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‘Vacaciones en el Mar’, el disco que cambió el hip hop, cumple 25 años

«En el fondo éramos conscientes de que hacíamos algo que no se había hecho antes», confiesa Don Manolo, uno de los fundadores de un grupo pionero en el rap que sigue en activo

Diversión, fiesta y denuncia, tres claves de la propuesta de La Puta Opepé.

Diversión, fiesta y denuncia, tres claves de la propuesta de La Puta Opepé.

Hay discos revolucionarios, atrevidos y frescos, que abren nuevos caminos y que carecen de fecha de caducidad, y Vacaciones en el Mar, el primero de La Puta Opepé, grupo mallorquín pionero del rap y el hip hop español, reúne esas virtudes. Aquel álbum, del que se cumplen 25 años de su publicación (salió a la venta el 8 de enero de 1996), sorprendió por su sonido festivo, entre jamaicano y funky, y marcó una senda, el de la música urbana, que décadas después han seguido otras figuras también mallorquinas que hoy triunfan, como Rels B o Dollar Selmouni.

«Como abuelitos de la escena que ya somos, nos gusta pensar que algo tuvimos que ver a la hora de abrir un nuevo camino musical», confiesa Don Manolo, uno de los fundadores de La Puta Opepé, junto a Xino Arcade, Hermano Ele, Paco y Biyi. El grupo no ha programado ningún acto conmemorativo de este 25 aniversario y aunque sus actuaciones en los últimos años son menos de las que querrían sus seguidores, no habla en ningún caso de retirada. «No nos hemos disuelto, estamos ahí. Si nos ofrecen algo y nos interesa, tocaremos», afirma Don Manolo, el DJ de una banda cuyo último concierto se remonta a 2019, en una fiesta de Sa Possessió. «No ensayamos pero sí que nos vemos para tomar cañas. Joder, somos amigos desde los quince años», aclaran.

La historia de La Puta Opepé arranca en un garaje reconvertido en local de ensayo, en Son Rapinya. Ya desde el inicio su propuesta sonora sorprendió, «sobre todo al casero de aquel primer local, un señor que rondaba los 85 años y que flipaba al ver a cinco chavales rapeando, bebiendo cerveza y fumando canutos». Con Esplendor en la yerba, su primera maqueta, irrumpieron en una escena, la del hip hop, que en aquellos momentos, primeros años 90, estaba liderada por el Club de los Poetas Violentos y 7 Notas, 7 Colores. «El rap que se hacía en aquel tiempo era muy combativo, hardcore, hasta que aparecimos nosotros con otro punto de vista, más divertido pero dando la misma caña», recuerda Don Manolo.

‘Vacaciones en el Mar’, el disco que cambió el hip hop, cumple 25 años

Pronto se corrió la voz y la cinta de La Puta Opepé circuló con velocidad de mano en mano, provocando que sus conciertos cada vez fueran más masivos. «Los primeros los dimos en la antigua casa okupa que había cerca del edificio de Gesa y en la Jumping, antes de ser Sonotone, que llevaba el desaparecido Paco Navarro. En la Península estuvimos al principio en Valencia y en un Festimad. Fueron conciertos muy divertidos, con la inocencia del que empieza, durmiendo en sacos y sufriendo la precariedad de las salas, que no entendían que toda nuestra música saliera de unos platos y tres micros. Lo nuestro les causaba un shock», aseguran.

Impactados también quedaron los responsables del sello madrileño Yo Gano, que habían escuchado la maqueta de Esplendor en la yerba y decidieron apostar por La Puta Opepé de cara a su estreno de largo, el Vacaciones en el Mar, un disco que reúne canciones todavía hoy celebradas como Don Simón, Escupe la flema o Estilo Pancho Villa.

«Vacaciones en el Mar es algo muy naïf, de principiantes. En el fondo éramos conscientes de que hacíamos algo que no se había hecho antes, algo nuevo», asiente el DJ.

El grupo se puso firme y se entregó a aquella primera grabación, en los estudios de Antoni Noguera, con los deberes hechos. «Creo recordar que lo hicimos en dos semanas. Fue algo muy manual y artesanal, apuntando los silencios a mano y con los delay sin programar. Noguera se sorprendió pero le gustamos mucho y confió en nosotros. No se echó para atrás».

«¡Qué coño es esto!, exclamé cuando les oí por primera vez», confiesa Noguera. «Quedé encantado con ellos. Eran unos músicos diferentes, y con un bagaje brutal. Yo venía de grabar a Sexy Sadie y La Puta Opepé me sorprendió con sus conceptos revolucionarios. Para mí fueron un terremoto. Rompieron con los esquemas establecidos y fueron punta de lanza de algo que hoy se lleva y que representa gente como Rels B».

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