«No entiendo cómo se puede retirar a posteriori un dossier de una selección que se ha llevado a cabo mediante un sistema de puntuación democrático, en este caso, mediante una plataforma digital», declara a este diario la artista Alicia Framis (Barcelona, 1967), después de conocer que ha sido «retirada» para la exposición del Premi Ciutat de Palma pese a haber obtenido la máxima puntuación en dicha plataforma (una suerte de software) durante el proceso de selección de finalistas y cumplir los requisitos de las bases. «Esto no pasa en ningún país. Jamás he vivido una situación similar a ésta», asegura la artista residente en Ámsterdam.

Y es que Framis, tal y como ha conocido ella misma hace escasos días, es la artista que se presentó al galardón palmesano que más puntuación había recibido por parte del jurado en la fase finalista y en dicho sistema digital. En concreto, las tres obras que presentó fueron las mejor valoradas en dicha fase, durante la cual los miembros del jurado han puntuado 1.150 piezas del 1 al 5, con el fin de formar el listado de diez artistas seleccionados para la exposición, un listado del que el jurado elegirá finalmente un ganador o ganadora. Este año, a causa de la covid, las puntuaciones se han realizado a través de la plataforma Mundoarti, que una vez cerrado el plazo de las votaciones, se encargaba de elaborar el ranking. Framis estaba a la cabeza.

La artista cumple también con todos los requisitos recogidos en las bases del premio. «De hecho, hasta llamé al Ayuntamiento para saber de cuándo debían ser las obras. Me dijeron que podía presentar sin limitación de fecha o año de producción. Presenté tres piezas que son importantes y emblemáticas en mi trayectoria», detalla.

«Cuando me enteré de que había pasado esto, de que me habían excluido de la exposición de finalistas, que es en lo que enfoco mi denuncia, no en el premio final, después de los años que llevo luchando en mi carrera, pensé que era mi deber alzar la voz y ayudar a la gente que va detrás de mí, a las generaciones futuras, pero también a las de ahora. Tengo el deber de decir que esto no puede pasar. Como artista, activista y feminista que soy, es mi deber no callar», declara a este periódico, « y debo denunciar lo que considero que son malas prácticas».

Framis comenta que justamente le ha pasado esto a una mujer. «Supongo que también le podría haber pasado a un chico, a un artista joven hombre, pero no sé, espero que no. Sin embargo, si esta situación se hubiera dado con un artista de reconocido prestigio hombre, creo que no habría sido excluido. Pienso por ejemplo en Fontcuberta, Santiago Sierra o Canogar».

«Estas pedradas me entristecen»

«Lo que acaba de suceder me entristece mucho. Yo sueño con retirarme en Mallorca además, sueño con volver a España, pero al final ves estas pedradas y te da mucha pena. No dan ganas de regresar», apunta la artista, ligada a la isla. «Paso muchos meses en Mallorca, mi pareja vive la mitad del año en Sóller. Uno de mis galeristas, Horrach Moyà, también es de aquí, así como muchos buenos amigos, y tengo un terreno en la Colònia de Sant Pere».

La polémica en torno al galardón se desató el pasado sábado después de que la artista Susy Gómez hiciera pública en redes su dimisión como jurado del premio. Una dimisión que comunicó al Ayuntamiento, en concreto a la dirección general de Artes Visuales, con Aina Bauzà al frente, el pasado 3 de diciembre. «Lo he hecho público por solidaridad con la artista que ha sido vetada y también por el respeto que le tengo al resto de artistas que se han presentado al premio», declara. «¿Por qué no ha de estar en la exposición una artista de la calidad y trayectoria de Framis?», se pregunta Gómez. «Excluir a un artista de una exposición porque es bueno no lo he visto en la vida», señala. «Una cosa es que el jurado tenga soberanía y otra más importante que tenga responsabilidad ética y democrática, y cumpla con las buenas prácticas», considera.

Las bases del Ciutat de Palma recogen que el premio se convoca para «apoyar la creación de arte contemporáneo, contribuir al dinamismo del sector y reconocer la tarea desarrollada por los creadores». Asimismo, indican que el jurado «valorará la calidad de las obras y tendrá en cuenta la trayectoria formativa y profesional de los artistas». En cuanto a la edad, no hay límites. Sólo se establece que el mínimo son 18 años. Y pueden ser artistas de cualquier nacionalidad y residencia.

Desde el Ayuntamiento explicaron el sábado a este diario que se había producido una divergencia en cuanto a la selección de las obras finalistas entre los miembros del jurado. «El resto pensaba que era mejor promover a artistas emergentes que están a punto de consolidarse y Gómez no estaba de acuerdo», señaló el coordinador general de Cultura Miquel Àngel Contreras. El jurado está formado actualmente por cuatro miembros: Raquel Friera, Aimar Pérez, Rosa Lleó y David G. Torres.