Había motivos para celebrarlo a lo grande: el regreso tras un año sin el tradicional concierto en el Torrent de Pareis y el aniversario de la Serra de Tramuntana como Patrimonio de la Humanidad. Por este motivo, ayer el escenario más emblemático y natural acogió a casi un centenar de intérpretes, la mitad de la Capella Mallorquina y el resto de la Jove Orquestra Rotària de Mallorca. Nunca antes en sus 57 ediciones el evento que organiza la Fundació Sa Nostra había sido tan ambicioso, pero el director de la coral y la orquesta, José María Moreno, lo consiguió y el millar de asistentes disfrutaron de 12 piezas de música clásica en un marco inigualable.

La anécdota de la jornada se produjo justo antes de empezar el concierto y se llevó los primeros aplausos, debido a que el grupo de rescate de montaña de los Bombers de Mallorca apareció en ese preciso momento para ayudar a unos excursionistas perdidos y con problemas para descender el torrente. Enseguida se inició la primera de las conocidas composiciones y los jóvenes pudieron concentrarse en sus instrumentos y olvidarse de los lógicos nervios, ya que era la primera vez que los músicos de 8 a 22 años actuaban en un escenario tan espectacular y con tan buena acústica.

Regreso a lo grande en el Torrent de Pareis B. Ramon

La orquesta creada hace tres años compartió protagonismo con la renombrada coral, con casi tres décadas de experiencia en el concierto el Torrent de Pareis, aunque divididas en dos etapas. Regresaron en 2017 con motivo de su 50 aniversario y en la tarde de ayer combinaron su veteranía con los nuevos talentos, entre los que destacó el concertino de 17 años Pau Cladera. Interpretó dos solos: Cinema Paradiso, de Ennio Morricone, y Meditación, de la ópera Thaïs, y dejó boquiabiertos a numerosos espectadores.

La ópera predominó en este concierto-emblema del verano, aunque comenzó con el Preludio de la zarzuela La Revoltosa. Y las siguientes piezas del programa fueron: Barcarola, de la ópera Los cuentos de Hoffmann; la mencionada Cinema Paradiso; Coro de gitanos, de Il Trovatore; la citada Meditación; el Coro de esclavos hebreos, de la ópera Nabucco; el Intermezzo de Cavalleria Rusticana; Danzas Polovtsianas, de El príncipe Igor; Interludio, esta vez de una zarzuela, La boda de Luis Alonso; Can Can, de Orfeo en los infiernos; Coro del IV acto, de la ópera Carmen; y para finalizar, el Brindis de La Traviata, por lo que las grandes composiciones de la lírica volvieron a resonar entre las monumentales montañas que flanquean s’Entreforc, el último tramo del Torrent de Pareis antes de llegar al mar.

Desde las cristalinas aguas de sa Calobra también escucharon el concierto los bañistas y personas a bordo de los barcos fondeados frente a este singular escenario, pero quienes más lo apreciaron fueron los desplazados hasta allí superando las numerosas curvas que proyectó el ingeniero Parietti. Los alrededor de 1.300 asistentes, según cálculos del ayuntamiento de Escorca, se sentaron en toallas, esterillas o colchonetas (algunos se tumbaron) para disfrutar de la música. Todo para estar mejor en un evento que este año ha apostado por una orquesta en lugar del habitual conjunto de cámara. Y no defraudó, por lo que los jóvenes regresaron a Sóller en barco contentos de su primera actuación en el Torrent de Pareis.