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Entrevista con David Ruiz, cantante de La M.O.D.A.

La M.O.D.A.: "Las hemos pasado de todos los colores, pero al final somos una familia"

La Maravillosa Orquesta del Alcohol se prepara para un verano repleto de festivales y conciertos antes de dar fin a la gira de su último álbum este otoño

La Maravillosa Orquesta del Alcohol al completo. / Álex Rademakers

La Maravillosa Orquesta del Alcohol al completo. / Álex Rademakers

Hace tiempo que La M.O.D.A. (La Maravillosa Orquesta del Alcohol) demostró que no era un simple grupo de moda, sino que habían llegado para quedarse. Hace ocho años que este grupo de amigos se juntaron en Burgos, su ciudad, para tocar, charlar y beber y, a día de hoy, siguen haciéndolo, siempre que tienen ocasión, entre concierto y concierto. Llevan casi dos años de gira presentando su tercer disco de estudio, 'Salvavida (de las balas perdidas)', y siguen agotando entradas a su paso.

La voz de su cantante, David Ruiz (Burgos, 1986), suena al otro lado del teléfono. Nos cuenta cómo es el día a día en la carretera compartiendo destino con los otros seis componentes que dan vida a esta banda, omnipresente en casi todos los festivales de este verano, y que ha encontrado en la mixtura del country y el folk con el punk y el rock and roll su partitura para defender las causas perdidas. Hoy tocan en el Festival de les Arts de Valencia y darán los últimos coletazos de su gira en el FIB de Benicàssim, el Pirata Rock de Gandía, Txunami Xixón o Rabolagartija Fest, en Villena, antes de echar el cierre en otoño para tomarse un respiro.

-Lleváis muchos kilómetros en la carretera con vuestro último trabajo. Estáis tocando prácticamente en todos los rincones de España, ¿qué opináis de la despoblación que amenaza a los núcleos rurales y las ciudades de provincia?

-Desde nuestro humilde punto de vista y nuestra experiencia, por lo que vemos cada día, creemos que es un fenómeno devastador, que parece no tener solución o no se quiere buscar solución. Se está dando la espalda a un montón de personas que no viven en los grandes núcleos de población, olvidando así parte de lo que somos y el lugar de donde venimos, enterrando nuestras raíces.

Videoclip de su nueva canción, 'Colectivo nostalgia'.La M.O.D.A.

-Precisamente rendís homenaje a Castilla, vuestra tierra, en la canción 'Campo amarillo'.

-Sí. Da mucha pena ver en qué se ha convertido lo que en nuestra infancia estaba muy vivo. Ahora son recuerdos fantasmagóricos, hay mucha soledad y silencio. Los políticos, que tienen el poder de legislar y tomar decisiones para mejorar la vida de todos los vecinos, no hacen nada. Parece que sólo importa lo que pasa en las grandes ciudades. Y eso es un poco lo que tratamos de denunciar en esa canción.

-Seguís teniendo Burgos como vuestro centro de operaciones, ¿os habéis visto tentados en algún momento de trasladaros a otra ciudad más grande, como Madrid?

-Los cinco que hemos nacido en Burgos seguimos aquí y no nos lo hemos planteado, la verdad. Estamos a gusto y a mí, personalmente, sí que me encantaría irme a vivir a otros lugares después de haber estado en Dublín, así que seguro que si tengo la oportunidad, lo haré, pero no sé si Madrid sería el destino elegido. Yo creo que se nos queda un poco grande. Es un choque con lo que estamos acostumbrados a vivir y a ver, ya sólo empezando por la contaminación y la masificación de gente que hay. Pasan un montón de cosas en Madrid y supongo que es pillarle el truco, pero nosotros estamos bien aquí, de momento. Gracias a Internet se puede tirar adelante con un grupo sin necesidad de estar en Barna o en Madrid.

-Ser nómadas forma parte de vuestra filosofía, ¿os consideráis ciudadanos del mundo?

