11 de febrero de 2020
11.02.2020

Ricardo Cavolo: "Para mí Lorca y Los Simpson están tan imbricados como para nuestros padres la Biblia"

El ilustrador participó el pasado viernes en la edición palmesana del ciclo de conferencias "Encuentros con" organizado por CaixaForum a nivel nacional.

11.02.2020 | 06:34
Mural 'Circus Family' realizado en 2016 en Colonia (Alemania) para Urban Outfitters.

Ricardo Cavolo (Salamanca, 1982) debería ser un artista estrella. Como ilustrador, su currículum incluye trabajos para Nike, Converse, Coca Cola, Levi's o el FC Barcelona, y murales para Urban Outfitters, Circo del Sol o el aeropuerto Montréal-Trudeau. Asimismo ha publicado en editoriales de prestigio como Lunwerg y SM en España, Nobrow (Inglaterra), Two Dollars Radio (Estados Unidos), Límina (Italia) o Madriguera (Perú), y ha expuesto en galerías profesionales de Madrid, Londres, Montreal, Oporto o Milán. Pero como él mismo señala, "vivo en España", y eso significa algo muy concreto en cuanto a la dimensión cultural y pública que un artista gráfico puede llegar a alcanzar. Si bien el creador se confiesa cómodo en ese terreno de grises en el que habita, no tanto como pagador de facturas a final de mes.

-Cavolo: el artista de los colores vivos y positivistas, la estética brillante, intensa, naíf de la manera mejor entendida. ¿Cómo son sus dibujos en blanco y negro? Porque seguro que los tiene.
-Los tengo, pero son de hace mucho, mucho tiempo. Si lo recuperase sería en blanco y negro total, sin grises. Me gusta mucho el contraste, y me lo daría el negro de la tinta sobre el blanco del papel, sin matices.

-La mayoría de artistas tienen su obra pública y también la privada. ¿Hace cosas solo para usted?
-Me gustaría, pero ahora mismo no tengo tiempo. Primero porque es muy difícil sobrevivir haciendo esto, más en países como España. Además, tengo un niño pequeñito. Hago lo que casi todos: ante una exposición sacas tiempo de no sabes dónde y tratas de incluir creaciones muy personales, que reflejen en qué punto de la vida estás y qué quieres expresar. Pero ahora mismo no estoy en un proceso de creación en primera persona.

-Lo ha apuntado: estamos en España. Dada su dimensión, ¿qué es Ricardo Cavolo: artista, empleado, influencer, outsider?
-Artista y currante. Lo demás es circunstancial, o no es. Sobre todo muy trabajador y artista porque el espíritu está ahí. Pero o trabajas muchísimo o no te mantienes.

-Basquiat dijo: "No conozco a nadie que necesite un crítico de arte para comprender qué es el arte". De acuerdo pero, ¿cuántas veces hay que ver una obra suya para leerla completamente? Aunque lo parezca, no son de consumo rápido.
-Hay un consumo rápido, visual, muy efectista. Me gusta eso y lo persigo. Pero siempre hay detalles, simbología, que te puede hacer tardar más. Es verdad que antes lo embarullaba más todo, buscaba crear un cosmos en cada obra, pero desde hace dos o tres años supongo que tengo más claro de qué quiero hablar, porque he simplificado lo visual. Con la voluntad de no perder potencia en el mensaje.

-Una curiosidad: ¿da libertad absoluta a quien le tatúa? [lleva innumerables tatuajes por todo el cuerpo]
-La mayoría de las cosas que llevo son mis dibujos, por lo que obligo al pobre tatuador a calcar. Pero también tengo mis tatuadores favoritos, y quiero que me hagan su rollo. Hace poco me tatué un Camarón en la barriga. Le llevé una sola foto de referencia a La Dolores, que es maravillosa, [reconocida tatuadora madrileña] y le dije: "Hazlo a tu estilo". Hacía tiempo que quería llevar algo de ella.

-Hay términos a los que se adjudica automáticamente un cariz negativo y no tiene por qué. Por ejemplo, "naíf". Entrevistando al "popero naíf" por antonomasia Ibon Errazkin [Aventuras de Kirlian, Le Mans, Single], preguntándole dónde está la frontera entre lo hermoso y lo cursi, dijo: "Qué más da. La cuestión es que el equilibrio es aburrido".
-Exacto. Yo tampoco sé dónde está la frontera. Entiendo que las etiquetas ayudan al lector ante una obra musical, gráfica, etc., pero afortunadamente cada vez más se están perdiendo los límites. Actualmente más que "naíf" me gusta la definición "expresionista". Obviamente mi trabajo es expresionista, aunque a veces se pueda pensar que es un calco de la vanguardia alemana del siglo XX.

