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Dulce Pontes: «Tengo pendiente grabar algo con Maria del Mar Bonet»

«Para perdurar y triunfar en los escenarios uno tiene que ser verdadero consigo mismo, si no se pierde en el camino» - «Ennio Morricone me enseñó el equilibrio entre emoción y técnica»

Dulce Pontes, cantante portuguesa.

Dulce Pontes, cantante portuguesa. EFE

Cantante y compositora. La artista portuguesa inaugurará el próximo sábado (21.30 horas en el Trui Teatre) una nueva edición del Jazz Voyeur Festival, al frente de un trío que integran Yelsy Heredia, contrabajo habitual de Chucho Valdés; Luis Guerrero, guitarras; y Sergio Fernández, piano 

El fado, en combinación con otros lenguajes musicales, inaugura el próximo sábado el esperado Jazz Voyeur Festival, cuya apertura debía protagonizar en un principio Maria del Mar Bonet, aunque su actuación se trasladó finalmente a abril de 2021. Sobre el escenario del Trui Teatre brillará una artista que, a sus 51 años, lo ha logrado todo, entre otros hitos tomar el testigo de la gran Amália Rodrigues y mantenerse en lo más alto durante tres décadas. 

Llega a Mallorca para ofrecer la que será una de sus pocas actuaciones en este 2020. 

Con la pandemia solo he ofrecido cuatro conciertos en España. Me parece un milagro, con todo lo que está sucediendo, que pueda venir a Mallorca. Como humanos tenemos que saber reinventarnos, y hay que empezar creando nuevas ideas, nuevas formas de comunicarnos. El arte tiene una función muy importante en estos tiempos. La gente acude a la música para abrigarse, la necesita como el agua, y esto se ha visto con la pandemia. La gente necesita acariciar, tocar, besar de otras maneras, y eso lo consigue a través del arte, de la música, compartiéndola.

Usted siempre ha defendido el papel de la música como una herramienta que nos puede hacer mejores personas.

Sí, sobre todo en un momento de estrés emocional tan fuerte como el que estamos viviendo. Nadie se esperaba esto. Yo necesito los escenarios como el aire que respiro. El escenario me oxigena. Sin público no hay razón para cantar. Los escenarios, al margen mis maestros, me lo han enseñado todo: el contacto con el público, esa capacidad de desnudez, y de compartir todo lo íntimo, todo lo que me está pasando, lo que siento. En el escenario es donde logro ser más pura, el lugar en el que me desnudo.

¿Qué se necesita para perdurar y triunfar en los escenarios?

Ser verdadero consigo mismo, eso lo primero, sino uno se pierde en el camino. Hay que ser fiel a uno mismo y aprender a superar los malos momentos, aprovecharlos para transformarlos en algo positivo. 

La inauguración del Jazz Voyeur estaba reservada a Maria del Mar Bonet, cuya actuación se ha aplazado a abril de 2021. ¿Para cuándo una colaboración con la mallorquina? 

Me encanta Maria del Mar Bonet, su forma de ser, y cómo canta. Es una persona muy interesante, muy sana de alma, me gusta su presencia. Tenemos pendiente reunirnos y grabar algo juntas, porque nos queremos bien.  

¿Lo han hablado en alguna ocasión?

Sí, hace ya tiempo. Hace muchos años estuve en su casa y me regaló una camiseta preciosa, con una pintura suya de un perrito. Me gusta que sea polifacética, porque también pinta y escribe. 

¿Usted también pinta?

Yo solo borro (risas). No tengo talento en esa área. 

Déjeme piropearla. Su voz suena al teléfono como en sus discos: hipnotizante.

Será gracias al universo, al creador, o a lo que sea. También gracias a mis padres y mi profesora de canto (risas).

¿Qué voces le cautivan a Dulce Pontes? 

Hay tantas… Mahalia Jackson, Janis Joplin, Aretha Franklin, Hermínia Silva, Barbra Streisand, a quien escuchaba de adolescente… A Diane Schuur la vi en directo y me encantó, no me la quise perder cuando vino a Lisboa, qué swing tenía, ella al piano, con un batería y un contrabajista. ¡Qué buena abuela! No me olvido de Amália Rodrigues, obviamente, por lo que transmitió a través de su interpretación, del fado, por su capacidad de cantar en cualquier lenguaje, por la poesía de Luis de Camoes. Los ciudadanos del mundo tenemos que estar agradecidos a Amália. También destacaría a Fernando Maurício, de quien se dice en Portugal que es el rey sin corona. El suyo era un fado muy intenso, puro y duro. Es una pena que no se conozca fuera de Portugal. 

¿Qué ha preparado para Mallorca?

Estarán muy presentes Elis Regina, habrá un poquito de Carmen Miranda, y también de Dulce Pontes, que empieza a ser ya antigua (risas) pero no importa porque sigo igual de elegante. No faltarán Amália y el folclore, Cuba, y lo que el público me pida.

¿También Ennio Morricone?

Aprendí tanto de él… Trabajar con Morricone fue impresionante. Él me enseñó el equilibrio entre emoción y técnica.

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