Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Lucia Pietrelli

Lucia Pietrelli: «La belleza puede ser inquietante, incluso amenazadora»

«Escribo porque lo necesito: son mis momentos de intimidad, una manera de encerrarme en mi mundo. Y estoy mejor cuando escribo que cuando no lo hago»

La poeta Lucia Pietrelli, en Palma.

La poeta Lucia Pietrelli, en Palma. JOAN VIDAL

Escritora. La autora italiana afincada en Mallorca acaba de publicar en AdiA Edicions su nuevo poemario, ‘La Terra i els altres llocs’, un libro que se interroga sobre los espacios y los cuerpos que nos hacen sentir vivos y más vulnerables. «Vale la pena dedicar un día a la poesía si esto ayuda a que la gente se acerque a ella», opina.

Esta «Terra» a la que se refiere en el título, ¿de qué es metáfora?

Vendría a ser el símbolo del futuro. En el poemario intento jugar con el espacio. En él se esconde un juego contra el tiempo. La Tierra es proyección de los miedos futuros, no es la Tierra en la que vivimos ahora, sino la que tendrán los que nos sucedan. No es un poemario distópico, pero casi. 

¿Tierra en mayúsculas, referida al planeta o tierra en minúscula?

Las dos cosas. A veces me refiero al mundo como espacio global y en cambio en otras pienso más en mi entorno. En el libro aparecen los dos espacios geográficos, el universal y el particular. 

La Terra i altres llocs. ¿Otros lugares físicos o imaginarios?  

Las dos cosas, pero sobre todo imaginarios. Al final juego con elementos mitológicos, que tienen lugar en el cielo y que nos llegan a través de la tradición oral, con las palabras surcando el aire. 

¿Poesía geográfica?

Estos poemas se pueden calificar de muchas maneras, y lo de poesía geográfica es una de ellas, siempre que entendamos la palabra geografía en sentido amplio, como espacio físico y espacio mental. En mi poemario elimino barreras. 

Empieza citando a Àngel Terron: «Bell no vol dir habitable». 

Cierto. Estamos demasiado acostumbrados a pensar que una cosa bella tiene que ser confortable, habitable. Pero no tiene por qué ser así, reivindico la belleza más allá de los tópicos. La belleza puede ser inquietante, incluso amenazadora. Al escribir pretendo ir más allá de los límites establecidos. 

Y acaba con unos versos de Iehuda Amikhai que evocan a unos de Salvatore Quasimodo.

En efecto, la semblanza es correcta. La conjunción entre el ser humano y la naturaleza. El Hombre está en medio del paisaje, pero no le sobrevive. Nosotros no perduramos, lo que pisamos, sí. El entorno seguirá cuando ya no estés. El espacio va más allá de tu existencia. Podemos imaginar cómo será la Tierra cuando ya no estemos, pero no podremos vivirla, ni disfrutarla. Quasimodo aporta valor a esa dicotomía.

¿Poesía, prosa? Usted ha demostrado que se mueve bien en las dos formas. 

Pero no puedo decir con cuál de ellas me siento más cómoda, depende del momento, del estado de ánimo. Cuando escribo una o la otra es porque el cuerpo me lo pide. No me obligo a escribir ahora prosa, ahora verso. Me gusta escribir, sea en la forma que sea. 

¿Qué le da la poesía que no le da la prosa y al revés? 

En el fondo el trabajo es parecido. Las dos me satisfacen. La novela es como una película, el mundo en movimiento, en cambio el poema es como un fotograma. Te dejas llevar en cada momento por una cosa o la otra.

«Estamos demasiado acostumbrados a pensar que una cosa bella tiene que ser confortable, habitable»

decoration

«No siento que en mi obra se proyecten mis raíces, al menos conscientemente»

decoration

Pero, ¿se sitúa diferente ante la página en blanco cuando va a escribir poesía o prosa? 

No, ya que al final siempre cuesta arrancar, romper el hielo. Que sea prosa o poesía no quita ese miedo inicial a la página en blanco. Una vez superado ese inicio, dejo fluir y que me vengan las palabras. 

¿Por qué escribe?

Porque lo necesito. Son mis momentos de intimidad, una manera de encerrarme en mi mundo. Y estoy mejor cuando escribo que cuando no lo hago. 

Hábleme de su evolución poética. ¿Qué hay de Mort d’un aviador tartamut a este último libro?

Hay una voluntad de seguir sondeando temas y reflexiones. Al escribir, en el fondo, me planteo preguntas y las pongo sobre el papel. En mis poemas hay cierta investigación. Y como que las personas cambian, en cada momento los temas a investigar son diferentes. Así que, si cambiamos como personas, también lo hacemos como creadores.

Ganadora de numerosos premios, ¿cómo vive el reconocimiento? 

Me siento muy agradecida. El hecho que desde fuera te valoren, que reconozcan tu trabajo, es muy satisfactorio. Piense que un escritor trabaja en solitario, sin saber si alguien te leerá. Cuando te premian lo que has hecho, te das cuenta de que alguien te ha leído y que has aportado algo a alguien. Te hace creer más en lo que haces.

¿Son necesarios los premios literarios?

En parte sí, pero como en todo, generalizar cuesta. Pero sí creo que algunos ayudan a poder publicar y que además es un incentivo económico a tu trabajo. La realidad es que muy pocos pueden vivir de la escritura, y los premios pueden ayudar en un momento dado.  

«No me obligo a escribir ahora prosa, ahora verso. Me gusta escribir, sea en la forma que sea»

decoration

«La novela es como una película, el mundo en movimiento, en cambio el poema es como un fotograma»

decoration

¿Vale la pena dedicar un día a la poesía?

Si esto ayuda a conocerla mejor y que la gente se acerque a ella, pues sí vale la pena. 

Pessoa decía que «la vida no basta, por eso existe la literatura». 

Totalmente de acuerdo. Antes renunciaría a escribir que a leer. Me encanta leer, aunque sé que nunca acabaré de leer todo lo que me interesa.  

¿Qué hay de Italia en su poesía?

Supongo que mucho, pero de forma inconsciente. Llevo media vida en Italia y la otra en otros lugares, por eso tiene que haber algo de cada uno de esos espacios. No siento que en mi obra se proyecten mis raíces, al menos conscientemente. 

¿Y de Mallorca?

El encuentro con la literatura en lengua catalana ha sido fundamental. Eso sí me ha influido, y mucho. Pero también el hecho de vivir en una isla me ha cambiado. Tener el límite geográfico del mar, eso en el fondo me ha condicionado, no como corsé, pues lo he elegido. Ahora bien, con todo, me quedo con la gente, con las personas que me he encontrado aquí.

Como traductora que es, ¿se traduce a sí misma?  

Pocas veces. Cada vez que lo he intentado he acabado recreando en vez de traducir. 

Compartir el artículo

stats