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Diario de Mallorca

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Gerard Quintana Músico y escritor

"La palabra me ha llevado por caminos que no hubiese imaginado jamás"

"Los sueños son más reales que nuestra propia vida en el sentido de que en ellos no tenemos defensas ni filtros ni control"

Gerard Quintana Guillem Bosch

El cantante de Sopa de Cabra, Gerard Quintana, es también el reciente ganador del prestigioso Premi Ramon Llull de les Lletres Catalanes por su novela L'home que va viure dues vegades. Este sábado ha estado en la Fira del Llibre de Palma presentando este libro donde la realidad y ficción del protagonista se difuminan

El pregonero de la Fira del Llibre ha afirmado que «leer es subversivo». ¿Y escribir?

Lo subversivo es el amor. Mi hijo, cuando era más pequeño, podía recibir grandes dosis de violencia en su cotidianeidad, pero si en una película de acción veía una pareja besándose, iba a esconderse detrás del sofá. Nos hemos acostumbrado más a la violencia que al amor. Incluso el amor explícito es ocultado. En cuanto a leer, es volver a escribir. Cada lector, con todo lo que le aporta el escritor, reconstruye la historia. Y si la vuelve a leer a lo largo de los años, puede tener una nueva visión de ese libro. Y escribir es vivir dos veces, ya que a través de esa ficción tienes la posibilidad de vivir otra vida, que sale de ti y tiene tu mirada.

¿Hay autobiografía en L’home que va viure dues vegades?

Suelo decir que me he vestido de minero y me he metido en mis cavernas. En mi primera novela busqué la ficción fuera de mí y en esta el protagonista podría ser en muchos momentos un reflejo de mí en un espejo deformado. He jugado a imaginarme «¿y si...?» a partir de una vivencia. Los libros que el protagonista lleva en su mochila son libros importantes para mí y su recorrido geográfico es el mismo que el mío y en la misma época. Girona, Eivissa, Formentera, Barcelona, Portlligat y otros lugares. Es un personaje cercano a mí pero no diría que es autobiográfico.

Escribir era su sueño y lo ha logrado a lo grande. ¿El premio sacude más que un concierto con Tina Turner?

El impacto es muy diferente. Cuando la vi en el escenario del Estadi Olímpic en el concierto del año 90 y yo tenía que entrar ahí, me caí de culo, pero un resorte me hizo saltar, me puse derecho y seguí. Sin embargo, el premio Ramon Llull, y además con la unanimidad del jurado, me da más vértigo porque la escritura es solitud y el abismo es mayor. Cuando por sorpresa se cumple lo que has esperado toda tu vida, el impacto es más grande, como la confianza y la responsabilidad que asumes.

¿La librería de Pere Ponsatí, su tío, fue el origen de todo?

He sentido muchas veces que he estado preparándome toda la vida para hacer esto. Nací sobre la librería que actualmente es la más antigua de Cataluña, con 142 años, y fue un refugio para mí. Era un chico introvertido, con ciertos problemas de comunicación, y la complicidad con mi tío me hizo amar los libros e ir construyendo mi ser con aquellas lecturas que él me iba facilitando. Y otras que yo a veces escogía a escondidas. Tenía muy claro que lo máximo a lo que se podía aspirar era a ser escritor, pero me sonaba muy pretencioso y si me preguntaban qué quería ser de mayor, decía que astronauta, por pudor. Me parecía menos pretencioso ir a la luna que escribir un libro. De ahí el respeto. Aunque he tenido la oportunidad de escribir para la música durante 36 años, más de media vida.

¿Es un buen bagaje?

Sí, porque mi herramienta siempre ha sido la palabra. A la música llegué haciendo letras de canciones, es decir, a través de la palabra, no porque fuese un gran cantante ni tuviese una buena formación musical. Al empezar mi trayectoria en solitario, lo hice musicando poetas. La palabra me ha llevado por caminos que no hubiese imaginado jamás. 

¿Es muy diferente escribir para música que una novela?

Totalmente. En el primer caso completas una información de carácter emocional que contiene la música. Con la letra contrastas o contrapones, aunque partes de un estímulo muy importante. En cambio, en una novela partes del mayor silencio. La única música que hay es lo que puedes crear con las palabras, el ritmo, pero no existen más herramientas.

Comienza la novela con un deus ex machina que cambia el destino. ¿Es uno mismo quien tiene que buscar las segundas oportunidades?

Al personaje principal se le van cerrando las puertas en una gran caída, con las pérdidas que tiene y la carga de una herencia envenenada, y se rebela contra el peso de un destino buscando una salida más allá de la realidad. Ese dios que he construido a imagen de los hombres, como hacían en la Antigüedad en las religiones politeístas, lo muestro desde el principio de la novela, mientras el protagonista va traspasando eso que nosotros entendemos por la realidad para continuar adelante con su vida.

¿Ahí radica la originalidad que alaba el jurado?

A veces tenía la sensación de que escribía un cuento, porque utilizo referencias mitológicas para hacer de espejo a la realidad del personaje. Él acaba creando su propia realidad en el mundo de los sueños, debido a que los sueños al final son más reales que la propia vida en el sentido de que en el sueño no tenemos defensas ni filtros ni control. Freud decía que el subconsciente esconde nuestro dolor y lo mantiene lejos de la consciencia para poder ser felices o poder sobrevivir.

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