Natalia Tascón (Santa Maria, 1981) ha hecho de la música tradicional, revisada y combinada con otros géneros, siempre con cariño y maestría, un alimento indispensable que si bien no le da para comer le ayuda a sentirse viva y no le impide entregarse a su otra vocación, la enseñanza, que cultiva en el IES de Sineu, como maestra de Lengua castellana y Latín. Cantante de los Grollers de Sa Factoria, grupo con más de veinte años de historia y un firme compromiso con la tierra y la lucha contra cualquier tipo de opresión, saluda con su pareja Carles 'Setri' el nacimiento de un nuevo proyecto y espera deseosa su estreno en el festival Cançons de la Mediterrània, este sábado en Ses Voltes, a las 21.30.

Natalia vino al mundo en el carrer Llarg, en el seno de una familia -su madre, de Santa Maria, y su padre, natural de León- en la que la música "no estaba muy presente", reconoce. Su abuela paterna cantaba "pero nunca le gustó enseñar, era una parte suya muy privada", así que la pequeña decidió explotar sus inquietudes musicales por cuenta propia. Con solo dos añitos ya cantaba, en la peluquería de sa Font, regentada por su madre y dos de sus tías. "Allí di mis primeros conciertos. Utilizaba los bigudíes como si fueran unas castanyetes y con ellas cantaba jotas para los clientes de la peluquería". Su carrera dio un giro gracias a una monja encargada de sus estudios, que la escuchó y pronunció: "Esta niña canta bien". Lo mismo pensó Gori Negre, uno de los fundadores de Coanegra, el histórico grupo de música tradicional y experimental. "Tenía yo 17 años cuando Gori me vino a buscar a casa para que cantara en un grupo de verbenas, Natalia y sus Merenguitos", recuerda.

Conocer Coanegra y posteriomente entrar su mundo, le cambiaría para siempre. Ahí descubrió a la que hoy es su pareja, Carles Seguí 'Setri', y ahí aprendió "todo lo que sé. Fue mi escuela de directos, un grupo muy importante que ha dado mucho sentido a mi historia musical", afirma. "Gori Negre ha sido mi maestro y mi amigo", subraya. En Coanegra militó durante años, quince en total, hasta que una trágica vivencia le hizo abandonar la banda. "A raíz del suicidio de mi primo, Lluís Quintero, elegí la música como terapia y decidí que solo haré lo que quiero hacer", aclara.

El Amplificador: Natalia Tascón, la voz de Santa Maria

Desde entonces, los Grollers de Sa Factoria, grupo que toma su nombre de la sala de conciertos situada en el Polígono industrial de Son Llaüt, ocupan todo su tiempo libre. Ella es la única mujer en una formación de hombres, algunos asilvestrados, mitad salvajes mitad músicos. "A mí me tratan como a uno más, no hay filtro", asegura. Mucho ha cambiado esta banda desde sus inicios, cuando ensayaban "en un invernadero, entre nabos, cebollas, tractores y alguna que otra rata gigante", pero su filosofía sigue siendo la misma: difundir y defender la cultura popular. Suman dos discos, Grollerlàndia y Grollerització, y no descartan un nuevo trabajo tras un "confinamiento productivo". Hoy actúan en Ses Voltes, en Cançons de la Mediterrània. "Es la primera vez que estamos en un festival como este. Tendría que haber más citas similares, centradas en la música tradicional y el folk", reivindica. Para la ocasión han preparado un cruce con la música del argelino Yacine Bellahcene. "Preparar este concierto ha sido una ditada de mel", confiesa. Un placer que también está saboreando con 'Setri', una aventura con acento poético que estrenaron el pasado jueves y que dará que hablar. Tiempo al tiempo.