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Diario de Mallorca

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Crítica de cine | Cazadores de demonios

Fotograma de ‘Guardianes...’.

Algunas escenas de este anime parecen alumbradas por la imaginación de Christopher Nolan, tan obsesionado con el sueño y las realidades paralelas como está siempre el director de Origen. Durante buena parte del filme, sus principales protagonistas duermen, y tienen sueños fantasiosos o pesadillas siniestras, y el espectador, porque así lo quieren guionistas y director, no sabe a ciencia cierta si lo que ocurre es un sueño o es realidad.

En esta duda aparente juega sus mejores bazas esta película a ratos algo histriónica, con una pulsión musical trepidante desde el primer momento -aunque un poco de silencio musical, por muy anime que sea, no estaría mal- y una serie de inquietantes rasgos característicos, como la voz cavernosa y dulce al mismo tiempo de la villana de la función.

La acción acontece íntegramente dentro de un tren del que no tenemos conciencia exacta de sus dimensiones, con la excepción de las fugas exteriores promovidas por los sueños de los personajes.

Pero todo resulta bastante ágil en esta secuela de una serie de televisión, basada en un manga, de rutilante éxito en su país, centrada en los avatares de unos cazadores de demonios tan audaces como, a veces, chirriantes.

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