemos creado diferentes colecciones de cultura catalana como la Biblioteca Abat Oliva, o la Biblioteca Serra d’Or, de libros más pequeños relacionados con la cultura, y que ya llegamos al número 500. Pero lo más importante es que empezamos prácticamente desde cero, ya que no se publicaban ni cinco libros anuales, y en mi etapa de dirección aproximadamente hemos publicado unos 4.000 libros. El año pasado y el anterior bajamos un poco el número de ejemplares, ya que hay una crisis espantosa, pero nos solemos mantener en los 120 o 140 anuales.

¿Qué figuras literarias de Balears que hayan participado en la editorial destacaría?

Tenemos muchas. De una colección que se llamaba Catalunya en visió, Maria Antònia Oliver hizo un capítulo dedicado a Mallorca, por ejemplo. En otras colecciones hemos tenido también colaboraciones de Gabriel Janer Manila o Baltasar Porcel en Serra d’Or con sus entrevistas. Igualmente, hemos sacado colecciones de clásicos donde publicábamos libros de Ramon Llull, Anselm Turmeda, Mossèn Alcover o Joan Alcover.

"Antes no se publicaban ni cinco libros al año, pero en estos 50 años hemos sacado unos 4.000"

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¿Qué ha aportado esta mirada balear a su proyecto?

El hecho de que yo fuera de Mallorca, que siempre me han interesado los temas de la isla, ha hecho que Balears tuviera cierta presencia dentro de la editorial. Ahora no salgo mucho de Montserrat por problemas de salud, pero siempre decía que era el único mallorquín no político que iba por todas las islas. Hemos podido crear una colección de Balears que no existen de otra manera fuera de la editorial Moll o Lleonard Muntaner. Salvo estas dos, posiblemente somos la que más libros ha dedicado, y no habría sido posible sin la ayuda de las instituciones, pero siempre hay el mismo problema: los libros que salen en Mallorca no llegan a las otras islas, los de Menorca tampoco y los de Ibiza igual, es una situación complicadísima.

Usted ha sido reconocido por las tres comunidades de habla catalana. Entre otras distinciones, tiene la Medalla d’Or de Balears, la Creu de Sant Jordi y es Doctor Honoris Causa por la Universidad de Valencia.

Siempre hay que estar contento y agradecido con estos reconocimientos. Había un escritor de Mallorca que me decía que habíamos hecho muchas cosas y nadie nos había reconocido nada, y un día le dije: «A ti no lo sé, pero a mí me han hecho mucho más caso del que merezco».

Como director de la editorial con más historia de Cataluña, ¿cómo vive el conflicto del ‘Procés’?

Es un conflicto que realmente no es entre gobiernos, sino que incluye al pueblo catalán. Antes de la Guerra Civil había un libro que se llamaba Catalunya, poble oprimit, y continúa siéndolo hoy en día. Un pueblo que pide hacer un referéndum, y en lugar de ayudar, se está haciendo lo contrario. Todo viene por la reforma del Estatut, que fue aprobada por el Parlament de Cataluña y por el Congreso, pero el Tribunal Constitucional consideró ilegales algunos puntos, y a partir de ahí ha habido una desgracia tras otra. Aquí hacen un referéndum pacífico y te envían a la policía y la guardia civil que pegan a los ciudadanos. ¿Como pueden decir después que aman a Cataluña?

Usted es un gran estudioso de la Guerra Civil y el franquismo. ¿Cómo valora los pasos que se han hecho como la exhumación del dictador, o la posible ilegalización de su fundación?

Ya se debería haber hecho antes, pero los tribunales de España siguen teniendo un cierto componente franquista. Así como hubo cambios en la Transición, con la dominación en cierto modo del ejército o los cambios de los organismos políticos, con la judicatura no se hizo nada, y son los que ahora mandan. En Alemania hablar de temas nazis es un delito, y en cambio aquí todavía hacen combinaciones y malabarismos para que no lo sea.

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