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Entrevista

José Luis Guerín: «Sigo pensando en el espacio sagrado de la pantalla aunque ya sé que apenas se usa»

«Siempre he desconfiado un poco de esos documentalistas que se parapetan en la idea de hacer cine para cambiar el mundo»

El director de cine José Luis Guerín.

José Luis Guerín, (Barcelona 1960) abrazó el documental para dejarse sorprender por lo que queda fuera de su control. Ese permanecer atento le ha abierto caminos expresivos más originales hasta configurar su propia poética. El cineasta participó ayer en la primera jornada del festival Majordocs con una masterclass titulada El cálculo y la revelación.

¿Persiste la idea de que el documental que introduce ficción está engañando?

Es muy importante estar atento al pacto que tienen las imágenes con lo real. Dentro del documental hay muchos tipos de escritura, muchos tipos de registro y cada película plantea unas reglas del juego y es verdad que en muchas películas se transgreden esas reglas. Lo que cambia más sustancialmente entre ficción y documental es lo que se refiere a los personajes, también los estamos creando. No hay que confundir a la persona con el personaje que vemos en el documental. Una persona es infinita, tiene muchísimos matices, es un pozo sin fondo. En cambio, en cine, nos vemos obligados a hacer una síntesis, por qué elegimos una frase y no otra, por qué filmamos a esta persona en esta situación y no en otra, eso obedece a una estrategia de creación de un personaje. Un personaje que debe tener una afinidad moral con la persona de la que proviene que es completamente distinta a la que se plantea en ficción.

¿La cámara distorsiona la realidad de los personajes?

Una película como En construcción se hace conjuntamente con las personas filmadas. Con mayor o menor conciencia, son coautores, dialoguistas y actores y de alguna manera ellos, efectivamente, actúan para la cámara. Por tanto una primera consideración cuando haces una película de esta naturaleza sería la calidad de los actores que eliges. La cámara que a veces pensamos que es un útil depredador porque desnaturaliza a las personas, a veces puede ser que active situaciones y comportamientos interesantes. Lo que hacemos en esa película es crear una nueva realidad, no reproducirla exactamente, que tiene una afinidad con su vida cotidiana pero que no es exactamente la misma.

¿Cómo valora el gran consumo y producción de imágenes en el que estamos inmersos?

Lo veo como una banalización absoluta. Todo está en Youtube y uno se pregunta qué podemos hacer como cineastas. No tenemos la inmediatez de la televisión o las redes. El cine siempre llega tarde y lo único que puede ofrecer es precisamente tiempo de elaboración, de reflexión, que haya un plus de semántica; que las imágenes respondan a algo. Nos obliga también a ser más rigurosos con la escritura. Creo que es la conciencia de esa escritura lo que nos otorga singularidad, lo que hace que todavía tenga sentido nuestra tarea.

El cine siempre llega tarde y lo único que puede ofrecer es tiempo de elaboración

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En sus películas prioriza el estar abierto a lo accidental, ¿cómo lo logra?

Se trata de crear formas de producción que permitan esa permeabilidad, que no excluyan la posibilidad del hallazgo, del pacto con lo azaroso. En definitiva, se trataría de componer con el azar. Hay que encontrar fórmulas de producción más imaginativas. Yo busco formas que me permitan esa otra manera de pensar el cine, como el cine nutriéndose de sí mismo, y que me lleva a formas narrativas más originales y singulares. Digamos que he descubierto una poética propia en ese terreno.

¿Cree que el documental está en un buen momento?

No lo sé. Desconozco aun el terreno de las plataformas y de las series. Me parece que en general las televisiones han hecho daño al cine. Cada nueva generación ha de encontrar el campo de juego que le excita y está muy bien que existan estos nuevos espacios. Aun siendo consciente de que mis películas se ven muy minoritariamente en las pantallas, el terreno de juego que me impulsa a seguir es la pantalla. Sigo teniendo ese espacio simbólico como acicate para hacer cine. Sigo pensando la película como una gran trabajo de síntesis que es una idea un poco contrapuesta a la de la serie, y sigo pensando en el espacio sagrado de la pantalla aunque ya sé que apenas se usa.

Una película como ‘En construcción’ se hace conjuntamente con las personas filmadas

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Se suele asociar la idea de documental a temáticas muy determinadas.

Eso es lo que me da tanta pereza del cine documental, que tienes que verlo no por placer si no porque defiende una causa importante. Esto hace que muchos espectadores, incluso críticos, tengan una actitud condescendiente y hemos de ser tan exigentes con el documental como con la ficción. Siempre he desconfiado un poco de ciertos documentalistas que se parapetan en esa idea de hacer cine para mejorar el mundo, porque yo creo que se hace cine en primera instancia por un deseo irreprimible de hacerlo. Una de las cosas más atractivas del documental es que es que a diferencia del cine ficción que se ha sido siempre muy endogámico, ha sido un espacio de acogida para gente de muchas disciplinas. Sociólogos, coreógrafos, artistas plásticos... lejos de quedarse con el cine como una herramienta auxiliar lo que han hecho ha sido inventar nuevas formas cinematográficas y eso ha hecho del documental un espacio muy sensible a las vanguardias y a las búsquedas.

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