-A quien canta le pregunto si se lleva bien con su voz. Si se entienden, si están a gusto el uno con el otro. A los artistas les pregunto cómo se llevan con sus manos. ¿Su técnica está donde quiere que esté o le queda por evolucionar?
-Me llevo muy bien con mis manos. Las respeto mucho porque tuve un arco de conocimiento muy satisfactorio, ya desde niño. Experimenté todo lo que quise, incluso disfruté con los ejercicios que te obligan a hacer cuando estás aprendiendo, a pesar de que siempre tuve muy claro que no iba a hacer realismo ni hiperrealismo. Primero porque me clarificó lo que no quería, y segundo porque siempre aprendes algo. Mi estilo es muy sencillo, de líneas simples, anatómicamente deforme y cada vez más porque lo busco, pero el aprendizaje está ahí. De hecho, hasta hace poco obligaba a mis manos a dibujar de manera más perfecta, pero últimamente les doy mucha libertad y estoy guarreando más. Es el punto en el que quiero estar, donde estoy disfrutando más, y mis manos me lo permiten.

-En el Museo Picasso de Málaga hay unos cuadros que el artista pintó con 90 años. De líneas gruesas, con su lenguaje pero más reducido y simplificado. Preguntado por qué seguía pintando a esa edad, con las lógicas limitaciones físicas, contestó: "Porque aún puedo". ¿Cree que querrá pintar con 90 años?
-
Ojalá. Deseando que mi vida económica no dependa de lo que pinte. Me gustaría no tener ese estrés, ¡cuanto antes!, y dedicarme a jugar a videojuegos y pintar. Lo que hago lo he convertido en un trabajo, pero lo haría igualmente aunque trabajara en un banco de 8 a 3. Lo llevo dentro primero porque lo tengo en casa: mi padre fue artista profesional, aunque por circunstancias tuvo que dejarlo; mi madre nunca ha sido profesional pero no ha dejado de pintar acuarelas con sesentaypico años.

-Umberto Eco nos enseñó en Historia de la belleza (Lumen, 2004) que el concepto de esta ha sido cambiante a lo largo de la historia del arte. ¿Cuál es su ideal de belleza?
-Nunca me ha interesado el feísmo sino la belleza, pero no en el sentido que dictan los cánones en cuanto a hermoso, guapo, etc. La verdad es que lo busco pero no lo he teorizado. Cuando veo algo, en cualquier soporte audiovisual, a menudo ves cosas que te atraen y no sabes por qué. Creo que me atrae sobre todo si pertenece a una minoría. Lo ultrapopular, lo muy conocido, funciona como funciona, pero no tiene la magia que puedes descubrir en algo más periférico o outsider. Entre otras vivencias, he llegado a vivir en un poblado gitano, y todo eso minoritario he aprendido a normalizarlo. Me atrae mucho independientemente de su estética porque veo una pelea, la lucha de la minoría.

-Otra curiosidad puntual: ¿habrá más volúmenes de Jamfry? [autobiografía que recoge el primer tercio de su vida editado por Lunwerg en 2019]
-Los habrá pero tengo que vivir otros treinta años.

-¿Con lo rápido que funciona la vida hoy día?
-¡Aún así! Y mira que es cierto que va a toda velocidad. Necesitaba hacer ese libro: pasé por un proceso complejo de depresión, meses complicados, casi me quedo por el camino... Es como cuando ante algo que te interesa te dices: "Tengo que escribir esto porque se me va a olvidar". Recapitulé a partir de mi infancia, ayudado por ir a terapia, donde siempre vuelves mucho a esa época. Es un libro de apuntes que escribí para mí. Espero que en los próximos treinta años me pasen cosas interesantes sobre las que necesite escribir y pueda contarlas. Supongo que sucederá, entre otras cosas porque en diez años he viajado más que mis padres en toda su vida. Mi hijo, en su primer año de vida, se ha movido más que toda mi familia junta, ayudado además por el hecho de que mi pareja también es artista y tiene que desplazarse mucho.

