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Diario de Mallorca

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El gallinero | Memorias

‘Aquells carrers’.

Entre la nostalgia, la ternura y el humor se mueve el nuevo proyecto de Produccions de Ferro, compañía con la salud a prueba de pandemia, sello de Toni Gomila, que escribe casi mejor que interpreta, que ya es decir, y elige de compañera de viaje, una vez más, a Catalina Florit, camaleónica, precisa, sencillamente impecable sobre el escenario. Dirigida por Ferran Utzet, Aquell carrer - relato de relatos, mosaico de personajes fascinantes e historias cotidianas y extraordinarias al mismo tiempo, casi épicas - alcanza un equilibrio justo entre la poética, una comicidad por momentos berlanguiana y la revelación – Gomila ha grabado voces, ha estirado las lenguas de familiares y vecinos, ha investigado con interés y paciencia para unir puntos inconexos, borrosos –. El resultado es el mapa de un barrio de Manacor y de muchos lugares más; un muestrario de vidas rotas, tristes, episodios felices y desdichados con seres fascinantes - merecen todos ellos un capítulo aparte -. Desfilan por esa pasarela de tiempos recientes Pifol o Guillem d’Efak, militares, manacorins de identidad anónima, hombres de su tiempo con puro en boca y prostitutas y madames puestas en valor, recuperadas para el presente; porque son ellas las verdaderas protagonistas de la pieza. Estaban allí, dominaban ese rincón del mundo y ahora salen de las sombras. La obra está haciendo temporada en el Espai del Tub de Palma. Intenten no perdérsela.

De memorias y mujeres increíbles también va Antígones 2077, escrita por Aina de Cos e interpretada por ella misma, Gypsy Nel·lo, Joan Vila y Salvador Miralles y dirigida por Montse Rodríguez (la directora de la premiadísima A.K.A). A través del mito griego, la obra rinde homenaje a los muertos llorados pero no enterrados con la dignidad que merecían, números en procesos sumarísimos o asesinados a sangre fría. De Cos ha construido un historia feminista, delicada, dura, conmovedora, que huye del panfleto y que divierte al mismo tiempo (esos muertos que parecen salir de una película del Tim Burton más gamberro son un hallazgo). A mí este tipo teatro, quizá un género en sí mismo, me parece más necesario que nunca. La puesta de largo fue en el Principal de Palma y espero que gire mucho.

Y al Principal llegó El combat del segle, de la que más allá de la espectacular puesta en escena, alguna de las coreografías y sus buenas intenciones (recupera la figura del boxeado negro Jack Johnson) no puedo destacar nada bueno, empezando por el actor protagonista, al que no me creí en ningún momento.

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