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Crítica de música | Almas en movimiento

Ensayo del 'Réquiem' de Mozart

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Ensayo del 'Réquiem' de Mozart Pere Estelrich i Massutí

Bernat Quetglas y su Orquestra de Cambra de Mallorca han vuelto a Palma, un lugar que no es su sitio habitual, ya que la formación muestra su buen hacer en los escenarios de la Part Forana, que tiene así otro valioso instrumento para disfrutar de la buena música. Y ese regreso a la capital lo ha hecho por la puerta grande, con el Réquiem de W. A. Mozart y en el Teatre Principal.

Para la ocasión, Quetglas ha querido contar con algunas propuestas que, sobre el papel, parecían interesante y que podían añadir valor a la producción, si es que esa partitura necesita añadir valores a los que ya tiene de forma intrínseca. Esas propuestas han sido: contar con una iluminación especial y con una compañía de danza. ¿El resultado? Como mínimo discutible. Vayamos por partes:

Interpretación. Tanto la orquesta como los solistas y el coro ofrecieron una audición suficientemente intensa para ser calificada de notable. Los instrumentistas muy bien, como ya es costumbre en esa formación que poco a poco se consolida como un referente. Quetglas cuenta con muy buenos profesionales y supo sacar de ellos un sonido mozartiano, sin estridencias. Los solistas, Marta Bauzà, soprano, Marisa Roca, mezzosoprano, José Manuel Sánchez, tenor y Joan Miquel Muñoz, barítono, mostraron una vez más su profesionalidad en una obra que no incide en la potencia, pero sí, y mucho, en la musicalidad. El coro, a pesar de la mascarilla, que, aunque no lo parezca entorpece la calidad del sonido y apaga el volumen, aún así, estuvo muy bien, afinado y sin desajustes. Sobresalientes los momentos fugados.

Coreografía e iluminación. Y vayamos a los elementos extra musicales, los que hacen referencia a la coreografía y la iluminación. Para empezar, diremos que los bailarines encargados de realizar los movimientos eran auténticos profesionales, con unos movimientos absolutamente perfectos que rozaban, incluso, la acrobacia. Ahora bien, ¿qué querían explicarnos con esas contorsiones y caminatas entre los coristas y en el fondo del escenario? Cierto que esa coreografía se movía entre la expresión del sufrimiento, del dolor y de la rabia, ahora bien, el Réquiem de Mozart es algo más, tiene una carga emotiva y espiritual que hacen innecesarios esos elementos visuales, que, por otra parte, podían llegar a distraer, cuando no entorpecer, la audición. Por lo que a la iluminación se refiere, muy bien para realzar el trabajo de los bailarines, aunque fuera de lugar en condiciones normales. Esos bailarines y técnicos de efectos seguro que pueden demostrar su enorme talento a través de otras producciones.

Réquiem de Mozart

Teatre Principal de Palma

***½

Orquestra de Cambra de Mallorca

Cor del Teatre Principal de Palma 

Solistas vocales

Compañía de danza Cêvalo

Bernat Quetglas, director

03-04-2021

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