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Con ciencia

Vikingos

La literatura y el cine han fijado una idea del pueblo vikingo que lo retrata como un puñado de aventureros sanguinarios que, procedentes de Escandinavia, arrasaban los pueblos costeros de toda Europa —llegando quizá hasta América— en sus correrías destinadas al pillaje. 

Un trabajo publicado en la revista Nature por el equipo de Eske Willerslev, investigador de la Sección de GeoGenetics en el Instituto GLOBE de la universidad de Copenhague (Dinamarca), pone en su contexto genético esa narración épica. El estudio, cuyo primer firmante es Ashot Margaryan, aborda la secuenciación del genoma de 442 personas enterradas en yacimientos arqueológicos de Groenlandia y Europa que abarcan desde la Edad de Bronce hasta la época moderna, es decir, entre 2.400 años antes de Cristo y el año 1600 de nuestra era. Unas fechas que comprenden la época de la era vikinga —entre los años 750 y 1050 después de Cristo. 

Los autores sostienen que, con esos datos en la mano, se documenta un extenso flujo genético desde el sur de Europa y Asia hacia Escandinavia anterior a la era vikinga cuya diversidad es clara: las poblaciones vikingas de Dinamarca, Noruega y Suecia cuentan con rasgos genéticos distintos, cosa que permite detallar los protagonistas de las expediciones. Vikingos procedentes de lo que es hoy Dinamarca, Noruega y Suecia llegaron a Inglaterra, las islas del Atlántico Norte y, navegando hacia oriente, la región báltica. Pero los autores detectan también ascendencia sueca y finlandesa en las franjas más occidentales de Europa, y danesa en la Europa Oriental.

El panorama gana complejidad mediante la presencia continua de los invasores vikingos en lugares como Inglaterra, ocupados durante mucho tiempo y con un legado genético vikingo en la población actual inglesa que es más de la mitad del que existe hoy en Suecia (6% frente al 10%). Como sostienen Margaryan y colaboradores, es probable que los vikingos llegasen a establecer verdaderas colonias de comunidades con ancestros mixtos unidas por un comercio desarrollado en el que a los expedicionarios se les añadirían grupos de origen no vikingo estableciendo redes culturales que se adentrarían incluso en el Mediterráneo.

Esa suma de poblaciones escandinavas diferenciadas, expediciones mixtas y diversidad genética que se extiende en el tiempo lleva a concluir que el término “vikingo”, más que una etiqueta de origen étnico, supone la denominación que se reserva a los invasores procedentes de Escandinavia con sus típicas embarcaciones. Por lo que hace a la consideración genética en si misma, los autores sostienen que muchos individuos de la era vikinga, tanto dentro como fuera de Escandinavia, tuvieron altos niveles de ascendencia no escandinava, lo que sugiere un flujo de genes en Europa durante el largo periodo que comienza en la Edad de Hierro. 

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