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Entrevista
Juan de la Rubia Organista de la Sagrada Familia

«Los órganos históricos merecen el respeto que brinda la experiencia»

«Al pulsar sus teclas, mantienes vivo el sonido de siglos» - «Todo músico y oyente vuelve a Bach, su música es como un medicamento»

Juan de la Rubia, en primer término, durante una de sus actuaciones. | SARA GUASTEVI

El organista de la Sagrada Familia, nominado a un Grammy, inaugura esta tarde la décima edición de la Setmana de Música Antiga de la Colònia de Sant Pere, lugar en el que estos días ha impartido un curso de improvisación

¿Por qué el órgano?

Puedo decir que fue él que me eligió a mí. Si bien desde pequeño sentía curiosidad por ese instrumento, fue cuando en el conservatorio tuve que decidir por qué instrumento de teclado optaba como profesional, pues terminé los estudios de piano y clave. Las circunstancias hicieron que ganara con el órgano el concurso de intérpretes de Juventudes Musicales, que aquel año se realizó en Ciutadella. De aquel premio salieron conciertos y recitales y así tomé la decisión de convertirme en profesional. De todas maneras, no me gusta definirme como organista, sino que prefiero decir que soy músico.

Estudió con Montserrat Torrent, que, a sus más de noventa años, está en activo. ¿Qué representó su maestrazgo?

Con 95 años es una maestra de maestros, todos los que fueron mis profesores han sido alumnos suyos, es la decana de los organistas y una referencia humana y vital. Pocos han tenido una vida profesional tan larga y de tanta calidad como ella. Y una cosa muy importante: nunca ha dejado de continuar aprendiendo.

Hábleme de Ton Koopman.

Lo traté brevemente y con admiración. Sus interpretaciones y grabaciones de la música de Bach son una referencia para todos los organistas. Koopman imprime frescura a sus interpretaciones. Conocerlo fue un gran momento que había esperado como estudiante.

Usted es organista de la Sagrada Familia de Barcelona ¿Dispone de un buen órgano?

El tema de la música en la Sagrada Familia es un proyecto en construcción. El proyecto musical global se está desarrollando. Tenemos un órgano de coro, de dimensiones modestas y que sirve para acompañar las funciones litúrgicas. En la cripta, desde hace unos meses disponemos de un instrumento histórico, el único que hay en Cataluña salido del taller francés Cavaillé-Coll, de gran prestigio en el siglo XIX. Pero el proyecto musical de Gaudí está por desarrollar.

¿Verán acabada la basílica nuestros nietos?

Es posible que lo veamos nosotros, el proyecto no se ha parado ni con la pandemia. Sigue en construcción, depende de los fondos económicos y no podemos saber cómo irá, pero la voluntad está. Se había dado la fecha de 2026, aunque por motivo obvios se ha descartado. Hoy no hay fecha concreta. Pero como decía Gaudí: «Mi jefe no tiene prisa».

Ha grabado discos con el órgano de Poblet y con uno histórico del Museu de la Música de Catalunya. ¿Qué tienen los órganos antiguos que no tengan los modernos?

Para empezar un punto de respeto añadido, los históricos merecen el respeto de las personas mayores, de los siglos, pues han superado las generaciones y han sido tocados por muchas manos, algunas seguramente muy importantes. Los órganos históricos merecen el respeto que merece la experiencia. Al pulsar sus teclas, mantienes vivo el sonido de siglos y eso se percibe.

«Koopman imprime frescura a sus interpretaciones, conocerle fue algo que siempre había esperado»

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Cada órgano tiene sus registros específicos, por tanto, una misma obra no suena igual en un sitio que en otro, ¿cómo se adapta a esa situación?

Los organistas debemos ser camaleónicos, pues debemos adaptarnos a cada instrumento, con sus registros y sus teclados diferentes. A diferencia de otros músicos, un organista debe probar dos o tres días el órgano en el que dará el concierto y adaptar el programa a cada uno de ellos. Lo más importante para un organista es hacerse amigo del órgano.

¿Bach es el más grande?

Hay muchos compositores grandes, pero Bach es el más grande por varias razones: por la calidad y la transcendencia de sus obras, algunas de las cuales parecen escritas o al menos inspiradas por un ente superior al ser humano. Siempre volvemos a Bach, todo músico y todo oyente vuelve a Bach. Su música es como un medicamento.

¿Para cuándo la grabación de su obra completa?

Ese sí que es un proyecto muy ambicioso, que muchos organistas deseamos poder llevar a cabo, pero hay que encontrar el tiempo y el momento para asumir el reto, son unas 15 horas de música y para ello debemos tener la cabeza muy libre. Se trata de un proyecto vital.

¿Es el órgano el instrumento más adecuado para la improvisación?

Todos los instrumentos permiten improvisaciones, pero el órgano ha ido siempre ligado a la improvisación, pues en las ceremonias litúrgicas era necesario improvisar para llenar esos tiempos que toda liturgia tiene.

Usted es especialista en improvisación, ¿qué se necesita para ser bueno en este campo?

Mucho trabajo. Es como un lenguaje, puedes conocer la gramática de un idioma, pero es la práctica la que te da la soltura de poderlo hablar bien.

«El interés por el órgano es creciente, muchos jóvenes quieren ser organista desde el inicio»

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En el concierto de la Colònia están anunciadas improvisaciones en diferentes estilos: francés, ibérico, bachiano...

Como decía, la gramática es una pero las características son varias. Debemos conocer las diferentes maneras y registros, como el habla, pues no es lo mismo el tono familiar que el formal. Hay estilos que caracterizan cada tipo de música. Así que para improvisar bien debemos conocerlos.

Participó en un disco, Cantatas Sagradas de Bach i Telemann, junto a Philippe Jaroussky que fue nominado a un premio Grammy.

Una gran experiencia que además tuvo un eco internacional. Fue un enorme placer poder trabajar con la Orquesta barroca de Friburg, con instrumentos originales y con Jaroussky.

Profesor en el ESMUC. ¿Hay interés entre los jóvenes para estudiar el órgano?

El interés es creciente y sobre todo me gusta dejar claro que cada vez estudian el órgano personas que quieren dedicarse a ello durante todo el tiempo. Hace décadas lo estudiaban jóvenes que venían del piano, ahora no, los de ahora quieren ser organistas desde sus inicios.

En el concierto en la Colònia tocará música de Cabanilles. ¿Sabe que en Felanitx tenemos unos manuscritos del compositor catalán?

Sí, lo sé, aunque no los he visto personalmente. La mayor parte de la obra de Cabanilles está en Valencia, pero esas partituras que hay en la Fundació Cosme Bauçà tienen un gran valor. Cabanilles era muy valorado en su tiempo, según una cita popular de su época: «Ante ruat Mundus, Quam surgat Cabanilles secundus» («Se desmoronará el Mundo antes que aparezca un segundo Cabanilles»).

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