La 38 edición de la Fira del Llibre arrancó oficialmente ayer por la tarde con la lectura del pregón que este año corrió a cargo de la historiadora y bibliotecaria ibicenca Fanny Tur, directora del Arxiu Històric d’Eivissa. El patio de la Misericòrida, nueva ubicación de la Fira, acogió el parlamento de quien fuera consellera de Cultura, que destacó la importancia del libro y la lectura en todas sus dimensiones, desde la experiencia personal como lectora hasta su cometido transcendente como guardián de la memoria, del saber y de la lengua. 

Tras la actuación del cuarteto de jazz Hot Creepers, Tur repasó todos los elementos que hacen posible la relación entre autor y lector. Entre el auditorio se hallaban el alcalde de Palma, José Hila; la presidenta del Consell, Catalina Cladera; la vicepresidenta Bel Busquets; y la delegada de Cultura del Govern, Catalina Solivellas. Durante su parlamento, los primeros visitantes de la cita anual con la literatura recorrieron los expositores de las diez librerías participantes, con ellos quiso Tur compartir cómo los libros entraron en su vida, el camino recorrido desde la oralidad a los primeros volúmenes, y cómo estos fueron clave hasta el punto de afirmar: «Estoy convencida de que la infancia son las historias que nos han contado nuestros padres, los cuentos que nos han leído, las rondalles que los mayores nos han explicado, todo aquello que nos ha convertido en lectores» La historiadora y bibliotecaria se preguntó qué es un libro y aventuró una serie de posibilidades: donde se encuentran casi todas las respuestas o las herramientas para descubrirlas al tiempo que mantienen al lector conectado con el mundo. Máquinas del tiempo, cofres que guardan tesoros, promesa y oportunidad. Contienen el poder de hacernos libres y «la prueba es que han supuesto una amenaza para los intolerantes a lo largo de la historia». Admitió que «una mentira es tan fácil de imprimir como una verdad», pero recalcó que leer hace a los ciudadanos capaces de distinguirlas. Sobre todo insistió en que los libros «no pueden desaparecer».

Atribuyó a los libros y a la literatura el hecho de que «la lengua catalana esté más lejos de morir» y se detuvo en reconocer el papel de las librerías que definió como ágoras, puntos de encuentro y refugios; y citó a Joan Fuster al afirmar que «una librería es una trinchera» y alabó su labor «épica». No dejó en el tintero a editoriales y bibliotecas ni a los maestros y familias que inculcan el interés por la lectura. Tampoco quiso finalizar su intervención sin subrayar la importancia de la cultura que ha sido «esencial» para superar momentos muy complicados: «Es uno de los pilares que sostienen las sociedades libres, democráticas y avanzadas», recordó. 

Tras su intervención subió al escenario la cantante y compositora Maria Jaume que presentó su nuevo disco Fins a maig no revisc.