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Entrevista

Lichis: "Caímos los primeros y se nos volverá a pedir que salgamos al balcón"

Ilusionado y al mismo tiempo preocupado, Miguel Ángel Hernando Trillo (Barcelona, 1970) actúa hoy en solitario en s'Embat (Ses Covetes), donde repasará sus discos más recientes

Lichis,  un músico que siempre ha estado atento a la escena mallorquina.

Lichis, un músico que siempre ha estado atento a la escena mallorquina.

P ¿Temeroso de viajar con tanto rebrote?

R En nuestro gremio cumplimos a rajatabla con todas las medidas sanitarias, porque no nos queda otra. A muchos nos pilla en una edad muy complicada como para estar buscando otra alternativa laboral.

P ¿Cree que el Gobierno maltrata al mundo del espectáculo?

R Hay ciudades con terrazas atestadas y medios de transporte llenos. A nosotros se nos exigen medidas que no se están reclamando a otros sectores, con los que se está siendo más laxo. Tiramos para adelante, aunque con preocupación.

P ¿Por qué lo llaman economía cuando quieren decir turismo?

R Resulta muy curioso que el fin del estado de alarma coincidiera con el inicio de la temporada turística. No hace falta ser muy inteligente para advertir que lo que había ahí era un interés. Lo que se ha tratado de poner en marcha, porque España no tiene otra cosa, es el turismo. Y estamos pagando una forma de construir nuestro tejido económico, tristemente pobre. Este no es un país que venda tecnología. España vende sol, playa y aceite de oliva, no hay más.

P ¿Y la cultura?

R La cultura también es parte de un motor muy importante de nuestro país. La mayoría de turistas buscan sol y playa, pero también los hay que buscan cultura. Y la cultura se grava con unos impuestos terribles. El 50 por ciento de los beneficios que yo logro a lo largo de un año se va para pagar impuestos y las santísimas cuotas de autónomos, empresas de producción o lo que sea. Joder, nosotros también somos parte del tejido económico, y no se nos considera como tal. Nos estamos adaptando para tocar en aforos reducidos, respetamos las medidas de seguridad e higiene, y volvemos a ser los primeros en caer. Y volveremos a ser los primeros que se nos reclame que salgamos a tocar la guitarra a la terraza o hacer vídeos desde el salón de nuestra casa, en pijama y con barba de tres días para mantener ocupada a la población.

P ¿Cómo reacciona cuando ve el turismo de borrachera que impera en Mallorca?

R La gente joven atraviesa una etapa de la vida en la que tiene que salir, forzar los límites, necesita evasión y diversión. Es duro pedirles a los adolescentes que dejen de comportarse como tales. Es obvio que una reunión de botellón o de discoteca es un caldo de cultivo perfecto para volver a traer a casa al virus pero quizá deberíamos, no sé de qué manera, tratar de empatizar con esta gente y decirles: oye, vamos a tratar de estar con vosotros de otra manera, ofrecerles alternativas. Desde los años 60 nos hemos acostumbrado a convertir España en un destino turístico que solo ofrece playa, sol, toreros y flamencos, aunque no sea una tradición, esto último, ni en Mallorca ni en Santander. No parece que la casa vaya a cambiar. Aquí todos seguimos llamándonos todos Carmen y Manolo. Como no espabilemos y hagamos un cambio profundo no sé qué va a ser de esto. Perdón por el pesimismo, pero no puedo verlo de otra manera.

P ¿Ve la botella media vacía?

R Yo soy bastante optimista, me dedico al mundo de la música desde hace más de 30 años, con otros proyectos, cientos, entre ellos el de La Cabra Mecánica, que ha quedado en el recuerdo de la gente y que tuvo una duración en cuanto al reconocimiento del público, muy breve. Así que me dedico a una profesión muy complicada y difícil, solo para mentalidades positivas. De la pandemia no saldremos mejores, como tampoco saldremos a la calle para manifestarnos con los sanitarios por una sanidad pública. Este es el mundo en el que vivo, y en él intento hacer las cosas de la mejor manera posible, trabajando ya esté arriba o abajo, con ilusión, para dar de comer a mis hijos.

P ¿Cuántos conciertos ha ofrecido desde el fin del confinamiento y qué sensaciones ha experimentado hasta ahora?

R Dos, ambos en Madrid, el primero en homenaje a médicos y personal sanitario. Supongo que el cambio será mayor para el público. Lo que yo hago es interpretar canciones, expresar sentimientos, hacer mi arte, y eso no ha cambiado. Además, no todos los conciertos son para bailar agarrados, cantar el estribillo a pleno pulmón y subirse a los hombros del otro. También se puede disfrutar de la música sentado. Quizá haya cambiado el ritual, pero lo esencial sigue estando ahí.

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