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El Consell retira los tres millones para la intervención de Barceló en Bellpuig

El cambio en las cuentas de la institución aparca uno de los grandes proyectos del artista en Mallorca, tras su trabajo en la Catedral en 2007

Miquel Barceló, en la capilla de Sant Pere de la Seu, en 2007.

Miquel Barceló, en la capilla de Sant Pere de la Seu, en 2007. b. ramon

El cambio en las cuentas del Consell, que ayer modificó su presupuesto a causa del plan de reactivación económica que tiene previsto desarrollar, aparca la gran intervención de Miquel Barceló en la ermita de Bellpuig, anunciada desde 2018. La institución recorta los casi cerca de tres millones presupuestados para la creación de una obra monumental con barro en el templo de Artà para destinarlos a "aquellas áreas que, a causa del Covid-19, han tenido que frenar de modo más brusco sus entradas económicas".

Desde la conselleria de Cultura, Patrimoni i Política Lingüística, con Bel Busquets al frente, aseguran que "la intención es retomar" este proyecto en cuanto se superen los efectos de la pandemia. Una crisis que también ha obligado al Consell a redistribuir otros tres millones de euros que iban a destinarse a subvenciones en materia de política lingúistica, patrimonio histórico y restauración y adquisición de obras de arte, entre otros conceptos.

La de Miquel Barceló debía ser su segunda gran intervención en Mallorca tras el mural cerámico que realizó en la capilla del Santíssim de la Catedral. El artista de Felanitx había señalado, sobre el proyecto de Bellpuig: "Como un puente, una especie de acupuntura de obras de arte de Mallorca, estaría bien este sitio. Está un poco perdido, pero es un punto estratégico". Y como técnica, el pintor confesó en su momento que le gustaría hacer "fresco y cerámica, que son dos técnicas que en el siglo XIII ya se emplearon".

Bellpuig designa el antiguo monasterio que la orden religiosa de los premostratenses poseyeron en Artà desde 1230 a 1425. Su origen se remonta a la donación de ocho alquerías islámicas situadas en el distrito de Yartan, hecha por el rey Jaume I en 1230 en la abadía premonstratense de Santa Maria de Bellpuig (Lleida). En el siglo XIX, el monasterio fue habilitado como casas de la possessió. La iglesia fue destinada a vivienda y el resto de edificios como dependencias agrícolas. Estos últimos años, gracias a la donación de la familia Truyols y a los trabajos de restauración del Consell, se ha recuperado la iglesia.

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