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El nomadismo cultural y físico del Premio Formentor de las Letras

En 1963, el traslado del galardón obedeció a causas políticas, en 2021 se trata de razones empresariales; detrás está el cambio de propiedad del establecimiento homónimo

Joan Miró felicita a Juan García Hortelano, ganador del I Premio Formentor.

Joan Miró felicita a Juan García Hortelano, ganador del I Premio Formentor. ARXIU J.M. CASTELLET

El Premio Formentor, que hoy se anuncia desde Sevilla y se entregará en Túnez, migra de nuevo. Es la segunda vez en sus sesenta años de historia que se marcha de la paradisíaca península pollencina y del hotel que le da nombre. Las causas son radicalmente distintas. Si en 1963 el traslado obedeció a causas políticas, ahora se trata de razones empresariales. El franquismo consideró que el cónclave de editores y escritores de los primeros años era un nido de comunistas contrarios al régimen. En esta edición el cambio de propiedad del hotel, vendido por el grupo Barceló, y el cierre por reformas son los motivos del exilio.

El Premio Formentor no se entiende sin recordar a Adan Diehl. El argentino que en 1929 construyó un hotel en un lugar al que ni siquiera se podía llegar por carretera. El visionario que desde el principio pensó que su establecimiento debía ser algo más que un lugar en el que alojarse y disfrutar del descanso en un paraíso. El empresario al que su sueño, diluido en la gran crisis de 1929, arruinó de por vida.

El galardón tampoco se comprende sin Tomeu Buadas, el propietario del hotel en 1961. El año del natalicio se reunieron cinco comités de editores internacionales para fallar el Premio Formentor, en español, y el Grand Prix para otras lenguas. Los editores Carlos Barral o Jaime Salinas estuvieron ligados al proyecto desde el principio. El compromiso era que los libros elegidos se publicarían en los países en los que tenían implantación.

Buadas murió el 6 de marzo de 1973, en el accidente aéreo en el que dos aviones chocaron sobre la ciudad francesa de Nantes.

«La plana mayor de la literatura se encuentra en nuestra isla», tituló DIARIO de MALLORCA la víspera de la primera entrega. La proyección que alcanzó queda patente con solo citar algunos de los nombres que se citaron en Formentor: Cela, Jaime Gil de Biedma, Octavio Paz, Italo Calvino, Alberto Moravia...

El Premio Formentor fue para Juan García Hortelano por su obra Tormenta de verano. El internacional, o Grand Prix, se dividió entre Samuel Beckett y Jorge Luis Borges. Entre los que se quedaron a las puertas del galardón estaban Ana María Matute, Juan Rulfo, Ramón J. Sender, Miguel Delibes, Henry Miller o Marguerite Duras.

Los problemas con la dictadura comenzaron con la segunda edición. Lo contaba Elena Vallés en 2011 con motivo de la recuperación del premio: «La policía mostró especial interés por asistir a los premios y en interrogar hábilmente a Barral, a Salinas y a [Giulio] Einaudi, además de ordenar a los informadores españoles que abandonaran el hotel –convertido por unos días en ‘un nido de comunistas’– sin enviar sus crónicas».

La solución fue marchar al extranjero. Más concretamente a Corfú, Salzburgo, Valescure y Túnez. En 1966, no se entregaron porque en una reunión celebrada en Ámsterdam se acordó convertir los galardones en bianuales. Tras la edición de 1967, desaparecieron. Entre los galardonados estos años están la italiana Dacia Maraini, Jorge Semprún, Carlo Emilio Gadda, Gisela Elsner o Saul Bellow.

La segunda etapa

El Grupo Barceló adquirió el Hotel Formentor en 2006. Simón Pedro Barceló dejó claro desde el primer día que se trataba de una adquisición más sentimental que rentable. El establecimiento se asoció de nuevo a iniciativas culturales. Se recuperaron las tertulias literarias, se organizaron conciertos con estrellas de la música clásica (Lang Lang, Gustavo Dudamel...) y de concedieron becas de estudio.

Encima de la mesa estuvo desde el principio la recuperación del Premio Formentor. El proyecto se hizo realidad en 2011, coincidiendo con el cincuentenario de la primera edición, gracias a una alianza entre los Barceló y los Buadas. El primer galardonado fue Carlos Fuentes. Puede decirse que fue elegido alguien de la casa porque, además de un enorme escritor, el mexicano era fiel a sus citas anuales con el paraíso de Formentor.

En los años posteriores los premiados han sido Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia, Roberto Calasso, Alberto Manguel, Mircea Cartarescu, Annie Ernaux y Cees Noteboom.

En diciembre de 2020 se conoció que Barceló vendía el Formentor al fondo de inversión Emin Capital por 165 millones de euros. Four Seasons, una cadena de hoteles de lujo, explotará el establecimiento, pero antes afrontará una profunda reforma.

El cierre por obras del establecimiento y la salida de los Barceló ha causado la marcha a Sevilla como lugar del anuncio y a Túnez para la entrega. El país magrebí, donde tiene varios hoteles el Grupo Barceló, fue escenario del último Premio Formentor de la primera etapa. El dilema es si volverá y cuándo a Mallorca.

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