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Manel enciende el debate: ¿hay límites para reinterpretar la tradición?

Los expertos Amadeu Corbera, Francesc Vicens y Joan Socies explican las claves a la hora de abordar la discusión sobre la apropiación cultural y la folclorización en las obras de creación contemporáneas

Un momento del rodaje en Felanitx del videoclip ‘Tipus suite’ de Manel.

Un momento del rodaje en Felanitx del videoclip ‘Tipus suite’ de Manel.

El uso de cossiers en el nuevo videoclip de Manel ha reabierto el debate sobre la apropiación cultural. Los expertos creen que estos debates benefician a la cultura y dejan claro su interés por la «reinterpretación de la cultura popular».

Amadeu Corbera, musicólogo y profesor del Conservatorio Superior, explica que tanto el videoclip -dirigido por Antonina Obrador- como la canción del grupo catalán le gustaron. Afirma que no ve problema alguno en que aparezca la figura de los cossiers y habla de la importancia de tener debates así sobre la cultura popular: «Este trabajo audiovisual es muy interesante como objeto de análisis por el uso que hace un grupo de la vanguardia pop catalana de elementos folk muy regionales de Mallorca. Porque los cossiers son figuras fundamentales en algunos pueblos de la isla». Corbera explica que representan cierta manera de entender la mallorquinidad y que, en este caso, se han cogido elementos para introducirlos en un contexto totalmente diferente al habitual, algo propio del proceso de folclorización. «Me parece fantástico porque significa que la cultura tradicional y los elementos folk no están fosilizados sino que están vivos y son útiles. Esto demuestra su importancia en la idea de mallorquinidad en la sociedad del siglo XXI», explica. Los elementos de la tradicionalidad, cuenta, tienen cierta vigencia y relevancia social desde el momento en que sirven como objeto de debate y «nos interpelan como mallorquines». Defiende que no son reliquias del pasado y que, cuando ocurren estas discusiones, «nos damos cuenta de la vigencia de algunos elementos culturales que creíamos apartados».

Afirma que el hecho de que encontremos artistas jóvenes que reinterpretan la música tradicional mallorquina es un fenómeno interesante porque supone «una búsqueda de nuevas narrativas en relación a lo que supone ser mallorquín en un lugar muy marcado por el turismo y con una sociedad ciertamente alienada». De esta forma, confiesa, buscan reconectar con un discurso alternativo: «Manel, en cierta manera, ha hecho lo mismo. Nadie se escandaliza cuando Júlia Colom o Joana Gomila cogen tonades de feina y las reinterpretan de forma descontextualizada». Declara que estas artistas han cogido un elemento cultural y lo han recontextualizado, y que si no fuera por estas acciones, las tonades podrían haber desaparecido. «La idea de Mallorca en el siglo XXI está en un proceso de disolución en muchos aspectos, desde el medioambiental hasta el social. Estos trabajos ofrecen un relato alternativo al modelo turístico y social actual», defiende Corbera.

Francesc Vicens, musicólogo y experto en Historia del Arte, argumenta que estos debates que se generan son interesantes porque significa que la cultura tradicional «está viva y tiene capacidad para actualizarse». Explica que siempre que hay cambios en relación a una tradición muy estable como la de los cossiers, que tiene unos procesos muy concretos, se perciben con cierta hostilidad: «Este es un caso paradigmático de folclorismo, entendiéndolo como un proceso de vitalidad de las tradiciones. La reinterpretación que pueda hacer Manel de la figura de los cossiers no debe entenderse como una agresión o una alteración de su esencia». Vicens defiende que las industrias culturales de los Països Catalans tienen unos referentes locales muy marcados en contraposición al mundo global en el que vivimos. Por ello, cuenta, el referente local es la posibilidad de «destacar» con una identidad reafirmada en un mundo cada vez más global. «Creo que para Manel esto ha sido un efecto de color. Estoy seguro de que no ha sido una apropiación. La directora ha optado por un referente cultural tradicional catalán que puede ser entendido como un elemento de cohesión comunitaria», apunta Vicens.

Los integrantes del grupo Da Souza, vestidos de ‘siurells’ en su videoclip ‘Metres per segon’. | MANUEL POMAR

El periodista y experto en cossiers Joan Socies defiende que el videoclip de Manel ha sido «una interpretación incorrecta de las figuras de los cossiers» porque no se ha tenido en cuenta el sustrato histórico y se ha tratado de forma «muy banal». Explica que se ha obviado el significado social y representativo de los cossiers en los pueblos históricos en los que existen estos grupos, un requisito fundamental a la hora de abordar una posible reinterpretación.

«Presentaron una propuesta para que los cossiers participaran en el videoclip y todos dijeron que no por diversos motivos. A pesar de esta negativa, decidieron hacerlo y trataron de elaborar una copia», cuenta Socies. Además, menciona que con la llegada del turismo durante el siglo XX, se empezó a utilizar a los cossiers en lugares en los que se usaba su figura como un elemento folclórico sin gran importancia: «Un claro ejemplo es la actuación de los cossiers de Montuïri en la Expo 92’ de Sevilla. Esto sirvió para que los grupos se dieran cuenta de que los bailes no tenían ningún sentido fuera de los pueblos, de su entorno. Los cossiers sin la gente y la fiesta no son nada, como se ha visto este año».

Socies recuerda que el origen de los cossiers tiene lugar en Cataluña y que, por tanto, no se trata de una acción en contra del uso que puede hacer un grupo de allí: «Creo que algunos pueblos que forman parte de esta celebración y la sienten como propia les ha sentado un poco mal ver esta utilización descontextualizada». A pesar de esto, dice, el debate ha proporcionado visualizaciones al grupo y se ha dado a conocer a los cossiers a cierto público. «La próxima vez, si alguien quiere estudiar o conocer mejor a los cossiers, verá que no se deben hacer estas utilizaciones banales gracias al debate que se ha generado. Si los cossiers no evolucionan al ritmo de la sociedad en la que viven, podrían quedar en el olvido. En los años 50 había poca gente que siguiera a los cossiers y por ello desaparecieron en algunos pueblos», explica Socies.

Pere Ferragut, coordinador de los cossiers de Algaida, afirma que contactaron con ellos para ver si podían participar en el videoclip, pero tuvieron que declinar la oferta por distintos motivos: «No volvieron a insistir. Fue una conversación corta». Explica que en los estatutos tienen acordado que los cossiers solo salen a bailar unos días concretos del año. «Creemos que, quien quiera ver a los cossiers de Algaida, debe respetar estas fechas porque son los días en los que el pueblo celebra sus fiestas», sostiene Ferragut. Cuenta que algunos cossiers han hablado sobre este tema porque les parecía una interpretación con «demasiados elementos fantásticos» en comparación con la realidad. Ferragut concluye: «Supongo que si han hecho el vídeo así es porque les parecía interesante, no para reírse de los cossiers».

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