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Benito Zambrano: «Quiero ser un contador de historias que emocionen»

El director de cine galardonado con varios premios Goya llegó el pasado domingo a Mallorca para terminar con el músico y compositor Joan Valent la banda sonora de su última película, ‘Pan de limón con semillas de amapola’, rodada en Valldemossa

Benito Zambrano y Joan Valent, en el jardín de la casa que el músico mallorquín posee en Algaida.  | INÉS GARCÍA SALINAS

Benito Zambrano y Joan Valent, en el jardín de la casa que el músico mallorquín posee en Algaida. | INÉS GARCÍA SALINAS

La película Pan de limón con semillas de amapola es una adaptación de la novela homónima de Cristina Campos, que ha colaborado a su vez como guionista, y que está protagonizada por las actrices Elia Galera y Eva Martín. Interpretan a dos hermanas separadas en la adolescencia, con una manera de sentir la vida muy diferente. Anna, conservadora y de vida acomodada, apenas ha salido de la isla y sigue casada con un hombre al que ya no ama. Marina es una mujer moderna, cosmopolita, independiente y fuerte que trabaja en el tercer mundo como médico para una ONG. Se reencuentran para regentar una panadería heredada ubicada en Valldemossa y, a partir de ese momento, una serie de acontecimientos les hará cambiar el destino de sus vidas a través de un duro proceso de reconciliación y transformación.

La producción ha contado con un presupuesto de casi cuatro millones de euros y ha sido financiada por Filmax, que compró los derechos y eligió a Benito Zambrano como el director perfecto para realizarla. «Me gustó que fuera una historia moderna de mujeres con un componente muy melodramático, un carácter internacional y sobre todo mucha emoción. Si no hay emoción, no puedo conectar, ni hacerlo».

La película cuenta en su mayoría con un elenco de actores catalanes y algunos mallorquines como Assun Planas. «Lo mejor de rodar aquí ha sido todo el apoyo que se nos ha dado y en especial durante meses duros de pandemia, sin que se produjera ningún caso», apunta.

«Yo soy de contar historias que no aburran, que haya verdad y que lleguen al estómago»

Benito Zambrano - Director de cine

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A la hora de interpretar la historia, el film lo ha dirigido con la intención de llegar a un público muy amplio, al desarrollarse «en una isla tan cosmopolita como Mallorca», señala el director.

De hecho fue durante el rodaje en Mallorca, y en el transcurso de una cena organizada por una amiga en común, donde se conocieron Joan Valent y Benito Zambrano. Al ser una coproducción con Luxemburgo, se daba la condición de que el dinero que ponían se reinvirtiera en la propia industria, realizando in situ y con parte del equipo luxemburgués, la postproducción y la música. Por ello, le pidió a Valent que le ayudara y así poderse llevar el espíritu de Mallorca consigo. De hecho, el músico tenía que ser también luxemburgués, pero «obviamente no conectó con la historia. Era demasiado impersonal y al final pudimos hacer toda la banda sonora con Joan, con quien tengo una química y una comunicación brutal», explica.

El cineasta y el compositor, en el estudio de Algaida. | INÉS GARCÍA SALINAS

A la pregunta de cómo se crea la música de una película, contesta Joan Valent que «con paciencia. Ves la película y conoces al director, ahí se crean una serie de sinergias con las que comulgas. Entiendes el drama, y lo que el director está buscando. La música se convierte en un personaje dramático invisible, imprimiendo emoción a la escena. A veces negativa, otras positiva, o acentuando ciertas cosas, pero sobre todo es un personaje más de la película. Por eso tiene que ser tratada con mucha austeridad. Un abuso de la música va en contra de la historia y una carencia la mancilla. Todo el proceso ha sido muy bonito y cargado de emoción».

Y añade Zambrano, «los dioses tienen bendecido a Joan y cuando ve una escena, se pone al piano y todo fluye. Todos los sonidos, la atmósfera y la música dan la fuerza a la historia», subraya con su intenso acento de Lebrija, «aparte de que trabajar aquí en el campo de Algaida, es idílico».

El estreno de la película se prevé será para primeros de noviembre aunque ahora empezarán con el ciclo de los festivales, y la première tendrá que ser en uno de ellos. El primer festival importante será San Sebastián que se celebra en septiembre y de ahí hasta mayo que tocará Cannes. «Con mucho cariño haremos un pase aquí en Mallorca, otro en Barcelona al ser la productora catalana, también en Madrid y después otro en mi pueblo, Lebrija».

«La música es un personaje más de la película, por eso tiene que ser tratada con mucha austeridad»

Joan Valent - Músico y compositor

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Ambos creativos están convencidos de que la película va a gustar. Y cuando se pone el alma, suele ser contagioso. «La gente la va a disfrutar. Cuenta historias que hablan a la gente de hoy en día. ¿A qué premios puede optar esta película? A cualquiera, porque todo está bien. Para mí, el conseguir sacar a la gente de sus casas y que le dediquen dos horas de su vida a ver una película mía, eso ya es grande. Si además les gusta, les hace reír o les conmueve, ya soy feliz. Ojalá fuera mi película más vista. Lo único que me paro a pensar es si cuando volvamos a la normalidad, a la gente cómo le habrá afectado la crisis económica y si le apetecerá ir al cine».

La película tiene un ritmo y un trabajo de interpretación muy inteligente que hace que la obra tenga una trascendencia. La última secuencia, la más importante, transcurre en un entorno tan apocalíptico como es el Torrent de Pareis.

«La mujer está en auge hoy en día y se dan visiones de la vida de todas las mujeres que aparecen en todos los rangos de edad, mostrando mucha solidaridad entre ellas. Yo no soy un director visual, soy de contar historias que no aburran, que haya verdad y que lleguen al estómago. El cine es un arte que se crea en colectividad, pero no es un arte colectivo ni asambleario, pero necesita el talento y la energía de muchísima gente. Yo hago una película cada tres o cuatro años, por lo que es muy importante que la película salga bien. Nada que ver con Estados Unidos en el que utilizando ciertos elementos ya sabes que tienes el éxito asegurado al 99%. En España, vivir como director de cine es imposible. Salvo Isabel Coixet o Almodóvar y alguno más, el resto tenemos que vivir una media de cuatro años con lo que cobras un año, sumado a que te quitan casi un 40% en impuestos. Existe la intención de que se haga ley, la propuesta del estatuto del artista que ya está aprobada en el parlamento para que se ajusten los ingresos. Los actores también tienen un índice de paro muy elevado. Yo sólo cotizo en la seguridad social los 5 ó 6 meses que dura el rodaje. Es muy interesante que la gente sepa esto. Trabajar en la cultura parece muy bonito y mucha alfombra roja. Pero nada que ver con la realidad».

Así se rueda en Valldemossa la nueva película de Benito Zambrano M. Mielniezuk

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