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Exposición en el Museo Thyssen-Bornermisza

"Cualquier millenial debe más de la mitad de su guardarropa a Balenciaga"

El maestro de la alta costura fue el creador de muchas de las prendas actuales, indica Eloy Martínez de la Pera, comisario de la exposición que el museo Thyssen acoge sobre este influyente modisto

Retrato de Isabel de Borbón en 1620 y un vestido de novia de Balenciaga en 1957.

Retrato de Isabel de Borbón en 1620 y un vestido de novia de Balenciaga en 1957.

Cristóbal Balenciaga (Getaria-Gipuzkoa, 1895 - Jávea-Alicante, 1972) es uno de los diseñadores más influyentes, inspiradores y admirados de todos los tiempos. "Si Dior y Chanel, coetáneos suyos, llegaron a decir que era el más grande, nadie lo puede poner en tela de juicio", advierte Eloy Martínez de la Pera. Miembro del patronato de la Fundación Cristóbal Balenciaga, este experto en protocolo internacional ha logrado establecer un fascinante diálogo entre los trajes de este histórico modisto y algunos de los cuadros más importantes de la historia de la pintura española, que puede visitarse en el Museo Nacional Thyssen-Bornermisza de Madrid hasta el 22 de septiembre.

En el palacio Aldamar, ubicado en su localidad natal, un Balenciaga aún niño, pudo admirar por primera vez los trajes y las telas de los mejores ateliers y tiendas de moda de Londres y París mientras disfrutaba de la magnífica colección de arte que poseían los marqueses de Casa Torres, una de las familias para las que cosía su madre, Martina Eizaguirre.

Vestido de noche de Balenciaga (1952) y Retrato de la Diquesa de Alba (1921) de Zuloaga.Museo Thyssen-Bornemisza

Allí, en los pasillos de esta finca, donde colgaban cuadros de Goya, Velázquez, El Greco y Pantoja de la Cruz, entre puntada y puntada de su madre, cuando se produjo este "hechizo" entre el arte y la alta costura. Por ello, no es de extrañar que en 1939 se inspirase de forma unívoca en un cuadro de Velázquez para el diseño de uno de sus trajes más icónicos, el vestido 'Infanta', reinterpretando la vestimenta con la que fue retratada la infanta Margarita de Austria.

Mientras que en las cortes europeas los patrones de indumentaria cambiaban, en España se decidió mantener esa silueta tan bien proyectada en los cuadros de Velázquez. Y es esa diferencia española, lo que Balenciaga traslada a una de sus colecciones más importantes, que presentó en su etapa en París, donde mostró ese famoso vestido, que da la bienvenida a los visitantes de la exposición.

'Balenciaga y la pintura española' pone de manifiesto no sólo la relación existente entre la pintura y la alta costura, sino que también da a conocer el legado de este maestro de la alta costura en la que es la primera gran exposición que se presenta en Madrid desde 1973, un año después de que falleciera. "Mucho de lo que llevamos en nuestro día a día se lo debemos a su mente visionaria, transgresora y absolutamente innovadora. Cualquier 'millenial' debe más de la mitad de su guardarropa a Balenciaga, que fue un auténtico influencer, más que los que utilizan ahora Instagram. A él le debemos que vestidos de noche sean más cortos por delante y un poco más largos por detrás o los vestidos de tirol, tan de tendencia para esta próxima temporada. Y es que muchas prendas y siluetas que se ven ahora en las avenidas de Madrid, Nueva York o París se deben a este genio", señala el comisario de la muestra.

Los visitantes a esta exposición podrán ver obras tan conocidas como ‘El retrato de un caballero’, de El Greco, o 'La reina María Luisa con tontillo', de Goya, bajo otro prisma, apreciando la belleza de los tejidos y los estilismos de sus protagonistas. "En los retratos de la corte, de esas damas que retrataba Pantoja de la Cruz, como Ana de Austria o Isabel de Valois, vamos a encontrarnos con las primeras 'influencers' de la historia. Eran mujeres que marcaban las tendencias de la moda, el estilismo y el maquillaje ", aprecia De la Pera.

Abrigo de noche con cuello fruncido (1955) de Balenciaga y 'Retrato de un caballero' (1586), de El Greco.Museo Thyssen-Bornesmiza

El negro, uno de sus colores predilectos

El color negro, uno de los colores fetiche del modisto, cobra especial protagonismo y se convierte en el hilo conductor de esta exhibición. "Tanto las obras de arte como los propios vestidos de Balenciaga se exponen sobre negro porque es un color que él amó", advierte el comisario. Además de transmitir elegancia y nobleza, era un tono muy vinculado a la espiritualidad y Balenciaga tenía una personalidad tremendamente religiosa y austera. "Él vio a su madre vestida siempre de negro desde que falleció su padre cuando él tenía once años", cuenta De la Pera.

Han sido necesarios seis intensos años de preparativos para hacer realidad esta muestra y lograr reunir 90 prendas de Balenciaga, -muchas de ellas inéditas-, prestadas por Cristóbal Balenciaga Museoa de Getaria, el Museo del Traje de Madrid y el Museu del Disseny de Barcelona, así como de numerosas colecciones particulares, nacionales e internacionales y 55 cuadros datados entre los siglos XVI y XX, firmados por El Greco, Velázquez, Murillo, Carreño de Miranda, Zurbarán, Goya, Madrazo o Zuloaga, procedentes de las colecciones del Museo Nacional del Prado, el Bellas Artes de Bilbao o el Lázaro Galdiano, fundaciones como BBVA, Santander y Casa de Alba, y colecciones privadas como las de Abelló o Alicia Koplowitz.

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