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La auditoría del Teatre Principal señala al Patronato por no poner orden en el control de la caja

El informe recoge que el órgano rector «no había aprobado ningún tipo de norma o instrucción para la administración de la fundación»

La auditoría del Principal señala al Patronato por no poner orden en el control de la caja

La auditoría del Principal señala al Patronato por no poner orden en el control de la caja

La auditoría que encargó el Consell a petición del anterior director gerente del Teatre Principal, Carlos Forteza, recoge no sólo una serie de «debilidades significativas» en el área de tesorería de la Fundación del teatro, sino también que en los años analizados por los auditores (de 2002 a 2016), el Patronato político no aprobó ningún tipo de norma para el buen gobierno, dirección y administración de la institución. «Tampoco no consta documentado en una guía, manual o instrucciones de procedimiento que el Patronato haya adoptado las medidas necesarias para la mejor organización y funcionamiento de la Fundación».

En el escrito, se abunda en la falta de mecanismos de control interno de la caja. Y la imposibilidad que tuvieron los auditores de obtener datos suficientes para identificar el detalle y la composición del saldo que descuadra, un importe que ascendía a 132.391 euros, el agujero que en estos momentos está estudiando el Tribunal de Cuentas.

Para el exvicepresidente del Consell Joan Rotger (PP), responsable del teatro entre 2012 y 2015, «la sala no contaba con la infraestructura que tiene ahora para llevar a cabo según qué procedimientos y antes la taquilla era toda en cash, no es como ahora que casi todo es digital», comenta. Rotger asegura que durante su etapa sí se hicieron auditorías externas, «las cuentas se entregaban a intervención del Consell». Pese a su afirmación, el anterior director de la sala, Forteza, asegura que esas auditorías externas no se hicieron durante ese periodo y se pusieron al día posteriormente, coincidiendo también con el cambio de interventor en el Consell.

Según Rotger, las obligaciones formales sí se cumplían en el teatro. «Pero es posible que, cuando se necesitaba liquidez, se complementaran pagos con el dinero de la taquilla. El Consell a veces tardaba entre siete u ocho meses en ingresar la aportación al teatro», comenta. «Es posible que el hecho de que no haya constancia de ese dinero sea un error a la hora de anotar la contabilidad», agrega. «No lo sabemos, y estoy de acuerdo en que se ha de investigar».

El exvicepresidente asegura que cuando su equipo llegó al teatro se encontró un desastre «económico, de programación artística y de infraestructuras. Tuvimos un enfrentamiento importante con la empresa de las obras para que solventaran las deficiencias», explica.

Para el exdirector Carlos Forteza la existencia de un desfase de caja de 130.000 euros y otras cuestiones relacionadas con la administración de la Fundación no se hicieron públicas en la pasada legislatura «porque había un interés político en que no se supieran».

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