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Entrevista
Agustí Villaronga Director de cine

«Cuando tomas caminos arriesgados, sabes que no vas a tener dinero»

«Esta película está hecha desde la óptica de una ópera prima, como si volviera a empezar a través de ella, porque la he hecho con mucha libertad»

El director de cine Agustí Villaronga.

El director de cine Agustí Villaronga. Guillem Bosch

Pocas películas arrasan de una manera tan rotunda en un festival de cine como lo hizo el pasado sábado en Málaga El ventre del mar, de Agustí Villaronga. Se premia a un maestro iconoclasta, radical y arriesgado, profundamente personal, y también a una película en la que el veterano cineasta continúa experimentando con el lenguaje cinematográfico para hablar de la inmigración a través de una libre adaptación de un relato de Alessandro Baricco que pone de manifiesto el paralelismo entre un suceso real que tuvo lugar en el siglo XIX y lo que sigue ocurriendo en nuestros días. Además, en El ventre del mar, el director sigue explorando uno de sus temas fundamentales: la creación de monstruos y hasta qué punto puede llegar la miseria humana.

¿Qué ha significado para usted este reconocimiento en este momento de su vida?

Es un festival en el que hay sangre muy joven y yo estoy como en un momento de retirada, a punto de jubilarme como aquel que dice. Pero yo me siento muy identificado con ese espíritu casi juvenil a la hora de hacer cine. Esta película está hecha desde la óptica de una ópera prima, como si volviera a empezar a través de ella, porque la he hecho con mucha libertad y me ha sentado muy bien. Además, muchos de los responsables de los departamentos también debutaban, así que tiene ese espíritu intrépido de la primera vez.

Ha sido un palmarés que ha apostado por el cine más heterodoxo, como demuestra también el premio del jurado a Destello bravío. ¿Cómo valora que se galardone a películas alejadas del cine convencional?

Al principio creo que Málaga era sobre todo un festival muy popular, con muchas comedias y películas de A3media, pero ha ido abriendo el abanico y se ha convertido en un referente a la hora de descubrir nuevos talentos y premiar un cine diferente, menos industrial, más cultural… no sé qué palabra utilizar porque cualquiera que diga va a quedar mal.

¿Más autoral?

No me gusta esa palabra, pero sí. Creo que incluso es bueno para el propio festival, porque está creciendo mucho y se puede consolidar como referente a nivel de habla hispana. Había muy buenas películas latinoamericanas.

«Mucha gente daba muy poco por esta película y al menos, con estos premios, van a saber que existe»

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En los últimos años, el Festival de Málaga se ha convertido casi en el Festival de cine catalán.

Es cierto, todas las películas que ganan son catalanas. Yo creo que la gente de la cultura no tiene tantos prejuicios si la película está hablada en otra lengua del territorio como es en este caso.

Esta película surgió en plena pandemia, casi como una necesidad.

Fue un milagro que se levantara tan rápido. Los productores creyeron en el proyecto y lo pusieron en marcha enseguida, pero era una apuesta arriesgada, se tuvo que hacer con medios muy limitados, con mucho entusiasmo, sí, pero también con miedo a naufragar, porque nunca se sabe, la aventura era difícil y nos podíamos haber pegado una castaña.

Se puede hablar mucho de El ventre del mar a nivel narrativo y estético, porque está llena de hallazgos, pero no hay que olvidar el tema que trata, la inmigración. ¿Por qué seguimos cometiendo los mismos errores, como pone de manifiesto la película?

Lo diré claramente, nos falta empatía y ponernos más en la situación de los demás. Yo lo he visto muchas veces a la hora de hablar de las muertes en el Mediterráneo, pero también se puede extender a las situaciones límite que se viven en las fronteras, en las guerras. Preferimos mirar hacia otro lado que adquirir un compromiso con la realidad. Yo no he hecho una película de denuncia, porque no creo que eso sirva para mucho, pero sí quería que funcionase a modo de recordatorio. También quería ir más allá, y contar que esas personas viven situaciones muy difíciles en sus países de origen y que cuando llegan a su destino no se les trata lo humanamente que se debiera.

«Preferimos mirar hacia otro lado que adquirir un compromiso con la realidad»

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Supongo que también le habrá hecho ilusión el premio al mejor intérprete masculino a Roger Casamajor, que tuvo su primer protagonista en El mar.

Fue su primera película, tenía veinte años y hemos coincidido varias veces (en Pa negre e Incierta gloria). Sergi López siempre me dice que es actor fetiche, pero es que es una persona con la que me gusta reencontrarme. Además, ha madurado mucho como actor, ha hecho cine, teatro y es un auténtico trabajador. No es una persona atenta a los glamures, él trabaja, trabaja y trabaja, y a mí me alegra muchísimo que lo hayan reconocido.

¿Se puede hacer un cine realmente libre en estos momentos?

Cuando tomas caminos más arriesgados, sabes que no vas a tener dinero, porque los productores no se la van a jugar, es normal, no pueden salir escaldados. Pero creo que debería haber un camino intermedio en el que no se dependa tanto de las cadenas y de las plataformas. Las condiciones en las que hemos hecho esta película tampoco son las idóneas, porque no había dinero. Tendría que hacer una película cada cinco minutos para poder vivir de esto.

¿Planes de estreno?

La película se verá en la plataforma Filmin, porque ellos son productores asociados, pero también serán los distribuidores en cines. Sé que tienen planes de estrenarla en otoño, pero ahora los escenarios son muy cambiantes. Lo que tengo claro es que mucha gente daba muy poco por esta película y al menos, con estos premios, van a saber que existe.

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