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Los investigadores, muy afectados por el cierre de la Biblioteca Bartolomé March

Profesorado de la UIB pide en un escrito su «necesaria reapertura»

Una de las salas de la Biblioteca Bartolomé March de Palma.

Una de las salas de la Biblioteca Bartolomé March de Palma. MIQUEL MASSUTÍ

El colectivo de investigadores de Mallorca vive con decepción y preocupación que la Biblioteca Bartolomé March no haya abierto sus puertas después de que el Govern publicara en el BOIB que a partir del domingo día 6 las bibliotecas y archivos de Baleares podían ampliar su aforo al cien por cien.

La situación es «grave» en muchos casos para las investigaciones, tesis doctorales o publicaciones que hay en curso en la isla, pues algunas de ellas están aparcadas, paralizadas o realizadas parcialmente, a la espera de poder consultar los fondos «únicos y exclusivos», de la «biblioteca más importante de la isla para la investigación», explica a este periódico el periodista y doctor en Historia Manuel Aguilera. Precisamente, él es un gran afectado de que la Biblioteca March lleve un año y tres meses cerrada, en concreto desde el confinamiento del año pasado. «He puesto en cola una investigación que tenía en marcha sobre los muertos de la batalla de Mallorca [la del desembarco de Bayo, en Porto Cristo] de la Guerra Civil; la tengo parada porque algunos de los libros que necesito sólo están ahí», apunta. «De otra investigación muy importante que estaba cerrando me faltaba sólo un libro, que también estaba allí. Y finalmente lo he podido localizar en la biblioteca pública de Génova. Menos mal, porque si me lo compraba por internet igual me pedían 600 euros», cuenta.

Aguilera va más allá de la triste noticia de que de momento no reabra la March. «El problema no es de esta biblioteca. Lo que no puede ser es que en Mallorca dependamos de una entidad privada para investigar. Esto no pasa en toda España. De hecho, al ser privada y que esté dando un servicio público es de agradecer», subraya. «Lo que quiero decir es que no puede ser que dependamos de una familia para investigar. Me da envidia cuando voy a según qué ciudades y veo los equipamientos públicos que tienen. Y te hablo de ciudades como Santiago, que no tiene más dinero que Palma».

Tal y como ha podido saber este diario, las dificultades para investigar con este cierre han motivado que desde el departamento de Ciencias Históricas y Teoría del Arte de la UIB se haya remitido un escrito para expresar a la biblioteca su preocupación, la importancia del fondo para todos los investigadores así como unas palabras de agradecimiento por todos los años de servicio.

La ayudante doctor de la UIB Elisabeth Ripoll tilda de «lástima» el cierre de la March. «Lo que más me preocupa es que no vuelva a abrir, es un lugar único tanto por los fondos como por el personal que trabaja en ella, que da un trato excelente», considera.

Fuentes cercanas al equipamiento, aseguran que los trabajadores del Palau March están en un ERTE parcial hasta el próximo 30 de septiembre, por lo que la biblioteca podría abrir en octubre, aunque no hay confirmación. Pese a a que el espacio está clausurado, su personal atiende las peticiones que puede online, comenta a esta cabecera el investigador Tomeu Canyelles. «A mí me han escaneado algunas cosas pequeñas, pero es cierto que no es lo mismo que ir allí y buscar presencialmente», indica. «En esa biblioteca estuve durante 22 meses para preparar la tesis doctoral. Los recursos y el personal son muy buenos, en ninguna otra biblioteca de Baleares encuentras tanta información local», señala. «Allí es el único lugar donde, por ejemplo, encontré el fanzine Les cotorres alegres, un ejemplar de Cicle lunar de Toni Socias, que acabamos de reeditar con Moll, o Màrius de Antoni Serra», detalla. «Este cierre sí ha afectado algunas de las líneas de investigación que tengo en marcha, me he tenido que buscar la vida con otras fuentes alternativas, en otras bibliotecas o incluso he comprado cosas en todocoleccion.net», confiesa.

Los historiadores Francesc Vicens o Catalina Martorell también han visto afectados sus últimos trabajos por la clausura de la March.

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