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Librerías, más cercanas que un clic

La pandemia ha atraído clientes a estos comercios, algunos hartos de tanta vida digital con el confinamiento y la escasez de encuentros personales

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Librerías, más cercanas que un clic Manu Mielniezuk

«Lo que más me emociona es cuando alguien me pregunta si tengo Los tres mosqueteros, uno de Dickens, El Quijote o la última edición de Ana Karenina, como me pidieron hace poco, por citar varios clásicos». Para el dueño de La Biblioteca de Babel, José Luis Martínez, también ha sido una «muy grata sorpresa» volver a ver gente joven en las librerías. «Hay muchos que no han ido nunca a una ni saben para qué sirven, ya que compran todo por internet», dice el profesor de Secundaria. Pero «con tanto confinamiento, videollamadas y pantallas todo el tiempo, lo que se vendía como una opción práctica, a golpe de clic, ha acabado siendo odiado y ahora prefieren venir, ojear libros, pasear entre los estantes y el trato personal», resume sobre dos de los cambios que ha traído la covid a su librería en Palma.

No solo ha ocurrido entre los jóvenes. «Algunos clientes que perdí han regresado y me han confesado que la pandemia les ha hecho darse cuenta y valorar que es mejor este contacto directo», destaca Martínez. Le ha ocurrido lo mismo al propietario de Llibres Ramon Lull, Àlex Volney. «En la fase 1 de la desescalada hubo una respuesta espectacular. Muchos se solidarizaron con el pequeño comercio por su cercanía, no solo física, y aunque estamos en una época de incertidumbre, parece que las librerías mantenemos el tipo. Soy optimista», añade quien además es el presidente en la isla del Gremi de Llibreters.

Esta semana, en la rueda de prensa para presentar Sant Jordi, aportó las cifras de descenso de actividad (50%) y de ventas (entre el 20 y el 30% de media) en 2020, porque las librerías tuvieron que cerrar durante un mes y medio, no celebraron el Día del Libro, que es cuando más venden en todo el año, y había muy poca afluencia de gente por la calle, como siguen percibiendo. Por ello, esperan como agua de mayo los próximos días, en los que ofrecen un 10% de descuento de lunes a sábado para espaciar las ventas y que no se concentren los paseantes en una sola jornada, el viernes.

En Rata Corner, Miquel Ferrer también ha notado «una mayor empatía» de los clientes, a la vez que «un cambio de actitud, ya que antes se quedaban más tiempo curioseando por la tienda y da la impresión de que ahora van más a tiro fijo, a comprar solo lo que buscan», apunta. Al principio de la desescalada le pedían sobre todo «libros de evasión. Decían que querían distraerse, nada de dramas ni distopías», pero ahora las lecturas son de nuevo variadas y con las novedades editoriales marcando el paso. Todavía falta para que llegue la normalidad, de la que Ferrer añora en especial «que la librería sea un punto de encuentro de clientes gracias a los eventos, como las presentaciones de libros que se hacían». Pese a que pueden realizarlas con aforo limitado o espacios al aire libre (los jardines de la Misericòrdia), «no es lo mismo», y esperarán al otoño para ofrecer las actividades que convierten estos negocios en auténticos centros culturales.

Como dice Volney, «son ágoras en la ciudad», y cree que irá a más. «Aquí está el gran cambio», ya que «es lo que realmente diferencia las librerías, un valor añadido que dan al público y que no se halla en otros espacios», destaca. «Está claro que no competimos con los libros –añade Toni Fernández, de Baobab–, porque el precio es fijo y más o menos puedes encontrar lo que buscas en otro sitio, pero nosotros ofrecemos un servicio que jamás tendrás en Amazon». Es imposible que los conocidos talleres de plastilina y muchos más de la librería infantil sean emulados por el gigante digital, aunque por ahora no los ofrecen «para evitar riesgo de contagio». Como la mayoría, aguarda a que la situación mejore para volver a las actividades previas a la covid, y mientras tanto seguirá llevando pedidos a domicilio en su vespa, incluso de cajas personalizadas para regalo, porque hay cosas que han llegado para quedarse.

Ocho bibliotecas organizan un Trivial virtual por Sant Jordi

Ocho bibliotecas de la Part Forana organizan un Trivial virtual desde mañana lunes hasta el viernes, día de Sant Jordi. Los participantes deben demostrar que son buenos lectores respondiendo todas las preguntas que cada día les enviarán por correo electrónico y tendrán que contestarlas por internet antes de las 23 horas. Las bibliotecas de Artà, Binissalem, Esporles, Llubí, Manacor, Mancor de la Vall, Sant Llorenç des Cardassar y Sineu son las impulsoras, pero también pueden sumarse los usuarios de otros centros. Hoy es el último día para inscribirse y hay que hacerlo en la web: https://forms.gle/iXoZTHRGjFV5vc8g7.

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