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El cine de Villaronga y el arte de Barceló rescatan Es Sindicat de Felanitx

Tras el rodaje de la nueva película del cineasta mallorquín, 'El ventre del mar', el centenario edificio aguarda su reforma para ser el futuro centro artístico del pintor

El cine y el arte rescatan Es Sindicat de Felanitx M. Mielniezuk

Como los náufragos de la nueva película de Agustí Villaronga, el centenario Es Sindicat de Felanitx necesita ser rescatado tras 30 años de abandono y degradación. Los protagonistas de El ventre del mar, recién premiada en el prestigioso festival de cine de Moscú, deben sobrevivir en una precaria balsa y convivir con sus pensamientos, rodados en este lugar onírico que se convierte en un personaje más del filme del cineasta mallorquín.

'El ventre del mar' Blai Tomàs

Hace tiempo que se enamoró del inmueble y quería grabar en él, y ahora el ganador de dos Goya por Pa negre lo ha puesto en el mapa gracias al largometraje. Además, el Consell de Mallorca pretende recuperar el proyecto de crear allí un centro de arte contemporáneo dedicado a Miquel Barceló y que el valioso Bien de Interés Cultural no zozobre a la deriva. Antes se debe emprender una compleja y costosa rehabilitación, por lo que buscarán financiación a través de los Fondos Europeos.

En el interior del impactante edificio uno se siente diminuto rodeado por las 104 tinas de más de cinco metros de altura que dan la bienvenida. Pasear entre ellas transmite la sensación de solitud ante la inmensidad, como el mar en una balsa, pero la construcción que cumple un siglo albergó una activa y pionera cooperativa que dio trabajo a cientos de familias y recuperó la producción de vino en Felanitx y todo su entorno.

Es Sindicat de Felanitx M. Mielniezuk

Hay importantes paralelismos con la situación actual, porque tras una etapa de grandes éxitos para la viña, llegó la crisis de la llamada gripe española y de la filoxera, que arrasó miles de cultivos en la isla. Sin embargo, los lugareños no se quedaron de brazos cruzados y construyeron esta bodega con el impulso del ingeniero agrónomo Ernest Mestre, que era el director de la Estació Enològica, además de Bartomeu Vaquer y Miquel Caldentey, según detallan desde la institución insular, que compró Es Sindicat la pasada legislatura.

El Consell quiere que el inmueble, cuya fachada es obra de Guillem Forteza, vuelva a ser un referente, esta vez en cuanto a innovación arquitectónica y sostenibilidad mediante biotecnología.

Para la consellera al frente del proyecto, Teresa Suárez, «unir en este lugar el futuro centro de arte de una figura tan reconocida en todo el mundo como Barceló, que precisamente es de Felanitx, y una reforma que sea un ejemplo a seguir es una oportunidad que no tenemos que desaprovechar». Recuerda que «Europa apuesta por palancas de cambio hacia nuevos modelos productivos», por lo que una intervención como la planteada «es una alternativa al turismo de sol y playa dirigida a un visitante más interesado en la cultura y el arte contemporáneo».

Durante décadas del pasado siglo, Es Sindicat ya fue puntero en su ámbito y lo llegaron a llamar de forma coloquial la catedral del vino. El reconocimiento provenía incluso a nivel internacional y sus barricas eran transportadas en barco desde Portocolom hasta el puerto de Sète (Francia) o hasta Palma en tren, que pasaba justo por delante del edificio, y de allí en barco a Barcelona y por tierra al resto de Europa.

Los depósitos numerados que tanto caracterizan la nave central del inmueble están actualmente vacíos y han desaparecido todos los grifos de cobre por donde se extraían hasta 15.000 litros de vino por tina, sobre todo uno rosado denominado clarete. Tampoco están las pequeñas puertas para acceder a la base. La vasija 56, de mistela, tenía tres y las otras, una. Los grafiti campan a sus anchas, en especial en la primera planta, desde la que se llegaba al cuello de dichos recipientes a través de pasarelas para meter el líquido antes de iniciar la fermentación. Allí se aprecia bien el imponente edificio central, con alturas de hasta 17 metros y 5.800 metros cuadrados en total, y el deterioro que ha sufrido a lo largo de los años debido a su abandono.

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Es Sindicat de Felanitx aguarda su rehabilitación Manu Mielniezuk

Para detener la degradación en la medida de lo posible hasta que se inicie la reforma, el Consell ha realizado varias actuaciones de emergencia, entre ellas cerrar el perímetro del solar y los accesos a las diversas construcciones con el fin de evitar intrusos, tal como ocurría continuamente; limpiar tanto el exterior como el interior, donde había unas 450 toneladas de residuos, principalmente de obra y con amianto depositados por empresas constructoras; y consolidar la estructura, ya que hay zonas peligrosas y con riesgo de derrumbe

De hecho, se cayó una de las columnas de un porche en la sala de prensado de la uva, la misma en la que se rodaron las escenas de la balsa en El ventre del mar, y ahora este espacio se encuentra apuntalado. La institución insular lleva gastados 600.000 euros en los trabajos de urgencia (sobre todo por la costosa retirada de la uralita) y aún le queda sustituir las cubiertas dañadas o sin tejas, una de las fases más importantes para que no entre más agua de lluvia en el edificio protegido.

A la espera de la rehabilitación y apertura del centro de arte, los responsables organizarán visitas guiadas por las zonas seguras para que los felanitxers recuperen el recuerdo de lo que fue y revivan el significado que tuvo para ellos Es Sindicat. La cooperativa con 300 socios, pionera y admirada en el mundo del vino quiere volver a ser un referente, aunque ahora en el ámbito de la cultura.

‘El ventre del mar’, premio de la crítica en el festival de Moscú

El ventre del mar acaba de iniciar su recorrido por festivales de cine internacionales y esta misma semana ya ha recibido un premio, el otorgado por la crítica en el prestigioso certamen de Moscú. La siguiente parada de la película que Agustí Villaronga rodó en Es Sindicat de Felanitx en agosto del pasado año será el festival de Róterdam a principios de junio y, tras un verano de presentaciones, se estrenará en las salas de cine en otoño. Otras localizaciones de la isla donde se rodó son s’Algar y el Consell. Está inspirada en un capítulo de la novela Oceano mare, de Alessandro Baricco, sobre el naufragio de una fragata de la marina francesa y la lucha por la supervivencia de los ocupantes de una precaria balsa que queda a la deriva. Como en otras obras del cineasta mallorquín, el tema de fondo es ahondar en el alma humana «cuando los hombres se enfrentan a situaciones límite porque algo terrible sacude sus vidas». En el festival de Moscú la calificaron de «inclemente con el espectador» por su dureza. Para el director de cine también «es un reflejo de la actualidad y lo que pasa en el Mediterráneo», donde esta semana 24 migrantes murieron en una embarcación que naufragó al sur de la isla de El Hierro, en Canarias.

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