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Patrimonio

El expolio silencioso del patrimonio mallorquín

Dejadez institucional, inercia de la ciudadanía, desapariciones misteriosas o ventas opacas marcan la fuga de colecciones y obras de arte de la isla

Toro de Son Cresta: Hallado en el yacimiento de Llucmajor. Está en el Arqueològic de Barcelona.

Un dinar de oro y un dirham de plata acuñados en Mallorca podrían salir de manera definitiva de la isla el próximo 12 de marzo, tras su salida a subasta por un precio de salida de 33.000 euros, aunque su valor podría ser mucho mayor.

Varios especialistas consultados por este diario repasan algunas de las pérdidas patrimoniales más importantes del archipiélago -son "numerosas", recalcan- y advierten de algunas que podrían producirse si no se toman medidas inmediatas por parte de las administraciones.

Para no salir del campo de la numismática, la catedrática de Historia del Arte Catalina Cantarellas destaca la colección del estudioso Álvaro Campaner, "quien amasó una importante colección de monedas que se dispersó tras su muerte, a diferencia de lo que sucedió con la colección cerámica, que pasó al Museu Diocesà".

En otros ámbitos, lo sucedido con la colección Despuig "es uno de los ejemplos más conocidos". "En relación a la colección de escultura clásica no hay que olvidar que lo que se quedó en la isla fue gracias a los esfuerzos de figuras como el arquitecto Guillem Reynés, quien, como miembro de la comisión de monumentos, tras el fracaso de las gestiones realizadas en 1918 frente al Ayuntamiento de Palma y la diputación provincial, y también el Estado, abonaron la cantidad correspondiente, que no sería devuelta hasta 1923 por Cort", relata.

La investigadora también incide en pérdidas "un tanto misteriosas", como la de la estatua de Santa Catalina en el exterior de sa Llonja de Palma, "desaparecida de un día para otro", o el arca medieval del Palau de l'Almudaina, "todo ello a finales del XIX". "Asimismo, algunas colecciones, como la arqueológica de Jaume Planas, fueron adquiridas por el Museu Arqueològic de Catalunya".

En tiempos más recientes, en torno a 2004, "es de lamentar la pérdida del retrato de la condesa-duquesa de Benavente de Goya, que pertenecía a la colección de la Fundació Bartomeu March y que, en consecuencia, no podía pasar, como sucedió, a propiedad privada, sin que el Govern, como responsable del Patronato de las Fundaciones, interviniera".

La exdirectora del Museu de Mallorca Joana Maria Palou, otra de las autoridades de la isla en materia patrimonial, evoca algunos casos de piezas que ella misma rastreó. "Propusimos una compra de pintura de la generación de mallorquines del último tercio del XIX y principios del XX, piezas que salieron en casas de subastas sobre todo de Barcelona. El ministerio de Cultura rechazó esta compra, pese a salir a precios muy ventajosos. Una lástima, pero quizá en Madrid hablar de Joan Bauzá es hablar de gente desconocida". En otros casos, el Gobierno central sí accedió a comprar, "fue el caso de la moneda de Pere de Portugal", que salió a subasta en la misma casa que ahora saca a puja las monedas medievales. De un lote de piezas acuñadas en Mallorca, se quedaron en Balears cuatro. El resto están el Arqueológico Nacional.

"Muchas obras y colecciones se han perdido de vista en la isla. Y, si no están en un museo o inventariadas, es imposible saber dónde paran. Sólo cuando tienen algún tipo de declaración patrimonial es preceptivo informar a la autoridad pública competente de cualquier venta", explica, para que ésta pueda ejercer el derecho de tanteo.

Para Palou, la Administración no suele ser ágil en la compra de patrimonio, "aunque alguna vez sí hayamos conseguido movernos con rapidez". Asimismo, señala que la búsqueda de piezas en las casas de subastas se hace siempre como particular. "Para suscribirte y te manden información, debes ser un particular. Como museo no te puedes registrar".

De donde ha salido muchísimo material de Mallorca es de colecciones privadas, por ejemplo de casas señoriales. "Grandes cantidades de mobiliario se han vendido en Madrid y Barcelona". Cantarellas conviene con Palou: "En la mayoría de ocasiones por la venta silenciosa, como ha sucedido, hace unos años, con algunos dibujos de Goya; y en otras, por la inercia de la ciudadanía y los gobiernos".

