No hi ha temps que no torn. "Primer verano de Mallorca con hoteles cerrados". Titular de DIARIO de MALLORCA del 1 de julio de 1990. Ese día se consuma la unión de las dos alemanias y falta un mes para que Irak invada Kuwait. ¡Menudo verano!

Las estrellas del 90 son Carlos de Inglaterra y Lady Di. Aunque por importancia habría que invertir el orden de cita. El eterno heredero llega solo. Se refugia en Son Forteza de Puigpunyent. Pinta acuarelas y descansa. La desdichada princesa llega días después, se hace unas fotos con los Reyes de España y los ex de Grecia a bordo del Fortuna. Y se larga. Se asegura que la pareja española intenta la reconciliación de la británica. Con escaso éxito. Carlos continúa en la isla unos días más. En una foto se le ve dando consuelo a una amiga. Los tabloides de Londres machacan con la enésima crisis del matrimonio. Aún tardan dos años en separarse y seis en divorciarse. Juan Carlos y Sofía jamás lo han hecho. Divorciarse.

El rey cuida a la realeza empresarial. Una fotografía junto a Gianni Agnelli y Raúl Gardini en Portals es oro puro. Agnelli es nieto del fundador de la Fiat y gran jefe de la automovilística. Y de Ferrari. Y de la Juve. Gardini es la otra pata de la aristocracia empresarial italiana. Lleva el timón del grupo Ferruzzi y pretende conquistar la Copa América con el Moro di Venezia. Mallorca es su base de operaciones. Agnelli muere en 2003, en la cama, a causa de un cáncer de próstata. Triste por el fallecimiento en accidente de su hijo Edoardo Agnelli. Gardini se dispara en 1993 un tiro en la cabeza. La corrupción le acosa.

En Mallorca también caben los aristócratas de segunda fila. La eterna Birgitta de Suecia. Luis Alfonso de Borbón, quien jamás será rey de Francia. Aquí se celebra el 12 de septiembre la gran boda de la sobrina del monarca Simoneta Gómez Acebo con el músico José Miguel Fernández Sastrón. La Almudaina y la Catedral se visten de gala para otro matrimonio condenado al divorcio.

Un futuro rey busca esposa. La candidata del momento no se llama Letizia. Ni Eva Sannum. Es Isabel Sartorius. La cosa no fructifica. Las malas lenguas afirman que doña Sofía se opone a la boda con la hija de una pareja rota. Quizás sea falso. Al fin y al cabo, Felipe acaba casándose con una divorciada hija de padres ídem. El príncipe se limita a pedir respeto hacia su vida privada.

José María Aznar solo es el jefe de la oposición. Y le quedan seis años más. Por tanto no es aquel señor con sueños de grandeza que casa a su hija en El Escorial. Entonces se conforma con ser el pregonero de la moda Ad-Lib en Eivissa. Acompañando, eso sí, a Abel a Matutes, el monarca de la Pitiusa mayor.

Otro poder se reúne en Mallorca. El de la banca. La nueva y la de siempre. Cinco de los siete presidentes de los grandes bancos españoles veranean en la isla. Mario Conde es el prototipo del nuevo ejecutivo tras su asalto a Banesto. No se conforma con disfrutar en solitario de Pollença. Se trae a todo el consejo de administración para reunirlo en Son Vida. Los otros cuatro veraneantes de las finanzas son Alfonso Escámez, del Central; Emilio Ybarra, del BBV; Claudio Boada, del Hispanoamericano, y Francisco Luzón, del Banco Exterior. Y tanto o más poderosa que todos ellos es Esther Koplovitz, que también sucumbe al embrujo mallorquín.

Decenas de titulares comienzan con un nombre y acaban con "ya está en Mallorca". Escriba antes del entrecomillado: Ana García Obregón. Paloma Lago. Sáenz de Oiza: "Es posible recuperar el paisaje pervertido de Mallorca". Los Rossi: Carmen Martínez-Bordiú y el anticuario Jean Marie Rossi. Michael Douglas, recibido por su esposa Diandra en el aeropuerto.

Algunos de los habituales transforman Mallorca en su campo de batalla. Por ejemplo, José Luis de Vilallonga declara a DIARIO de MALLORCA: "Al barón Thyssen le han puesto unos cuernos hasta Guatemala". A los pocos días Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza y su esposa Tita Cervera arriban a la isla. La ex miss devuelve el golpe: "Mi marido no es un borracho, Vilallonga sí lo es. Ha cobrado ocho millones por 14 folios". Ya se sabe que entre gente educada... vuelan los cuchillos.

Palma, en concreto la Misericòrdia, es el escenario de un evento cultural extraordinario: la única vez que Alicia Alonso y Rudolf Nureyev bailan juntos. Falla el escenario. Un generador atruena y su humo atufa a los espectadores. Nureyev está fondón -ella no, ella con 70 años es perfecta-. El público no acude, se suspende el resto de funciones. Él da plantón al Rey. Lástima. Luis Aguiló de Cáceres titula su crítica Valiosa aportación al Guinnes de los disparates. Para quitar el amargo sabor de boca, Renata Scotto canta como una diosa en el castillo de Bellver.

Este verano permite descubrir personajes nuevos. Mieczyslaw Rakowski, último primer ministro de la dictadura polaca, veranea en un lujoso chalet de la Colònia de Sant Pere. Retrata ante Pili Garcés a Lech Walesa: "Quiere ser presidente de Polonia porque es muy ambicioso". Aporta un lúcido análisis de la caída del comunismo: el estado hizo pensar a los ciudadanos que no tenían responsabilidades, la democracia del pueblo de Carlos Marx se convirtió en dictadura del proletariado. Stanley Evans, productor de la película Ghandi, no tiene buena opinión sobre el personaje real: "No se portaba bien con su familia ni con sus amigos". Otro pacifista, Tenzin Gyatso, o sea el Dalai Lama, visita Lluc y Pollença en medio de una gran expectación.

Nos impresionan varios desconocidos. Camilín nada en la piscina de su padre Camilo Sesto en Cala d'Or. La familia Montoya López tiene quintillizos. Triple boda en una única ceremonia en San Francesc de las hermanas Isabel, Juani y Puri con sus novios... Todo es posible en Mallorca.