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Entrevista

Ann Perelló: «A las mujeres se nos dice que nos valorarán si somos guapas y jóvenes»

La intérprete estrena ‘Nua’ el próximo 16 de abril en la Sala Petita del Teatre Principal

Ann Perelló durante los ensayos de ‘Nua’.

Ann Perelló durante los ensayos de ‘Nua’. BRUNO DAUREO/ELENA ROTGER

Ann Perelló (Muro, 1990) padeció una trastorno de conducta alimentaria, una experiencia que ha querido contar a través de Nua, obra escrita junto a Andrea Ros. Coproducido con el Teatre Principal, el montaje recala en la Sala Petita los próximos 16, 17 y 18 de abril. Ayer se preestrenó en el Auditori de Alcúdia.

Escribe e interpreta Nua desde la propia experiencia. ¿Qué le empuja a hacerlo?

Nace de una necesidad de hablar de ello en primera persona. Hasta hace muy poco no lo contaba, era prácticamente un secreto y casi diría que ha sido a raíz de esta coproducción que he realizado esta apertura al mundo. Yo estoy curada y también me siento bien con mi cuerpo, pero creo que hasta que no lo vuelves a hablar es como si no acabaras de aceptar la enfermedad, es un tabú. Durante el confinamiento se han disparado un 40% los casos y, sin embargo, las noticias son covid, covid, covid, y hay muchas mujeres que lo padecen de forma muy grave. Explicando que lo había padecido me he dado cuenta de que hay mucha gente que ha tenido roces con la enfermedad o que la han pasado y pensé que lo tenía que explicar. La obra parte de mi vivencia pero hay mucha ficción y seguramente es más interesante que mi vida.

¿Qué cree que aporta al montaje el hecho de que el testimonio sea de primera mano?

Tengo la suerte de tener un equipo de mujeres, tanto la directora Marta Aran como Lucía Torres, ayudante de dirección y asesora de movimiento, que están haciendo crecer la obra. Cuando estaba enferma, y cuando no también, y veía en las películas personajes que tenían un trastorno de este tipo siempre pensaba: «Ay pobrecitas, están un poco locas porque lo único que tienen que hacer para curarse es comer». Es súper difícil de comprender, pero es una enfermedad que te trastoca el cerebro, te hace creer una cosa que no es, te distorsiona y yo quería hablar también desde el humor porque es algo que me define mucho. Evidentemente no nos reímos de la enfermedad, pero como ya es suficientemente dramático lo tratamos desde la comedia. Intento que el espectador comprenda cómo es, cómo se vive, pero no desde el morbo. Espero haber podido aportar otro punto de vista.

¿Por qué la palabra Nua define lo que quiere explicar?

Para mí es un poco desnudarme, de alguna manera, yo soy esto, he sido esto, y pa’lante, pero después también hay una intención de quitar capas, porque las mujeres con nuestra desnudez tenemos muchos conflictos y cuesta mucho verse bien. Empiezas y terminas el día mirándote en el espejo. Creo que tenemos algo con la desnudez, con nuestro cuerpo, vivimos sometidas a una presión social muy fuerte.

¿No estamos hablando de una mera cuestión estética?

Al final hay tantas capas que nos afectan, la presión social, el hecho de que vivamos con ese bombardeo constante, «adelgaza y sé guapa», que parece algo súper inocente. Eso es lo que trabajamos en Nua. Nos van impactando y nos crean esta necesidad o este querer ser perfectas en todos los sentidos, pero con el físico nos han sometido a una presión de la que es muy difícil deshacerse. No se trata de la comida, sino de la carga emocional que tiene la comida y que es una problemática de todas y todos porque están la madre, la hija, el hermano, el novio. Todos los comentarios, todo el bombardeo que hacemos sobre la otra persona afecta, y a las mujeres se nos dice que nos valorarán si somos guapas y jóvenes y que nos tenemos que cuidar. Y a los hombres no se lo dicen tanto, aunque últimamente también, pero no viven con esta presión.

Una presión que puede llevar a comprometer la salud.

No queremos ser conscientes de ello porque serlo significa aceptar todas nuestras acciones, las miradas, los pensamientos. No acabamos de distinguir entre estar saludable y tener una obsesión por el físico. Conozco mujeres que toda su vida han hecho dieta y que cuando acaban de comer algo dicen que tendrán que ir a correr. Es mucho el tiempo que perdemos con esto y no con otras cosas que a lo mejor son más importantes. La responsabilidad es de todos y todas, sobre todo para que eduquemos mejor en la alimentación, en cómo querernos, cuidarnos y escucharnos. Cuando padeces un trastorno pierdes totalmente esta perspectiva: «¿Tengo hambre o estoy triste?» Es una distorsión de los sentidos y de las emociones, no sabes ni qué sientes, siempre hablo desde mi caso. Penalizamos a las mujeres por hacerse mayores, pero si se ponen botox también. Queremos que estén delgadas, pero si lo están demasiado ya son anoréxicas. Hay una crítica constante sobre el cuerpo de la mujer.

No es fácil ignorar esos mensajes y quererse.

Totalmente. Y además, depositas tu autoestima en los comentarios de los otros, pero son tantos años que llevamos siendo educadas en esto que yo creo que en una generación es muy difícil de revertir. Se nos valora por nuestro físico y porque tengas un hombre que te quiera, con esos estereotipos es muy complejo. Las redes han contribuido a fomentar estas obsesiones, vemos fotos que no son reales, pero aun así perseguimos una perfección irreal. Sin embargo, ahora también hay cuentas en las que se ven cuerpos reales.

Dice que su herida se ha cerrado al hablar de ello. ¿Cómo ha sido este proceso?

Hace años que estoy curada, pensaba «esto ya ha pasado y ya está». He visto casos cercanos, con los que he empatizado, pero como lo mantenía en secreto no podía hablar. Sin embargo, quiero poder ayudar y ahora mismo defiendo que se debe poder hablar sin vergüenza. Lo he vivido muchos años en secreto y el hecho de poder contarlo como algo normal, como algo mío que ha pasado, creo que lo hace más saludable y creo que me está curando esta herida. Hay mujeres que sufren muchas recaídas y un 25% de los casos se cronifican, toda la vida viviendo con esto.

¿Qué ha aprendido haciendo Nua?

Que se tiene que pedir ayuda y que la culpa no es de la paciente, que es responsabilidad de todos cambiar la visión que tenemos de la mujer. Aceptar que se tiene que pedir ayuda, que yo no supe hacerlo. Desde el ser tú misma, las cosas son más fáciles. El dolor es el mismo, sufrirás. Como actriz estoy muy expuesta, pero aun así seré más yo y estaré más en paz conmigo misma, la obra es un acto de sinceridad conmigo misma.

¿Su trabajo como actriz le ayudó a superar la enfermedad?

Mucho, aunque puede parecer que no porque es una profesión que tiene bastante , por no decir mucha, presión estética, pero contrariamente, cuando estudiaba ingeniería de caminos, y lo dejé para dedicarme a la interpretación, fue una liberación. Coincidió con que me empezaba a curar, me ayudó a conectar conmigo misma y con quien era, con lo que me gustaba, a verme con más amor. Creo que nos miramos muy mal, nos juzgamos de una manera muy cruel cuando somos nuestras compañeras para toda la vida. En el caso de la obra, escribirla con Andrea Ros, el hecho de ser actrices nos proporcionaba el saber cómo lo queríamos contar, definir la obra ya desde el texto aunque la directora ha hecho los cambios que ha querido. Definir más claramente qué queríamos contar y cómo lo queríamos contar.

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