La exdirectora del Museu de Mallorca enumera varias obras de la isla custodiadas en museos e instituciones extranjeras: una pieza de la colección Despuig que era un retablo que había estado en La Sang y que ahora está en la National Gallery de Washington; otro retablo custodiado en el Isabella Stewart Gardner de Boston; la Santa Aina del retablo de la capilla real del Palau de l'Almudaina, que forma parte de los fondos del Museo de Arte Antiga de Lisboa; hay portulanos mallorquines en el Museo de Topkapi en Estambul y cartas de navegación en la Pierpont Morgan Library de Nueva York. La familia Alomar también vendió algunos mapas de su colección al Servei de Cartografia de la Diputació de Barcelona. "Desde aquí se intentaron comprar, pero la venta no fructificó".

Otro conjunto que se ha esfumado y que es muy reciente "son piezas del Museu Marítim cuando estaba en el Consolat de Mar". De hecho, durante las II Jornades de la Mar celebradas esta semana el conservador de la colección del Museu Marítim, Manuel Gómez, constató que la institución conserva 63 piezas de las 285 originales.

Palou recuerda también el episodio "lamentable" de los artesonados mudéjares del siglo XIV que se quemaron en una nave anexa al edificio Flex en Palma. Uno de ellos fue comprado en la casa de subastas Christie's. "Mucho patrimonio de la isla ha salido de Mallorca vía esta casa de pujas", advierte. Hay que recordar que en 2009 también se vendió en Christie's un mueble que había pertenecido a los fondos del Palau March por cinco millones de euros.

La historiadora del arte también se pregunta qué debe haber sucedido con una de las compras que estuvo a punto de cerrar para el Museu de Mallorca: la de la colección Escalas, "la más importante de fotografía que hay en la isla". "Estaba todo preparado con el ministerio de Cultura, el expediente estaba aceptado, pero tuvo lugar la moción de censura.

Para Cantarellas, el tema más doloroso en la actualidad es el de los bienes de Can Pueyo, cuyo destino y paradero es desconocido. "A la lenta actuación de la Administración en incoar el expediente para protegerlos, es preciso sumarle la ocultación de los mismos por parte de la propiedad a los técnicos de Patrimonio, a pesar incluso de la reclamación por vía judicial", indica.

La catedrática expone que mediante una serie de planes nacionales que se remontan a los 80, el Estado intentó preservar el patrimonio mediante la colaboración entre las diversas autonomías y otras entidades públicas. "En el caso del patrimonio mueble, se ha articulado a través del Inventari de Béns Mobles de l'Església Catòlica, que ya está terminado en Balears y que ha sido subvencionado exclusivamente por el Gobierno central, a diferencia de lo que sucedió en el resto de comunidades autónomas españolas, que contribuyeron económicamente en su coste".

Cantarellas opina que más que "lamentarnos por las pérdidas patrimoniales del pasado, deberíamos esforzarnos en conservar lo que aún queda y adquirir conciencia de que el patrimonio no es algo gratuito". A su parecer, las instituciones autonómicas deberían coordinar los esfuerzos en materia de conservación y adquisición de bienes, especialmente muebles, más allá de las competencias que recaen en una u otra institución. Y también utilizar adecuadamente el uno por ciento de la obra pública que se ha de destinar al incremento y conservación del patrimonio", concluye.

Kika Coll: "Volveremos a entrar en Can Pueyo a principios de marzo"

La directora insular de Patrimonio Kika Coll espera resolver de una vez por todas el expediente de declaración BIC de Can Pueyo. De hecho, explicó a este diario que a principios de marzo está prevista una nueva visita para ver si en esta ocasión (en la anterior sólo pudieron ver las estancias) los técnicos pueden inventariar los bienes muebles de la casa señorial. Sobre la posible compra de las monedas islámicas que se subastarán el día 12 en Barcelona, pidió más días para tomar una decisión. "A diferencia de otras épocas políticas, ahora sí existe una voluntad para plantearnos adquisiciones".

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