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El gallinero | Ese lugar llamado noche

Un momento de la obra ‘Baalconing’.

Un momento de la obra ‘Baalconing’.

Inmersos en una temporada incierta, y mientras miramos de reojo al mercado británico –oportunidad o amenaza, según se mire–, se sube al escenario Catalina Carrasco para presentar su Baalconing, un periplo lisérgico del turista masivo cargado de hedonismo y angustia. Cocinada a fuego lento bajo el paraguas del Principal, la pieza es un ¡Jo, qué noche!, expresado en danza rabiosa y contemporánea, atrevida e incómoda. Un vagar por la música electrónica, las pirulas de colores y el neón, el sexo, la hipérbole y no sé cuántas cosas más. El Magaluf del exceso, y también la Platja den Bossa o Sant Antoni o el Arenal a lomos de seis intérpretes (extraordinarios Elena Susilla, Yeinner Chicas, Kiko López, Mariona Jaume, Gaspar Morey y la propia Carrasco) que se mueven de manera espasmódica para tejer coreografías expresionistas al ritmo del DJ, chamán de lo efímero. El viaje que acaba en vuelo libre y aterrizaje forzoso sobre agua de piscina de hotel, en el mejor de los casos, tiene sus etapas de principios y finales difusos, caminos sinuosos y personajes difíciles de comprender sin apelar a lo líquido de los tiempos presentes. En ese espacio de libertad o reclusión, o tal vez ambas cosas al mismo tiempo, se libra lo que para mí resulta una suerte de lucha entre cuerpo y cerebro en la que al final pierden los dos.

De la noche surge el estertor y en la noche vivió Madó Calona (o Rafaela Severa), contadora de historias, fuente principal de las rondalles de Mossén Alcover y ciega. Jaume Miró quiso saber de ella y de su vida y creó Formiguetes, una pieza breve que contenía la esencia, y en mi opinión todo lo importante, de lo que luego ha resultado ser La claror, estrenada en Son Servera, cuna y universo de las mujeres que transitan la obra.

Pere Fullana ha dirigido a Toti Fuster (siempre convincente) para poner en pie a la protagonista, y a Biel Bisquerra, a quien se le podría haber dado más juego.

Tenía mucha curiosidad por comprobar cómo se completaba el puzle, hasta dónde llegaba la investigación sobre el personaje, pero se ve que los testimonios y los archivos dan de sí lo que dan. Cuestión de expectativas. Con todo, el resultado es eficaz y bello y seguramente revelador para la inmensa mayoría de espectadores que la puedan ver.

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