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Los estudios de Bellas Artes, más que un boceto

Especialistas en artes visuales aplauden la iniciativa de crear un grado universitario y piden que sea acorde a las necesidades artísticas actuales

La planta baja de este edificio de Son Rossinyol prevé albergar el grado de Bellas Artes.

La planta baja de este edificio de Son Rossinyol prevé albergar el grado de Bellas Artes.

Miquel Barceló ha contado en más de una ocasión que dejó los estudios de Bellas Artes porque se aburría. Lo recuerda el galerista Xavier Fiol para explicar que las escuelas «deben saber sacar lo que llevan dentro sus alumnos, los futuros artistas, sin apartarse de la realidad que les rodea». Un ejemplo a seguir es la Academia de Düsseldorf, afirma el experto en arte, donde se han formado numerosos artistas reconocidos en diferentes campos; y sueña con que Mallorca tenga algún día «unos estudios superiores que sean un referente, donde haya un profesorado fantástico y alumnos con muchas ganas de comerse el mundo». Por ahora hay algo más que un boceto de Bellas Artes. La escuela universitaria Adema, que está adscrita a la UIB, lleva meses trabajando para implantar dicho grado en la isla y esta semana ha dado un paso importante, ya que el consejo rector de la Universitat ha sido notificado oficialmente del proceso y de la propuesta del plan de estudios.

Todavía queda mucho para el visto bueno definitivo, el de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación del ministerio de Universidades, pero la idea del responsable de Adema, Diego González, es comenzar el grado de Bellas Artes dentro de dos cursos, el 2022-23. Tiene el bagaje de haber implantado otros dos estudios superiores en la isla y se ha nutrido de la opinión de numerosos expertos del sector, entre ellos la prestigiosa artista Amparo Sard, que también es profesora en la facultad de Bellas Artes de Barcelona. Destaca que lo positivo de empezar de cero en este ámbito es que la escuela se puede permitir «deshacerse de concepciones establecidas en las universidades centenarias, que en algunos casos son un lastre para evolucionar al ritmo que avanza nuestro entorno», dice la escultora. Añade que «se trata de formar creadores competentes en las artes visuales, las plásticas y las conectadas a las necesidades tecnológicas, y al mismo tiempo con una buena formación en arte y cultura visual, todo ello para dar a los estudiantes la capacidad de ofrecer respuestas innovadoras y creativas a las nuevas realidades que surgen», completa Sard.

Antonio Fernández-Coca (UIB) y Diego González (Adema). | M. MIELNIEZUK

En la misma línea se expresa el comisario Fernando Gómez de la Cuesta, porque las facultades «aburridas» de las que hablaba Barceló «están encaminadas a un saber más historicista, no tienen capacidad de adaptarse a todo lo que está sucediendo». «Eso no quiere decir –apunta Fiol– que no haya que dominar la columna vertebral del plan de estudios, como los fundamentos de cada disciplina artística, los materiales, herramientas, etc., pero además hay que enseñar a los alumnos a liberar su fuerza creativa y saber qué pueden hacer con todo eso, ya que las salidas son muchas si se canalizan bien».

«¡Por fin Bellas Artes!» es lo que más escucha el impulsor cuando cuenta su proyecto en el entorno artístico. «Los estudios superiores son la pata que le falta a una isla con unas estructuras vinculadas al arte contemporáneo potentes y bien nutridas, sobre todo en el ámbito privado», destaca Gómez de la Cuesta. Y aporta un dato: «Palma es la ciudad española con mayor densidad de galerías por metro cuadrado. También es muy elevado el número de artistas por habitante, por lo que impulsar una escuela es muy necesario en un lugar con una sensibilidad y una cultura como la existente», señala el especialista.

Una clase de pintura en la facultad de Bellas Artes de la Ciutat Comtal. | UNIVERSITAT DE BARCELONA

Lo intentó en la década de los 90 la catedrática en Historia del Arte de la Universitat Catalina Cantarelles, aunque el interés por parte del rectorado siempre se ha centrado en las disciplinas científicas y técnicas. Pese a que ahora el paso lo da una empresa privada, la profesora emérita está encantada. «Es encomiable, ya que contribuirá entre otras cosas a subsanar la deficitaria situación de la enseñanza de las artes en las islas. En esta comunidad el saldo es totalmente negativo, incluso en la formación secundaria», como indica respecto a la implantación del Bachillerato Artístico en solo una quincena de centros. Para la catedrática de la UIB, el grado de Bellas Artes «debería tener una implicación transversal de las diferentes materias, que los docentes incidiesen en todas ellas en que los alumnos desarrollen su capacidad crítica y autocrítica, y primar a nivel artístico que haya una relación con lo diferente, ya sean personas, culturas..., no el liderazgo y el espíritu competitivo que tanto prolifera». Cantarellas espera que esta iniciativa llegue a buen término «por el interés de las humanidades y las artes, porque reivindicarlas no es una cuestión gremialista, sino una necesidad, como bien dice la filósofa Martha Nussbaum».

