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Ona Edicions Musicals sopla treinta velas

Con más de 300 referencias en el mercado, la discográfica con sede en Bunyola ha trabajado con decenas de bandas y artistas

Miquel Brunet, ayer en su estudio.

Miquel Brunet, ayer en su estudio.

No es fácil cumplir treinta años de dedicación a la producción musical, un sector que, de unos años a esta parte, acumula crisis. Miquel Brunet, productor y músico, fundador de Ona Edicions Musicals, ha podido mantener su sello y su estudio durante tres décadas, pero ha visto caer a numerosas empresas a lo largo de estos años: «Aquí en Mallorca no porque no somos muchos, pero sí a nivel mundial. Nosotros íbamos cada año a la feria Midem de Cannes y había unas 15.000 personas. La cosa fue menguando hasta desaparecer prácticamente».

Las cosas han cambiado y mucho desde ese ya lejano 1991 en que Brunet, asociado con el arquitecto Guillem Colom pusiera en marcha Ona Edicions Musicals. «Me dedico a la música desde los 17 años, en 1979, cuando empecé a tocar con Els Valldemossa. Con ellos, a parte de viajar mucho, pasé por numerosos estudios de grabación. Siempre me había interesado la tecnología aplicada a la música y empecé a pensar que podría tener mi propio estudio». Antes de asociarse con Colom, Brunet trabajó en sus propios proyectos bien como arreglista o como compositor. «Aunque no estuvo conmigo mucho tiempo, Guillem Colom fue fundamental porque me introdujo la pasión por la estética», explica Brunet. Así fue como Ona Edicions Musicals pasó de ser el estudio de un músico a un lugar en el se grababan y producían trabajos de otros artistas: «Nuestra primera referencia fue un LP de Tomeu Matamalas, un músico que había militado en Los cinco del Este y en Amigos», recuerda Brunet. Fue el primero de una larga lista en la que también destacan artistas como Joan Pons, Llorenç Santamaria, Damià Timoner, Tomeu Penya, Cappela, Orquestra Simfònica de les Illes Balears, Isidor Marí, Aires Formenterencs, Herbes Dolces, Al Mayurqa o Germans Martorell, entre muchos otros. «No me gusta hablar de artistas importantes porque todos lo han sido. No quiero citarlos como una colección de trofeos, prefiero tener la sensación de ser un eslabón en el tejido cultural de las islas igual que todos los artistas son importantes para conformar ese tejido», reflexiona Brunet. En cualquier caso, sí menciona que ha tenido bandas muy fieles como Els Valldemossa, Cucorba o Al Mayurqa y la anécdota de haber editado hasta diez producciones originarias de Formentera. Un año después de iniciar su andadura como Ona Edicions Musicals, en 1992, Brunet estableció un convenio con Toni Fernández, de Digitals, y el sello pasó a llamarse Ona Digital, una colaboración que terminó en 2010: «Hasta esa fecha publicamos cerca de 300 referencias y después yo he publicado unas sesenta más».

Michael Vatter y Bernhard Turner.

Michael Vatter y Bernhard Turner.

A lo largo de todo este tiempo Brunet ha asistido a numerosos cambios y crisis: «Vivimos la eclosión de la autoedición. Esta es la gran diferencia. Además, los músicos están ahora mucho más formados, pero creo que al mismo tiempo les han robado la dignidad profesional porque no están bien pagados. Antes los músicos tenían más ingresos . Ahora lo tienen más difícil», argumenta. Agradecido de haber podido dedicarse profesionalmente a la producción musical durante tres décadas Brunet destaca que «aunque hayamos perdido la batalla tecnológica y muchas batallas económicas, lo que no podemos perder de cara al futuro es la batalla de la calidad».

Grabación de un disco de Anegats.

Llorenç Santamaria y Miquel Brunet.

Tomeu Estaràs y Genia Tobin.

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