-Keith Haring: "El dibujo sigue siendo básicamente el mismo que ha sido desde tiempos prehistóricos". Es palpable su profundo estudio y revisión de la Historia del Arte. ¿Qué periodos le inspiran?
-Evidentemente el punto primitivo, prehistórico. Es un dibujo que se convierte en indispensable, porque es muy sencillo pero tiene su acción, su magia: va a traer algo para comer a la familia [según los especialistas, los dibujantes prehistóricos creían poder influir en la realidad: si se dibujaba un bisonte, ese día se cazaría un bisonte]. Me interesa esa magia y esa simbología: trazos y colores sencillos para conseguir algo concreto, real. Me interesa también el Románico, que me enseñó mi padre. Aluciné con el Beato de Liébana: ¿cómo pudo alguien crear todo aquello en aquella época? Me gusta partir de algo concreto de la Historia del Arte, por ejemplo un retrato de Rafael, y crear algo mío a partir de ello. Ya en el siglo XX descubrí el arte outsider y el art brut, que me fascinaron no tanto por lo estético sino por lo autodidacta y poco académico. El "yo no sé dibujar pero necesito contar esto que me pasa por la cabeza". Me interesa esa desconexión mental en la que se utilizan métodos muy primitivos para pintar pero que puede alcanzar una altura...

-Los prehistóricos, Basquiat... Me ha hecho pensar en la ilustradora y guionista Flavita Banana. Le pregunté: ¿Quiere influir en la sociedad? Y como dijo Basquiat o como querían conseguir los primitivos, me dijo: "Por supuesto". ¿Usted también?
-No voy a negar que me encantaría. Sobre todo porque no voy a negar que siempre trato de reflejar algo de pelea social. Mi trabajo, sobre todo en los últimos años, trata de contar con gente tanto de la galería como de la calle. Hacer mayor una voz o un grito sobre algo que está sucediendo. Evidentemente uno conoce su sitio, y sé que no voy a cambiar nada, pero si al menos mi trabajo puede aunar energía y dirigirla en una dirección, me daré por satisfecho.

-¿Todo lo que crea es arte? Tom Waits dijo en una entrevista: "Suelo preguntar a los músicos: ¿Por qué te crees mejor por hacer canciones? ¿Por qué crees que todo lo que haces es artístico? Solo es un trabajo. ¿Sabes hacer mesas y sillas? No, ¿verdad? Nadie se cree mejor por saber hacerlo. Hacer canciones solo es un oficio".
-Depende de su funcionalidad. Haciendo una silla no puedes estimular a 300 personas para salir a protestar delante de una embajada. Pero con un cartel, con arte, sí. El arte puede ser solo visual, como una silla, pero también tener cierta utilidad. No creo mucho en fronteras, ni de un lado ni de otro, pero lo que hago no se parece a lo que hace alguien con un bisturí en un quirófano: algo que no todos podrían hacer. Trato de hacerme cargo de qué puedo hacer y conseguir cosas concretas.

-Como un Stradivarius, que es solo un trozo de madera. O lo que diseña Philippe Starck, que está pensado para ser producido en serie, con todas las copias que pida el mercado, y no como una obra de arte única.
-Ambos están en museos. No hay que decir más.

-Para acabar, ineludible: lo último y lo próximo de Ricardo Cavolo.
-Lo último que he acabado es el Romancero gitano de Lorca ilustrado.

-¡Oh! No había leído nada al respecto. ¿Lo potente de su arte enguanta con lo infinitamente poderoso de los versos de Lorca?
-Espero que sí. Me he pasado un año entero trabajando a destajo en ello. Y me ha hecho muy feliz. Ahora estoy a punto de empezar mi siguiente libro, que no sé muy bien cómo describirlo... Es una especia de pack. Es como un homenaje a Los Simpson. Ya sé que de Lorca a Los Simpson es un salto de mata muy bestia, pero la editorial me lo permite.

-Ambos son cultura popular.
-Cierto, y a ambos los conozco y los sigo desde niño. Para mí están tan imbricados como para nuestros padres la Biblia. El pack consistirá en unas láminas, fanzines, pegatinas... Algo un poco diferente. Después de tres años dándole vueltas al fin me dejan hacerlo.

-Para acabar, la pregunta inevitable vinculada a la máxima actualidad: ¿qué diseñaría para Rosalía?
-Le hice un retrato al principio de los tiempos, ¡de sus tiempos! Pude dárselo en persona y le gustó. Aunque más que pintar me atrae la escenografía. Igual podemos hacer algo: por ejemplo, para un videoclip.

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