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Crítica de música | Mucho más que ta-ta-ta-tá

A la misma hora que en el teatro de ópera de Bonn, Daniel Barenboim dirigía la Quinta Sinfonía de Beethoven, para cerrar los actos del Año del compositor, nuestra Simfònica, a las órdenes de Pablo Mielgo, interpretaba la misma partitura, para cerrar el ciclo dedicado al gran maestro. Una Quinta, que es como un guiño al melómano, para decir, que, si bien terminan doce meses en los que el compositor ha sido uno de los damnificados, la cosa no acaba, que Beethoven seguirá en las programaciones y que no se necesitan excusas para seguir programando sus obras. En la Quinta, Beethoven parece querer decirnos que los finales resolutivos no son lo suyo, que le cuesta decir adiós. A los que amamos su música también nos pasa algo parecido, sentimos tener que dejarle. De ahí que elegir esa obra para decir «hasta el año que viene» fue una buena elección.

Pero eso debía ser una crítica, ¿no? Pues adelante, comentemos como fue esa interpretación de la Quinta y la Primera sinfonías, que sonaron en Palma y en Manacor.

Mielgo optó por unos tiempos cómodos, pero no lentos. En ambas obras dejó fluir a las cuerdas, matizando mucho el papel de violines para destacar los bajos, que tienen un papel muy relevante en ambas partituras.

Por otra parte, los vientos mantuvieron un muy alto nivel, como siempre. Toda la madera sonó exquisita, beethoveniana.

Puestos a destacar, citemos el papel de los timbales en todo momento, del flautín en el final de la Quinta (efecto flautín, lo llamo), de los contrabajos en el primer movimiento de la Sinfonía del destino, de las trompetas… y así podríamos seguir, pues cada sección tuvo sus momentos de gloria.

Final del Año Beethoven como se merecía el gran maestro. A lo grande, con esa obra magna que es mucho más que cuatro notas, las más tarareadas de la historia de la música. En la Quinta hay resumida parte de la historia universal, es un monumento al destino. No es casual que sea una de las partituras que viajan por el espacio en el Voyager, a la espera de que alguien la encuentre y sepa quiénes somos y de dónde venimos.

Para nuestra Orquestra termina ese 2020 con la esperanza de que la música seguirá sonando muy pronto, con Beethoven y con muchos otros maestros. A partir de enero nos esperan meses de buena programación, adelante, pues.

Obras de Beethoven

Trui Teatre /Auditori Manacor

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Orquestra Simfònica de Baears Pablo Mielgo, director. 16/17-12-2020

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