"Ojalá no tuviéramos que celebrar una Setmana del Llibre en Català. Significaría que el catalán goza de una salud robusta. Ahora mismo es como si tuviera 37,5 de fiebre", declara la presidenta del Gremi de Llibreters Maria Barceló. Pese a su diagnóstico poco halagüeño, se muestra optimista. "En esta fiesta que se inaugura mañana le insuflaremos mucha fuerza", asegura.

La Setmana, que alcanza ya 30 ediciones, se refuerza y rearma ante el estancamiento de las ventas de libros en catalán ("al menos en mi librería -Lluna-", confiesa Barceló). Una maniobra ahorradora y hábil de los libreros les ha permitido mejorar el programa de actividades paralelas a la feria y su difusión. También se podrán entregar bolsas de tela a los compradores. "La carpa que instalábamos en la Misericòrdia o en el Parc de Ses Estacions se comía todo el presupuesto (de 25.000, entre 15.000 y 18.000 euros se invertían en este concepto). Gran parte de la subvención que recibimos del Consell, lamenta Barceló. La solución: pagar un alquiler asequible (2.500 euros los cuatro días) por el Aljub de Es Baluard. "Además es un espacio bonito, con muchas posibilidades, sin humedad, accesible con rampas y ascensor, con unos exteriores ideales para que los niños puedan jugar y está bien comunicado. Tendrá dos espacios diferenciados para las actividades: uno para los niños y otro para los adultos. E incluso se podrá tomar algo y la gente podrá sentarse", detalla Barceló.

El ahorro con la carpa también ha permitido poder pagar a "personas que colaboran con la organización. Han cobrado y esto es importante", apunta la librera.

Un total de siete librerías participarán en esta cita que se inaugura mañana oficialmente a las 19.30 horas (la feria estará abierta desde la mañana) con el pregón interactivo de Agnès Llobet, que contará con la colaboración del artista Francisco Javier Barrera. Llibres Ramon Llull, Llibreria Lluna, Quart Creixent, Llibreria Clayton's Book, Drac Màgic, Embat y Abacus tendrán por primera vez en la Setmana expositor propio. "Hemos intentado y nos hemos puesto de acuerdo para que hubiera un fondo importante de libros [la Setmana no es Sant Jordi y puede sacudirse un poco la ansiedad de las novedades], pero pensamos que es positivo que el lector pueda conocernos de manera más personal", apunta la presidenta.

Para los libreros, esta cita "no supone ningún beneficio económico". "No cubre los gastos que las librerías tenemos que hacer de personal, etc. Es una fiesta que celebramos porque amamos el libro en catalán y creemos en nuestra lengua", sostiene la portavoz del gremio.

Otra de las novedades de la Setmana, que cuenta asimismo con el apoyo del Ayuntamiento de Palma (la gran aportación es la del Consell), es la participación activa en el programa de actividades de la Fundació Mallorca Literària. "Hemos puesto el acento en los lectores. Hemos buscado crear momentos de encuentro y diálogo entre ellos y los autores", desvela. En este sentido, se celebrarán cafès-conversa con Antònia Vicens, Lucia Pietrelli, Laia Martínez i López, Melcior Comes, Míriam Cano o Tomeu Canyelles. "Otras actividades son el vermut literario centrado en los cuentos de Pere Calders, el espectáculo en torno a Maria Antònia Salvà y la terapia lectora Descobreix tot el que els llibres saben de tu!, en colaboración con la AELC".

La feria, intrínsecamente reivindicativa por su promoción de la lengua catalana, no estará dedicada a ningún tema o lucha concreta (el año pasado clamó "por la libertad de los presos políticos"). "Todos los puntos reivindicativos están en el programa de actividades", comenta el librero Xesc Sanchis. "Calders y la mesa redonda Sobre el feixisme, l'exili i la censura, el cambio climático, las mujeres... Son todos los temas de la actualidad", subraya. La elección del ilustrador Toni Galmés (denunciado por un cómic) como diseñador del cartel de la cita es también muy elocuente.

De todas las actividades, destacaron la presencia del escritor Albert Sánchez Piñol, superventas con su libro Victus. Presentará el día 15, a las 20 horas, su último título, Homenatge als caiguts.

Durante estos cuatro días de feria (de jueves a domingo, con horario de 11 a 21 ininterrumpidamente), los libreros esperan una gran afluencia. "Calculamos que a la Setmana del año pasado acudieron entre 10.000 y 15.000 personas. Por las actividades de este año, esperamos que vayan más", auguran.

Libro infantil

La presidenta del Gremi de Llibreters Maria Barceló asegura que el libro infantil "se vende mucho en catalán". "Los padres no miran tanto la lengua como el contenido cuando los compran", señala. "Cuando los chicos y chicas empiezan a escoger por sí mismos, eligen más el castellano. Y los padres no les dicen nada porque prefieren que lean a que no lo hagan". El contexto, asegura, no ayuda a comprar libros en catalán. "Los medios de comunicación, el entorno... Está todo en castellano". La novela se vende sobre todo en español, asegura. "El ensayo, indistintamente. Los libros de los sellos mallorquines están registrando buenas ventas".