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Miguel Eek: "Todo el mundo merece una segunda oportunidad en la vida"

El cineasta mallorquín presentará este jueves a las 21.30 horas su nuevo documental, ‘La primera mujer’, en el Festival de Málaga

El director mallorquín Miguel Eek.

El director mallorquín Miguel Eek.

El cineasta mallorquín Miguel Eek presenta este jueves su nuevo documental, La primera mujer, en el Festival de Málaga. Tras consechar un gran éxito en varios certámenes internacionales, llega el estreno en España. El director explica que este es un festival que ha crecido mucho en los últimos años hasta convertirse en uno de los referentes del cine español y que, para él, esta oportunidad significa un reconocimiento a su trabajo: «Que un documental como el nuestro esté en el escaparate del mejor cine que se puede ver en España es maravilloso». Argumenta que esto ayuda a visibilizar el cine documental que no encuentra siempre los mejores espacios para ser visto: «Es un lugar que aglutina mucha prensa, lo que puede ayudar a que la película pueda tener una buena repercusión».

El filme, cuenta, surge a raíz de su curiosidad por entender cómo funciona una institución como el Hospital Psiquiàtric de Palma: «Me encontré que este lugar está lleno de tabúes cuando impartí un curso sobre cine documental para los paciente». En ese momento conoció a Eva, la protagonista de la película. Eek confiesa que tardó poco en darse cuenta de que era una mujer que tenía «una luz especial»: «Era una persona con un gran magnetismo y tenía mucha ilusión por la vida». Eva, además, tenía un objetivo claro: salir de allí. El director sostiene que esto no es lo habitual porque «entre la enfermedad y la medicación no siempre están ilusionados, sino contenidos». Ella quería empezar una nueva vida, y el director vio que su historia tenía un gran atractivo como contenido cinematográfico. «Ella en sí era un personaje para una película. Estuve un año y medio acompañándola», matiza.

El tema de las segundas oportunidades es otro de los temas fundamentales en esta obra: «Teníamos dos elementos principales: el deseo de Eva de ser normal y su anhelo por volver a empezar». La necesidad de que le permitieran volver a empezar, junto a la posibilidad de reformularse e interrogarse sobre quién era y adónde quería ir, acabaron convirtiéndose en el motor de esta historia. «Me di cuenta de que todo el mundo merece una segunda oportunidad en su vida», declara.

El cineasta manifiesta que, al empezar el proyecto, se dio cuenta de que estaba conectado de una forma especial con la protagonista: «Yo siempre tuve el deseo de encajar en una sociedad que no acogía la diferencia. Al hacer la película me di cuenta de que compartimos, en cierto sentido, ese anhelo de ser normales. Porque lo que se da por supuesto en cualquier persona, para ella se convertía en una batalla».

Miguel Eek, en referencia a la situación del documental, declara que este siempre ha vivido momentos de oro y momentos de crisis: «Creo que desde hace bastantes décadas, el documental va ocupando el lugar que merece. El problema es que, a veces, el documental es un saco donde caben muchas cosas, desde piezas más televisivas hasta productos puramente artísticos». Además, defiende que el cine documental permite que algunos autores puedan desencorsetarse de las estructuras narrativas clásicas para explorar de manera más libre: «Tiene el mismo poder para emocionarte que una ficción».

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