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Música

Las 'Constel·lacions' de Miró a través de la música y la palabra

El compositor barcelonés Hèctor Parra ultima la creación de una ópera de cámara sobre la serie de pinturas del artista

Imma Santacreu y Hèctor Parra en pleno proceso de investigación.

Imma Santacreu y Hèctor Parra en pleno proceso de investigación. H. parra

Para el compositor Hèctor Parra (Barcelona, 1976), Joan Miró ha sido una presencia constante. Creció viendo la reproducción de Personatges i gos davant del sol que sus padres tenían en casa y admite que de niño hizo muchos dibujos recreando aquel cuadro. Uno de sus primeros recuerdos del centro de Barcelona es el de haber ido al funeral del pintor en la iglesia de Santa Maria del Mar. Con estos antecedentes no es extraño que aceptara la petición de la pianista Carmen Martínez Pierret de componer una gran obra para piano inspirada en las Constel·lacions de Miró, una serie de 23 pinturas de pequeño formato que el artista realizó entre 1939 y 1941, entre Varengeville-sur-Mer, Mallorca y Mont-roig.

Las Constel·lacions de Hèctor Parra empezaron a cocinarse hace un año cuando releyó los libros que tenía sobre Miró y compró algunos nuevos "para prepararme emocionalmente. Salía de una ópera, Les bienveillentes, sobre la obra de Jonathan Littell, que trataba la experiencia del nazismo desde el punto de vista de un SS. Para mí profundizar en Miró era como una bombona de oxígeno. Es tan atávico, casi como la lengua materna. También tiene un aspecto trágico, muy humano que me hace respirar de otra manera". En estos momentos el músico ha traspasado el ecuador de la composición con doce de las 23 piezas, una por cada cuadro, ya terminadas. Finalmente no será esa "gran obra para piano" que demandó Martínez Pierret sino una ópera de cámara, aunque no cantada sino hablada para la que el músico ha contado con el poeta y traductor mallorquín Arnau Pons que firmará los textos. "En el mismo ciclo, 23 piezas de piano a cuatro manos y 23 textos poéticos de Arnau Pons. Habrá monólogos, poemas muy cristalinos, abstractos, muy condensados. El flujo será muy teatral, no será mecánico. Es una ópera de cámara en el sentido amplio del término, no es voz cantada pero la música se fusiona con el texto". La conexión inicial entre Pons y Parra se produjo hace años, por el interés mutuo en Paul Celan. "La poesía de Arnau me gusta mucho, creo que es de los grandes poetas que tenemos hoy en lengua catalana. Hemos ido hablando y le he estado mandando algunas partituras. He hecho algunos esquemas indicándole lo que creo que quedaría bien, le he ido guiando, pero después será él quien tendrá que asumirlo. En octubre nos encontraremos en París, escucharemos pasajes y ahí es donde él empezará a escribir realmente". Explica Parra que mientras compone piensa en la escritura de Pons: "Será exigente y dura, sobre la dureza del exilio y del estado de creación permanente en el que se encontraba Miró y en el que nos podemos encontrar hoy los jóvenes creadores, la angustia del futuro", reflexiona. El compositor, que se ha reencontrado con este proyecto a raíz del confinamiento, no puede dejar de relacionar el momento vital en que Miró pintó estos cuadros con el presente: "Miró pintó las Constel·lacions en una especie de confinamiento. Tienen un sentido mortuorio pues pensaba que podría ser su última obra."

Para vincular música y pintura, Parra ha adoptado el método mironiano de investigación. La obra será interpretada a cuatro manos, en un solo piano, donde como mínimo dos de esas manos estarán en las cuerdas del piano y no en el teclado. Este proceso lo está desarrollando junto a su pareja, la también pianista Imma Santacreu: "Hemos experimentado con objetos cotidianos, cosas que íbamos encontrando en mercadillos. Todo esto tan mironiano me ha ayudado a encontrar nuevos sonido en el piano", dice Parra al tiempo que recuerda que Miró vivía la música de forma "fisiológica".

La improvisación está siendo una pieza clave en este proceso. Explica Parra que en "la música compuesta trabajamos la dialéctica de contrastes, cortes más cubistas. La improvisación es más de la continuidad, más surrealista que el arte libre, de la mano sobre el teclado y sobre todo de la escucha". La colaboración de Santacreu ha hecho posible este giro puesto que "ella es muy buena improvisando, muy libre. Yo con la partitura medio escrita con esquemas, ella reaccionando a lo que le propongo, poco a poco hemos ido forjando la partitura. La música está completamente escrita, las partes no clásicas con gráficos, curvas o dibujos". La fusión de todos los elementos hará de Constel·lacions algo más que un concierto: "El público verá todos esos objetos sobre el escenario, la presencia del texto será poderosa, el piano sonará muy extraño. Todo esto implica que haya en escena un actor potente", concluye.

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