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Carlos García Gual: «En la enseñanza han perdido fuerza los clásicos, sin ellos perdemos algo de lo que es la vida»

El helenista mallorquín, miembro de la Real Academia Española, publica un nuevo libro con el que invita a leer los clásicos

El helenista Carlos García Gual (Palma, 1943).

El helenista Carlos García Gual (Palma, 1943).

Voces de largos ecos (Ariel) es el título de su último libro. ¿A qué ecos se refiere?

A los ecos que en la tradición suscitan los clásicos. Quiero reivindicar las lecturas y las interpretaciones de textos de la antigüedad, muchos de ellos profundos y con los que nace la tradición literaria occidental.

¿Llegan hasta el siglo XXI los ecos de los clásicos griegos o romanos?

Si, claro que sí, aunque llegan con variaciones. La manera de entender la tradición clásica ha variado. Según las épocas hemos considerado clásicos a unos textos u otros. De todas maneras, hay algunos que siempre perduran, que siempre están en todas las clasificaciones. Pensemos en Plutarco, por ejemplo, un autor que en el siglo XIX era muy leído y ahora no lo es. Los textos y autores clásicos son como la Bolsa, suben y bajan, aunque hay valores que siempre permanecen. Otro ejemplo, sin abandonar la literatura clásica pero cambiando de época, sería Cervantes, un valor estable, permanente, en cambio Ramón de la Cruz sería uno de los que varían según la época.

El subtítulo, Invitación a leer a los clásicos, ¿es una recomendación intemporal o para esos tiempos de pandemia?

Del todo intemporal. En esta época de pandemia y en cualquier otra, conviene leer, porque la lectura es una apertura, una manera de abrir horizontes. La lectura nos hace ver cosas que no veríamos sin ella. Leyendo no estamos solos. Y los textos clásicos, además, se prestan a sugerencias profundas que nos emocionan y que guardamos en la memoria personal y colectiva. La lectura es siempre recomendable, sea en pandemia o fuera de ella.

¿No entramos en contradicción? Por una parte, aconsejamos la lectura de esos grandes nombres y por otra nos cargamos las humanidades de los planes de estudio.

Sí, aunque la contradicción no la tenemos los que nos dedicamos a aconsejar la lectura de esos textos, la tiene la sociedad y, en particular, los que se cargan los planes de estudio porque creen más en un éxito material que en otro intelectual, para los que fomentan la distracción banal. Para los que creemos que la cultura se basa en las lecturas, meditaciones y la formación personal, no hay contradicción. En la enseñanza han perdido fuerza los clásicos, sin ellos perdemos algo de lo que es la vida.

En Google aparecen más de 23 millones de páginas sobre Aristóteles. Y luego diremos que los jóvenes no se interesan por la cultura clásica.

Es cierto que Aristóteles es muy citado, pero no sé si es tan leído. Yo mismo he incluido a Aristóteles en ese libro, pero apartándome del tradicional, el de la ética. He centrado el estudio en ese otro Aristóteles científico, el gran investigador de la naturaleza, el gran sabio integral.

Siguiendo con Aristóteles, ¿qué aportaron sus enseñanzas a Alejandro Magno?

Nunca sabremos cómo hubiera sido Alejandro de no haber tenido como maestro a Aristóteles, seguramente hubiera sido diferente. Es probable que le inculcara la gran idea de la heroicidad, de la aventura. Pensemos que Alejandro era un gran admirador de Homero y que viajaba con La Ilíada siempre en su equipaje. Podemos pensar que Aristóteles, que había estudiado a Homero, debió infundir en su alumno la curiosidad, incluso la científica, el gusto por la investigación. Alejandro, en sus viajes, reunía a sabios para que le dieran noticias sobre animales raros, que luego enviaba a Aristóteles.

¿Para qué debemos ir a los clásicos?

