Suscríbete

Diario de Mallorca

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Con ciencia

Caos

Caos

La teoría del caos tuvo su popularización más extendida gracias a la película Jurassic Park cuando Jeff Goldblum, haciendo de matemático excéntrico y escéptico, le explica a Laura Dern —la paleobotánica Ellie— en qué consiste, a la vez que intenta ligársela. La frase que se quedó en mente de todos es aquella de que una mariposa bate las alas en Hong Kong y, como resultado, aparece en Nueva York una tormenta.

Dediqué mucho tiempo a explicarle a mis alumnos que la teoría del caos no predice que cada vez que una mariposa vuele en un lugar de China caigan por necesidad rayos y truenos en Manhattan. Si así fuese, Nueva York habría desaparecido ya. Pero el modelo que predice resultados catastróficos a partir de mínimos cambio de origen ha demostrado numerosas veces su utilidad. La última y más relevante a través de los trabajos que han aplicado la teoría del caos a la propagación del coronavirus Covid-19. Seguro que hay más, pero los que me han quedado a mano son tres: los encabezados por Juanjuan Zhang, de la Escuela de Salud Pública de Fudan (Shanghai, China), publicado en Science; el de Cesar Manchein, del Departamento de Física de la Universidade do Estado de Santa Catarina (Joinville, Brasil), aparecido en Chaos; y por fin el de Alex Arenas, del departamento de Ingeniería Informática y Matemáticas de la universidad Rovira Virgili de Tarragona (España), difundido por medRvix antes de haber pasado por los revisores para su aparición en una revista científica.

Los tres artículos coinciden en aplicar modelos matemáticos derivados de la teoría del caos para analizar el crecimiento de las infecciones. El de Zhang y colaboradores estudia la expansión en Wuhan, Shanghai y Hunan; el de Arenas et al evalúa lo sucedido en España, con el colapso de las unidades de UCI; el de Manchein y coautores es el más extenso, en cuanto aborda países de Asia, Europa, Norte y Sudamérica. Y la particularidad de mayor interés es que todos ellos concluyen que la única medida eficaz para evitar la propagación del virus es la del aislamiento drástico; confinar de manera relajada viene a ser inútil. Las decisiones de Corea del Sur son, también bajo los modelos matemáticos, las mejores.

Es muy improbable que los congresistas que debaten la duración del estado de alarma en España hayan leído ninguno de esos tres trabajos (me ahorraré la maldad de aventurar que quizá no lean nada en absoluto) pero a las divinidades habrá que agradecer, en términos médicos, el que todavía se extremen las medidas para evitar aglomeraciones porque estamos muy lejos de quedar libres de cualquier rebrote del virus. Aunque tampoco estaría mal que algunos matemáticos expertos en la teoría del caos analizasen ahora lo que cabe esperar de otra de las peores tormentas de Nueva York y del resto del mundo: lo que nos va a suceder en términos económicos.

Compartir el artículo

stats