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Marta Orriols: «España suspende en políticas de conciliación»

La escritora presentó ayer en Palma ‘Dolça introducció el caos’, novela que analiza los efectos de la maternidad en una pareja joven

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Marta Orriols (Sabadell, 1975) analiza los efectos de la maternidad en una pareja en su tercera novela, Dolça introducció al caos. Una obra que ayer presentó en Palma y que «habla sobre las decisiones que tomamos y de qué manera las cosas que dejamos de hacer se nos quedan dentro y acaban conformando nuestra identidad».

La autora señala que el punto de partida de esta novela fue una reflexión, consigo misma, sobre la contradicción que aun le provoca la maternidad «después de muchos años ejerciendo de madre y viendo que en un momento en el que mi carrera profesional va muy bien aun estas dos cosas chocan mucho, esta proyección personal con la maternidad. Así nació el libro. Quise desgranar la posibilidad de la no maternidad, eso que siempre piensas: qué hubiera pasado si no hubiera hecho eso».

La novela, que toma su título de un poema de Robe Iniesta, de Extremoduro, retrata la relación sentimental de dos personajes, Marta y Dani, que pasarán de la dulzura de los inicios a una tormenta provocada por un embarazo inesperado. «Creo que estamos rodeados de caos. El mundo es un desastre. En la novela lo planteo como que todos los comienzos de una pareja suelen ser calmados, agradables, pero siempre hay algo pequeño que abre una brecha y se desata el caos», afirma una novelista que denuncia «el suspenso» que en materia de políticas de conciliación tiene España. «Quizá con el teletrabajo cambie algo, no lo sé, pero tampoco es lo ideal. Teletrabajar confinado en casa con niños es un infierno», espeta.

Subraya Orriols que «la idea de maternidad que nos han vendido siempre no contemplaba una serie de sensaciones que no se asemejan a esa cosa angelical y de buena madre, de persona inseparable de sus hijos. Creo que esto provoca al final una culpabilidad cuando eres madre y no surge este efecto tan maravilloso que te han vendido. Si se contara la maternidad desde todos los ángulos, desde la verdad, las mujeres entraríamos en la maternidad de otra forma, quizá no tan directa».

Marta y Dani se enfrentarán a su embarazo no planificado de formas muy diferentes, «las dos totalmente lícitas». Para él, «la noticia es casi una epifanía de un tipo de amor que a él le ha faltado por la ausencia del padre, y de repente proyecta en esta idea de hijo toda esta ilusión de lo que a él le ha faltado». Por su parte, Marta es alguien que «está totalmente segura de sí misma, desea proyectarse profesionalmente, como fotógrafa, sin ninguna atadura que signifique una interrupción a su trabajo. El embarazo para ella desde el principio es una limitación y una molestia y, para él, que es algo que ni se había planteado, será una puerta que se abre a algo mejor».

La escritora aclara que en sus novelas no le gusta «ni ser moralista ni juzgar a nadie» y se declara enamorada del lenguaje intimista, de la cotidianeidad: «Cuando te mueves en el terreno de las emociones escribiendo tienes que tirar mucho de este lenguaje, es muy importante aterrizar sobre las cosas pequeñas, no saltártelas, y desmenuzar todas las texturas y los matices que tiene un conflicto como este, tan común. Eso es lo que hace que crees empatía con el lector, supone acercarse mucho a unos sentimientos que normalmente llevamos muy adentro y cuesta expresarlos con palabras».

Tanto Marta como Dani trabajan en el mundo de la cultura, y sufrirán las consecuencias. «El sector cultural en España está hecho un desastre. Son trabajos a los que no se les da ningún valor. Lo que hace la cultura es provocarte y que te cuestiones, y eso no interesa. No se facilita que la gente tenga criterio, contra menos tenga, mejor».

Orriols ha publicado esta novela tras el éxito de Aprendre a parlar amb les plantes, en proceso de traducción a once lenguas. «Para mí el éxito de ventas no quiere decir nada, creo que me queda muchísimo por aprender y por leer».

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