27 de noviembre de 2019
27.11.2019
La crónica

La cultura en el Parlament: en una palabra, decepción

27.11.2019 | 00:08

No se puede sacar por un día y de manera excepcional el tema de la cultura en el Parlament sin trabajar a fondo el tema que, en estos momentos, asfixia a la sociedad, a los trabajadores e impacta con mayor virulencia sobre la cultura: la precariedad. No sirve que únicamente la diputada de Unidas Podemos Esperança Sans mencione la cuestión de puntillas y cuando lo haga sea para sacar pecho de que la formación morada ha sido la que impulsó en Madrid la subcomisión parlamentaria del Estatuto del Artista. Sus palabras ayer en la Cámara, durante el debate de la moción presentada por el PP a toda la política cultural del Govern, habrían resultado creíbles si en lugar de facundia y escenificación hubiera presentado una enmienda concreta sobre una lacra -la precariedad, en este caso la precariedad cultural- que se ha incrementado en Balears en un 20%

Basta con acudir a una sesión plenaria del Parlament para confirmar que el hecho cultural no interesa a las formaciones políticas. Y si interesa, no se le dedica un gran esfuerzo. El debate ayer fue fofo y tópico. Sin grandes ideas (¿turismo y cultura otra vez?). Incluso la diputada popular Núria Riera fue la primera sorprendida al comprobar que los puntos de su moción no causaron excesivo escozor en los contrincantes. Ni siquiera pudo pronunciar la réplica que había preparado. La bonhomía que se respiraba, con la excepción de alguna diatriba sin sangre, le boicoteó el discurso que había preparado.

Se aprobó por unanimidad que la Ley de Mecenazgo balear se aplicara en el primer trimestre de 2020. Y otros tres puntos: la elaboración de la Ley reguladora de las Industrias Culturales, la pronta aprobación de la Ley de Archivos y la dotación adecuada de personal y recursos en los equipamientos culturales.

El PP estuvo casi acertado con la propuesta de revisar los procedimientos y requisitos de las subvenciones (un punto que no salió adelante), sólo que erró el tiro. Su discurso, como el de Vox, se centró en la ideología. La idea de establecer mecanismos de control en las ayudas es necesaria, pero esa inspección no debería ser nunca aplicable a los contenidos de las obras culturales subvencionadas: la medida podría rozar la censura. Las subvenciones deben repensarse en el sentido de que debe analizarse qué se está estimulando (hay muchas ayudas para costear billetes de avión, pero escasas iniciativas de estímulo real y profundo) y por qué. Hay que sacarlas de mecanismos excesivamente técnicos que las constriñen porque no son pocos los proyectos que están hechos a medida de las puntuaciones de la subvención (¿a nadie le llama la atención la proliferación de las jornadas profesionales en numerosos eventos?). Y ser capaces de valorar con criterios serios su retorno social. Pero sobre estas cuestiones, ni una palabra. Tampoco nada sobre educación, ni la necesidad de que las instituciones culturales sean más transparentes, democráticas y participativas.

Comparecencia

La conselleria de Presidencia y Cultura ha pedido prioridad para fijar una fecha para la comparecencia de la delegada del área de cultura Catalina Solivellas. En este sentido, se ha solicitado que pueda comparecer de manera extraordinaria en el Parlament para cumplir con la petición que hizo el PP para valorar su idoneidad. Hay que recordar que los otros dos altos cargos señalados por los populares, Agustina Vilaret y Paula Valero, ya han comparecido. Desde la conselleria explicaron que si la delegada no ha comparecido aún es por el calendario establecido en el Parlament y que desde el departamento nunca han pedido que se retrasara. Estos últimos días han tenido lugar las comparecencias de los responsables de las áreas del Ejecutivo de cara al debate de Presupuestos.

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