El escritor mallorquín Sebastià Alzamora fue el encargado de dar el pregón inicial de la Setmana del Llibre en Català que tendrá lugar hasta el domingo en el Pati de la Misericòrdia de Palma. Alzamora relalcó la importancia de defender la lengua como “un vehículo de comunicación y conocimiento” y aprovechó para recordar la necesidad de una semana así porque, dice, la lengua catalana “no está en una posición de equilibrio” respecto al castellano.

El filólogo explicó, que durante gran parte del siglo XX, el catalán estuvo “prohibido y censurado” y que es imprescindible que el trabajo en favor de este idioma se haga “cuanto antes” porque es un elemento fundamental en la cohesión de las comunidades. Además, reprendió a los políticos que atacan la lengua y obtienen rédito político por ello, y abogó por el cese de la “confrontación lingüística”. “Deberíamos dejar de aplicar la lógica de la competición deportiva a las otras cuestiones de la vida que nos afectan como individuos y como sociedad”, argumentó Alzamora.

El pregón sirvió, también, para reivindicar que ninguna lengua es “mejor que otra” y que todas se deben entender como un “hecho colectivo y social”, a la vez que “íntimo y personal”. Manifestó que es “de muy mala educación” esperar que los demás “se adapten a ti sin hacer el mínimo esfuerzo por interesarte por ellos”.

El de Llucmajor aprovechó la ocasión para contar la historia de cómo se conocieron sus abuelos maternos. Joana Aina, natural de Valldemossa, conoció a Evaristo Martin cuando este vino a trabajar a Mallorca: “Aquí fue donde mi abuelo tomó conciencia de que en Mallorca se hablaba otro idioma diferente al castellano. No solo eso, sino que había mucha gente de la isla que ni lo hablaba ni lo sabía”. El literato aprovechó la ocasión para rescatar la historia de cómo “un equívoco lingüístico causado por una situación de diversidad lingüística” sirvió para iniciar una historia de amor.

El discurso de presentación concluyó con un llamamiento al respeto, la promoción y la celebración de la diversidad lingüística porque es “una buena señal de calidad democrática”: “Cuando un idioma desaparece, se lleva consigo todos los conocimientos que podíamos compartir cuando estaba activo”.

Desde el Gremi de Llibreters explicaron que en 2019 se habían vendido unos 11.000 libros en catalán: «Los libros nos ayudan a ser libres». Quisieron remarcar la importancia de dar oportunidades a las voces jóvenes para que sigan con la «lucha y el compromiso de la lengua». Además, hicieron una defensa de la lectura «para poder viajar en un año difícil». 

En la librería Embat cuentan que durante la mañana hubo poco ambiente, pero se recuperó por la tarde gracias al pregón: «Hemos vendido algunos libros durante la tarde, sobre todo de Sebastià Alzamora». Confían en que el parte meteorológico les dé una tregua y puedan acoger a mucha gente.

Llibres Ramon Llull, otra de las librerías que participan en esta celebración, esperan que la semana sea buena aunque son conscientes de que aún es pronto para hacer pronósticos sobre los próximos días: «Las expectativas son buenas y esperamos que el tiempo nos deje disfrutar de esta fiesta».