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Golpe a la industria del directo

Motín en la música británica contra el Brexit

De izquierda a derecha: Tim Burgess,Adele, Louis Tomlinson, Ed Sheeran, Thom Yorke y Dua Lipa.

De izquierda a derecha: Tim Burgess,Adele, Louis Tomlinson, Ed Sheeran, Thom Yorke y Dua Lipa. DM

París, Barcelona, Milán, Berlín. Las fronteras de Europa se han bloqueado para los músicos británicos. Se acabaron las giras por múltiples capitales sin mayor esfuerzo. La libertad de subirse al escenario un día aquí y otro allá se ha terminado. Actuar al otro lado del Canal de la Mancha topa ahora con un cúmulo de trabas que solo artistas del más alto nivel, como Adele, Coldplay o Ed Sheeran, pueden afrontar. Las mismas barreras se alzan para los europeos que quieran actuar en el Reino Unido. Las promesas que hiciera el Gobierno británico de facilitar la circulación de los artistas han quedado en nada. Los músicos se sienten engañados, ven el futuro negro, piden soluciones y no están dispuestos a tirar la toalla.

En el acuerdo post-Brexit se permite a trabajadores de algunas profesiones viajar por motivos laborales sin necesidad de pedir visado. De ese grupo se ha excluido a los músicos y a sus equipos, muy tocados ya por la crisis del coronavirus, que ha cortado de raso las actuaciones en directo.

250.000 firmas

A partir del 1 de enero los británicos que quieran actuar en un país de la UE deben pedir un visado, mostrar un comprobante de ahorros y poseer un certificado del organizador del evento, antes de cruzar la frontera. La operación debe repetirse en cada uno de los 27 países de la UE en los que se quiera actuar. Un proceso costoso, en dinero y en tiempo para cumplir con la burocracia, inviable para la mayoría de las bandas o los cantantes sin enormes recursos, que deben moverse rápido y a bajo precio, de actuación en actuación. «A los músicos nos han traicionado con el acuerdo del Brexit», afirma Tim Burgess, cantante de The Charlatans. «Las nuevas bandas no van a poder tocar fuera del Reino Unido. Es un show de mierda que el Gobierno podía haber evitado. Necesitamos pedirle cuentas. Necesitamos que el Gobierno trabaje duro por una industria [la musical] que generó 2.900 millones de libras en 2019».

Burgess es uno de los firmantes de una petición con ya 250.000 avales reclamando un «pasaporte» para los de su profesión, que evite la obligación de pedir visados y otros documentos. Entre los peticionarios se encuentra Lois Tomlinson, del grupo One Direction; Thom Yorke, de Radiohead, y Dua Lipa, junto a otros muchos. El Parlamento debe decidir ahora si debate la solicitud.

En la Cámara de los Lores, en nombre del Gobierno, Nicholas True sostuvo que el Reino Unido pidió en su día la inclusión en esa lista de exentos de visado a «artistas, músicos y los dedicados al mundo del espectáculo, junto al personal que les acompaña», pero esa propuesta, añadió, «fue desgraciadamente rechazada por la UE». El lunes pasado el diario The Independent afirmaba lo contrario. El Reino Unido había pedido durante la negociación del acuerdo post-Brexit una exención de 30 días para sus artistas e intérpretes, pero rechazó una más amplia de 90 días. El periódico citaba una fuente anónima de Bruselas asegurando que fue el Gobierno británico el que rehusó una propuesta «estándar» de la UE para los artistas, por un periodo de tres meses. La razón es que Londres quiere imponer esos controles estrictos a los artistas de la UE que lleguen al Reino Unido. «Dijeron que estaban poniendo fin a la libertad de movimiento. Es falso que pidieran algo más ambicioso», señaló la fuente, porque «tiene que haber reciprocidad». El dedo apunta al celo contra la inmigración de la ministra del Interior, Priti Patel, deseosa de que los europeos se vayan con la música a otra parte.

La indignación es superlativa. «Contar con el Gobierno para cualquier cosa es la mayor pérdida de tiempo posible», dijo John Giddings, el hombre al frente del Festival de la Isla de Wight. «El Brexit va a dañar seriamente las giras por Europa. Si tienes que importar y exportar tu equipo, dentro y fuera en cada país, va a llevar más tiempo. Va a haber más días de viaje y cada día que estás en la carretera tienes los gastos del personal, hoteles y todo lo demás. Va aumentar los gastos en todo».

Ya en 2018 el directivo de UK Music, Michael Dugher, escribió a la entonces primera ministra, Theresa May, para advertirle de que el fin de la libertad de movimiento ponía en grave riesgo al sector de la música en vivo, «que genera en torno a 1.000 millones de libras al año para la economía británica».

Desde España, promotores que trabajan con bandas y artistas británicos han compartido también su desconcierto, informa Ignasi Fortuny. Es el caso de Barnaby Harrod, responsable de la promotora con sede en Madrid Mercury Wheels: «Estamos a la espera de que todo se aclare. Pero para grupos pequeños va a ser muy complicado hacer giras, los costes serán muy grandes. Y estos son los nuevos Ed Sheeran o Dua Lipa. Todos empiezan así, en salas de 300 espectadores. Cortar la salida a estos artistas es un error gravísimo».

Una de estas futuras estrellas es la londinense R.A.E., premio talento emergente del festival Glastonbury en 2020, que ha visto como primero la covid y ahora el Brexit han frenado su expansión. «Espero que esto se arregle. Es triste porque recibo mensajes a diario de fans preguntándome cuando actuaré en su país/ciudad y no les puedo dar una respuesta honesta excepto ‘pronto’», dice la promesa del hip-hop londinense a este diario.

La fuga del maestro Rattle

A las orquestas de música clásica también se les complica la vida con el Brexit. Integradas en muchos casos por concertistas de diferentes países, cada uno de ellos requerirá un régimen de visa diferente. Esta semana uno de los más grandes directores de orquesta del momento, el británico Simon Rattle, al frente de la Sinfónica de Londres, anunció por sorpresa su marcha a Alemania para dirigir la orquesta de la Radiotelevisión de Baviera. Sir Simon, condecorado por la reina, ha sido una voz muy crítica con el Brexit, que va a hacer del Reino Unido, dijo, «una cárcel cultural». La Sinfónica de Londres realiza unos 120 conciertos al año, pero en el futuro, según su mánager, Katryn McDowell, las orquestas británicas deberán reducir sus actuaciones en países europeos, para limitar el coste de los trámites administrativos.

El Gobierno británico afirma que «la puerta sigue abierta, por si la UE cambia de parecer», y los profesionales piden una solución. «La fórmula más sencilla sería negociar un permiso de trabajo para toda Europa, sin que se requiera visado», apunta la directora ejecutiva de Music Managers Forum, Annabella Coldrick. De esa forma se acabaría con la incertidumbre de artistas y empresarios y quedaría garantizado el poder realizar las giras por el continente.

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