Práctica y tecnología

El doctor de la UIB y presidente de la comisión encargada del plan de estudios, Antonio Fernández-Coca, destaca que se empezará con «una buena base, con mucha práctica», y pone como ejemplo sus tiempos de alumno de Bellas Artes: «Teníamos un profesor de cerámica que para evaluarnos nos dividió en dos grupos, a uno les puntuaba por la calidad del trabajo y al grupo donde estaba yo lo hacía por peso. Obtuvimos más nota, porque al hacer más piezas teníamos más práctica». Además, los estudios incorporarán desde el primer curso asignaturas de tecnología aplicada al arte, ya que Diego González es firme defensor de «utilizar estas herramientas para ayudar al factor humano a que potencie su creatividad, que es donde no pueden llegar las máquinas», destaca.

La digitalización es uno de sus cuatro pilares, al que se suma el aprendizaje por proyectos, como en otros ámbitos de la educación, la internacionalización y lo que él denomina la implantación multicéntrica. El espacio principal son los 1.200 metros cuadrados de la planta baja del edificio donde está Adema, en el polígono de Son Rossinyol, ahora ocupados por una empresa de construcción. Sin embargo, «la idea es integrarnos en el taller de un artista, en una galería de arte o en espacios públicos de diversos pueblos o incluso en las otras islas, es decir, buscar la experiencia de la creación donde esté», detalla el presidente del patronato de Adema.

Para Xavier Fiol, este tipo de colaboración «es fantástica» y pone un ejemplo de cómo puede desarrollarse: «Si una asignatura habla del tratamiento del color y una galería trae a un artista que hace hincapié en este aspecto, los estudiantes podrían utilizar este espacio como aula provisional y, si el artista está aquí, escuchar sus explicaciones directamente. Esta clase de actividades enriquecen el proyecto», argumenta.

Además, «de este modo se van acercando al mundo del arte, el mercado, qué hacen las galerías, qué es un comisario, un gestor cultural y otros agentes nuevos que aparecen día a día. Es básico estudiar a Picasso, pero también conocer lo que se mueve en torno a su futuro laboral», concluye Fiol. Según comprueba Gómez de la Cuesta en charlas que imparte en facultades de Bellas Artes, «los alumnos desconocen la cantidad de trabajos relacionados con esta carrera para los que se tendrían que estar preparando. No tienen que ser estudios en recepción, como está sucediendo, sino en proyección, dinámicos, porque la vida es así y hay que preparar a las nuevas generaciones para tener esa capacidad de resiliencia, de adaptación a todos los cambios que se producen», resume.

Sobre la internacionalización prevista, Amparo Sard lo valora en especial, ya que «para el artista es imprescindible ser internacional, no solo porque expandirse implica crecer, sino porque en España seguimos a la cola de Europa en comprender que el arte empieza por los artistas». Y con esta visión más amplia «no solo se importa cultura y conocimiento de otros países, sino que se exporta nuestro trabajo creativo a otros lugares que sí lo pondrán en valor», según sus palabras. El boceto del grado de Bellas Artes en Mallorca está dibujado y ahora falta perfilarlo, perfeccionarlo y darle color para que acabe convertido en una obra de enseñanza y creatividad.

La Associació d’Artistes Visuals reclama calidad y concreción

La Associació d’Artistes Visuals de les Illes Balears (AAVIB) está a la expectativa de la evolución del nuevo grado de Bellas Artes en Adema y reclama a los impulsores que concreten la propuesta y que sea de calidad. La AAVIB destaca la necesidad de estudios de este tipo en las islas, ya que es «una de las carencias de la oferta formativa, lo que obliga a los alumnos a desplazarse fuera». También lamenta que hayan sido infructuosos los intentos de crear una facultad de Bellas Artes, en referencia a la idea que rondó en la UIB en los años 90.

La propuesta

Inicio de curso: La previsión es empezar el curso 2022-2023, es decir, en septiembre del próximo año.

Matrícula: El grado de Bellas Artes en la escuela universitaria Adema, adscrita a la UIB, costará unos 6.000 euros anuales, más de 660 mensuales a lo largo del periodo lectivo.

Número de alumnos: Se reservarán 35 plazas por curso, que está previsto dividir en tres grupos reducidos.

Asignaturas obligatorias:

  • Primero: Fundamentos del dibujo, de la pintura, del grabado, de la escultura y de la fotografía; Anatomía y morfología, Historia del Arte I y II, Tecnología digital para las Bellas Artes I y Psicología de la experiencia estética.
  • Segundo: Laboratorios de dibujo, de pintura y de escultura; Tecnología digital para las Bellas Artes II, Comunicación 360, Ideas estéticas, Obra gráfica y nuevas tecnologías, Fundamentos audiovisuales, Metodología del diseño e Introducción a la idea, concepto y proceso de la creación artística.
  • Tercero: Procesos y proyectos pictóricos I y II, del dibujo I y II, y de la escultura I y II; Procesos de difusión y marketing en el arte y Desarrollo del producto.
  • Cuarto: Procesos y proyectos III y IV, Espacios de intervención I y II, Procesos multimedia y Trabajo de fin de grado de Bellas Artes.

Varias de las optativas: Arte virtual, Arte en la red, Fotografía II, Ilustración y cómic, Modelado y animación, Escenografía, Inglés, Pedagogía del dibujo y otras asignaturas hasta 25 aún por definir.

Vías de acceso: Alumnos procedentes de la PAAU (Pruebas de Acceso a la Universidad), de ciclos formativos de grado superior, plazas para mayores de 40 años y pruebas selectivas en caso de que haya mucha demanda.

Profesorado: Habrá docentes doctorados y colaboradores, además de talleres de artistas.

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