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Las mujeres de la Catedral

Una visita guiada por la Seu pone de relieve el destacado papel de la mujer en la Iglesia y la Historia de Mallorca a través de imágenes y obras del templo

La Catedral celebra el Día de la Mujer con una visita guiada B. Ramon

La Catedral está habitada por mujeres. O estaba, literalmente. Ocurrió hace cinco siglos, donde ahora se encuentra el mural de Miquel Barceló, en la capilla del Santísimo. Allí vivía, recluida por voluntad propia, en una pequeña estancia, la Dama Emparedada, como la llamaban. Otras mujeres la habitan metafóricamente en sus vitrales, esculturas, retablos, lienzos y sepulcros. Y antaño lo hacían con su presencia quienes formaban parte de la realeza o eran promotoras de cambios que dieron luz a la Seu. Todas ellas, una veintena, ponen de relieve el destacado papel de la mujer en el templo por antonomasia de la isla y es lo que refleja la visita guiada que mañana, Dia de la Dona, se realiza por primera vez.

«Ya hemos hecho recorridos desde el punto de vista funerario, de la luz, la Navidad, Gaudí, el arte gótico..., pero nunca habíamos presentado la Catedral en clave femenina y queríamos celebrar esta jornada centrándonos en las mujeres que forman parte de la historia de la Seu», como explica Cristina Ortiz, la coordinadora del área de gestión cultural. Ella y las también historiadoras del Arte Aina Rotger y Marta De Castro han llevado a cabo una labor de documentación «consistente en completar la información que ya había y formar un puzle con las piezas que estaban separadas», dice sobre el nuevo enfoque de género. Tal ha sido el éxito de la convocatoria que el aforo de la primera visita se ha llenado, por lo que está previsto hacer más.

La ruta se divide entre figuras de la Iglesia y de la Historia, y se inicia con la primera mujer: Eva. «Hay que alzar la vista. Está en el vitral, abajo a la izquierda, junto al árbol», indica frente a la capilla del Sant Crist del Davallament. Ortiz va preparada con láminas plastificadas de las imágenes que son difíciles de ver para que los asistentes puedan apreciarlas. «Es la primera mujer que aparece en el Antiguo Testamento y suele representarse semidesnuda y con la mano señalando el árbol o bajo la barbilla». Cuenta además que «es considerada la pecadora, una contrafigura de la Virgen María, que es la redentora». La capilla lindante se denomina La Piedad y el conjunto escultórico preside la escena. De la madre de Jesús, la guía destaca que «es la patrona de la Catedral porque el rey Jaime I se la dedicó. Cuando navegaba hacia la isla para conquistarla, hubo una tormenta y rogó ayuda a la Virgen, prometiéndole que le construiría un templo si llegaba a salvo», según relata.

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Visitas en la Catedral dirigidas por dos historiadoras destacando el papel de la mujer en la iglesia por el 8M B. Ramon

La capilla está cubierta por 33 pinturas de la segunda mitad del siglo XVIII donde se representan escenas como la Anunciación, la Natividad, la Virgen Coronada por la Trinidad, la Adoración de los Reyes Magos y otras típicas. En un lienzo del lateral se encuentra el otro personaje femenino de la vida de Jesús, María Magdalena, sentada de lado y penitente. Y en cuanto a las mujeres santas que se tratan en la visita guiada, todas se hallan en la sala capitular gótica. La primera que explica Cristina Ortiz es Santa Eulàlia, retratada en un retablo del siglo XIV donde aparecen «los trece martirios a los que fue sometida, uno por cada año que tenía». Enfrente muestra «un fragmento de un retablo del siglo XV con la iconografía de Santa Margalida, una joven que fue martirizada en el siglo IV por el emperador Diocleciano tras convertirse al cristianismo y no querer abandonar la fe». Aparece representada con un dragón, que es el demonio, porque la leyenda cuenta que «la devoró y ella le abrió la piel con un crucifijo». Al lado, cuatro escenas del viaje que Santa Elena realizó para buscar la Vera Cruz, la excavación en el Gólgota y el hallazgo.

En la misma sala capitular está el lienzo de Sant Sebastià, patrón de Palma, pero «poca gente sabe que, cuando fue asaeteado, no murió debido a que una mujer, Santa Irene, lo encontró y se lo llevó a su casa para curarle. Tras recuperarse de las heridas de las flechas, volvió a ser martirizado y esta vez sí murió». En la estancia colindante están representadas en piedra, simbolizadas como mujeres, «las virtudes teologales: la Caridad, la Esperanza y la Fe», tal como muestra la guía.

De regreso a las capillas, llegan las explicaciones sobre la realeza mallorquina y la influencia que tuvieron las consortes, como por ejemplo Esclaramunda de Foix, mujer de Jaime II; su hija Sancha de Mallorca, que se casó con el rey de Nápoles; Isabel de Sabrán, la madre de Jaime III, que «murió envenenada y fue enterrada en el convento de Santo Domingo»; y Violant de Vilaragut, la segunda mujer de Jaime III y encarcelada en el castillo de Bellver tras morir él en la batalla de Llucmajor.

En el siguiente punto de la ruta, la vista se dirige a los vitrales que flanquean el rosetón mayor, ya que la noble Francisca Mas del Pla del Rei sufragó la apertura de ambos rosetones laterales, los de las capillas del Corpus Christi y la del Santísimo. En su testamento, que data de 1887, destinó 5.000 pesetas para esta finalidad, por lo que «contribuyó a la construcción de la Catedral como promotora de esa parte de la obra» y, por tanto, a aumentar los destellos de una luz única en el mundo.

13 años recluida

La Dama Emparedada, llamada así popularmente, era la noble Isabel Zaforteza Gual-Desmur. Siempre fue muy devota y en su casa vivió Santa Catalina Tomàs antes de entrar en el convento de Santa Magdalena. Tras enviudar, pidió permiso al Cabildo para ser recluida en una estancia tapiada de la Seu, pero le fue denegado. Finalmente, lo logró en 1576 y allí vivió y rezó junto a la capilla del Santísimo durante 13 años, hasta que falleció. El Cardenal Despuig habla de ella en la biografía de Santa Catalina y en su época aún existía el pequeño habitáculo, ahora ya desaparecido.

Otras mujeres que han dejado huella en la Catedral son Isabel Cifre, la rectora del colegio para jóvenes de la nobleza La Crianza (1510) y cuya sepultura está en la capilla de Sant Bernat; Beatriu de Pinós, mujer ilustre dedicada a difundir el lulismo en el siglo XV y también enterrada allí; y ya del siglo pasado, la artista Remigia Caubet, autora del grupo escultórico del Belén de la Seu.

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