Porque abren horizontes, así de sencillo. Soy un lector empedernido, hablo con pasión de la lectura porque nos lleva más allá de nosotros mismos. Sin lectura somos pobres. Leer invita a la reflexión, eso sí, con cierto esfuerzo. Hoy tenemos demasiadas distracciones, el móvil o la tele, que quitan tiempo a la lectura, que supone silencio. Aunque suene a viejo y caduco, leer cultiva el espíritu, desarrolla la personalidad. Leer es reflexionar.

¿No hablamos de clásicos de una forma un tanto frívola?

No lo creo, mas bien tenemos demasiado respeto a la palabra clásico. Hay quienes creen que clásico es sinónimo de difícil de entender, pero no es así. Hay clásicos que sí son difíciles, pero otros son muy asequibles. La Odisea es fácil de leer; una tragedia como Edipo también, cualquiera de las biografías que escribió Plutarco no son nada difíciles. Pero es que, además, los clásicos, son vigentes: Louise Glück, Premio Nobel de Literatura 2020, es una gran admiradora de la poesía griega.

Una invitación a leer a los clásicos. El mallorquín da una vuelta de tuerca a sus lecturas en su último libro.

Una invitación a leer a los clásicos. El mallorquín da una vuelta de tuerca a sus lecturas en su último libro.

¿Clásico es sinónimo de antiguo?

En un sentido falso sí, pero no tiene por qué ser así. Un texto clásico debe tener años, debe haber perdurado en algunas generaciones, no necesariamente muchas. El tiempo puede convertir un libro en clásico. Rubén Darío o Machado son tan clásicos como Lope de Vega. Uno puede elegir a sus clásicos, aunque hay algunos universales, como El Quijote, pero otros son más personales.

Clásico: «Algo que puede ser digno de ser copiado». ¿Sería una buena definición?

Queda un tanto incompleta. Clásico incluye algo más y sobre todo no sería «copiar» la palabra más adecuada. Un clásico también nos habla como una voz amiga, nos guía, nos explica el mundo.

En el libro hay dos partes diferenciadas, los griegos y los latinos. ¿Realmente son tan diferentes?

La tradición los ha unido, pero los griegos están antes, son los maestros de siempre; para los latinos los griegos eran ya clásicos. Virgilio se inspira en Homero, Cicerón en Platón, Séneca bebía de las fuentes griegas. Todo sigue una misma línea. Si bien los latinos son muy interesantes, los griegos son más fundamentales.

Por qué decir latinos en vez de romanos?

Se pueden decir las dos cosas. Romanos serían los autores de la época de la Roma Imperial, en cambio latino incluye a todos. San Agustín es un clásico latino, pero no romano, Apuleyo, cuya novela El asno de oro es muy divertida y actual y pone las bases de la picaresca, era del norte de África, era latino, pero no romano.

«Los textos y autores clásicos son como la Bolsa, suben y bajan, aunque hay valores que siempre permanecen»

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«Los clásicos latinos son muy interesantes, pero los griegos son más fundamentales»

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¿Romano es a latino lo que griego es a helenístico?

No. Helenístico es una etapa, peo no un global, helenístico quiere decir que es de la cultura griega posterior a Alejandro. A partir de la fundación de Alejandría, que llegó a ser más importante que Atenas, se incorpora el término helenístico. Nosotros estamos más cerca de lo helenístico que de lo griego.

En el prólogo avisa que en su libro no hay una temática común, sino un interés personal.

Es un libro, en parte, subjetivo. Sin ser un texto muy personal, hablo de los autores que me gustan, subrayando a unos que son poco leídos como el gran biógrafo Plutarco o el Aristóteles científico.

No están todos los que son…

Sí, en efecto, pero de otros autores he escrito en otras partes. Sófocles, Esquilo, los poetas líricos… ya aparecen en otros libros anteriores. Realmente es una selección un tanto arbitraria.

¿Tienen las editoriales interés en editar a los clásicos?

Sí, nunca han dejado de editarse y con traducciones nuevas y modernas, propias de cada época. En el mercado pueden encontrarse más de media docena de Ilíadas y Odiseas muy bien traducidas.

¿Qué opina de la colección Bernat Metge, de clásicos en catalán?

Me parece una empresa muy digna y respetable. Sin duda es alta cultura, que seguramente no busca un rendimiento económico pero sí cultural.

¿Y de la visión de Costa i Llobera en La deixa del geni grec?

Costa era muy buen poeta, muy sensible y muy culto. Pertenecía a ese grupo de mallorquines amantes de la cultura clásica, como Alcover, Dolç o Juan Estelrich. Costa fue un gran clasicista.

Así como cada época se escenifican visiones de Shakespare, ¿cada época debe tener su relectura de las obras de Homero o de Platón?

Sin duda. Los clásicos son los mismos, pero cada época los hace suyos a través del lenguaje. La sensibilidad de cada momento es diferente. Pero también los conocimientos que tenemos de la historia antigua aumentan. Hoy sabemos que en la Ilíada hay algo de historia, que no todo es leyenda, que Troya pudo haber existido, como Micenas. Así que deben actualizarse los textos en cada momento.

En la Academia platónica se leía «que no entre quien no sepa geometría».

Platón se refería más a las características del pensamiento matemático, la abstracción, a la lógica como un sistema para llegar al mundo de las ideas. Yo pienso, como Epicuro, que a la filosofía puede llegarse directamente, sin las matemáticas.

H. P. Snow ya predicaba la fusión de culturas, Bertrand Russell era matemático y ganó el Nobel de Literatura, Einstein tocaba el violín… ¿Por qué separamos entonces los estudios de bachillerato en ciencias y letras?

No es una buena separación, la rigidez no es buena. Está bien a un cierto nivel de especialización pero en los niveles básicos no debería ser así. Debería ser posible estudiar el bachillerato con una base más amplia y diversa de asignaturas, que incluyera el griego y el latín. Esa idea de pasar muy rápido sobre los estudios es errónea. Incorporarse pronto al trabajo no es una virtud. También las carreras cortas van en detrimento de los conocimientos. En Estados Unidos, un estudiante de un grado puede elegir asignaturas de otros grados. Lo de ciencias y letras lleva a una rigidez absurda.

¿Qué sería de Virgilio sin Dante?

Seguiría siendo Virgilio. Dante es una muestra de la admiración profunda por Virgilio. Dante también es clásico, per Homero es incluso más moderno que Dante.

¿Es Homero el primer poeta?

Sí. Es el primer poeta que conocemos. Hubo otros de forma oral, pero él es el gran arquitecto de la tradición poética, le da unidad y belleza al gran poema.

¿Hay mujeres filósofas y escritoras en la antigüedad?

Estaban marginadas, condenadas al silencio, al hogar. Hay muy pocas. Citaré a Safo, la poetisa que nos hace ver la belleza de una manera personal. Si bien las mujeres en Grecia y Roma contaban muy poco, en la mitología y en la literatura sí tenían roles muy importantes, pensemos en Artemisa, Afrodita, Medea, Antígona, Penélope, Calipso, Circe… En la vida real, las mujeres, silenciadas hasta el siglo XIX, eran más libres que las mujeres árabes de ahora.

Ocupa el sillón J de la RAE y su discurso se tituló Historias de amantes peregrinos. Las primeras novelas. ¿Cómo era el amor en los tiempos del Ágora?

Los griegos inventaron la novela de amor y de aventuras. Y en esas obras, las mujeres son tan importantes como los hombres. En Grecia nace el esquema de lo que será el folletín.

¿No eran los griegos más propicios a las tragedias que a las historias de amor?

Es un tópico. El amor está en todas partes, en la Odisea, en la lírica de los poetas, en la tragedia, en la comedia tardía...

El año pasado se le concedió el premio Alfonso Reyes que también obtuvieron en su momento Borges y Octavio Paz.

Aunque el premio no es muy conocido en España, me hizo mucha ilusión. Todo un honor y consideración a mis trabajos. Pensemos que el mexicano Reyes escribió mucho sobre Grecia.

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