-No me gustan las etiquetas. Me suenan a prefabricado, como un anuncio de cerveza de esos que sacan en el verano (risas).

-Tomen nota pues las marcas de cerveza. No extiendan su invitación a La M.O.D.A. para hacer un spot.

-(Risas) Yo creo que no. No tenemos animadversión hacia estos anuncios, y que cada grupo haga lo que quiera, pero vamos, no sé, estamos aquí elucubrando sobre algo que no sabemos si va a pasar siquiera...

-Y ya puestos a divagar, ¿iríais a Eurovisión si se os presentara esa oportunidad?

-No.

-¿Así de rotundo?

-Sí, nosotros no iríamos (risas).

-¿Qué os pareció la actuación de Miki?

-No tengo ni idea de quién es Miki y no hemos visto la actuación ni hemos visto Eurovisión en la vida, yo por lo menos. Estamos un poco ajenos a todo eso, la verdad (risas).

David Ruiz es el segundo por la derecha.La M.O.D.A.

Buen rollo sobre el escenario

-Ahora que se acerca el verano tocáis en un montón de festivales, pero como público, ¿vais a algún festival o sois más partidarios de otros formatos más pequeños?

-Pues a todo, nos gusta la música en directo, sea en el formato que sea. En la calle, en un remolque, en una sala o en un festival.

-En tu caso, ¿a quién no piensas perderte este año? ¿qué entradas tienes ya compradas para lo que queda de año?

-Hay un montón de bolos bien guapos, pero el único hándicap de dedicarse a la música es que casi no puedes ver ninguno más que los que coinciden contigo en algún festival (risas). Sí nos gustaría mucho poder ir a la despedida de los Berri (Txarrak), que para nosotros son un grupo importantísimo y una gran inspiración. A mí me gustaría ir también al Azkena Rock de Vitoria, a los conciertos del Botánico, en Madrid y al Vida Festival. En todos los 'festis' hay grupos que querría ver: Bon Iver en el Mad Cool€ no sé, hay un montón de bandas que no vamos a poder ver por estar tocando, ¡pero que sea así siempre! (risas).

-Contáis con una legión de seguidores muy fieles, pero al igual que han confesado algunas famosas bandas de este país, ¿os habéis visto alguna vez en la situación de sumar entre vosotros más personas sobre el escenario que entre el público?

-Es verdad que a veces la música es muy injusta. Nosotros hemos tenido mucha suerte y hemos currado, como muchas otras bandas curran, y nuestra propuesta, o lo que sea, ha funcionado, pero hay bandas que crean un proyecto increíble, que se dejan la piel y no tiran para adelante. Por eso, nosotros siempre reivindicamos esa apertura de mente de escuchar músicas diferentes. Que una banda de metal extremo o más experimental tiene el mismo derecho o más que cualquier grupo que hace cosas más convencionales.

La M.O.D.A. en una actuación del verano pasado en el Arenal Sound.EFE

En nuestro caso, hemos tenido un montón de bolos en garitos, en la calle o en pueblos pequeños delante de diez o veinte personas, pero nunca nos ha movido el número de gente que teníamos delante. Si no, no hubiésemos empezado el grupo o no lo hubiésemos llamado así. Y la verdad es que nos sentimos muy afortunados porque la gente siempre ha estado con nosotros y nos ha dado un montón de cariño.

-Desprendéis muy buen rollo sobre el escenario, pero ¿tenéis miedo de que la rutina, la convivencia y la presión del ritmo de esta profesión pueda acabar con todo eso?

-Hombre, siempre está ese... no sé si llamarlo miedo, pero siempre está esa preocupación. Al final son muchas horas juntos y nosotros, particularmente, aparte de que somos un montón, pasamos mucho tiempo juntos currando en cosas relacionadas con la banda. Nos ocupamos de nuestros propios asuntos y no tenemos discográfica, porque así lo queremos, lo cual significa que tienes que estar pendiente de todo: desde componer, ensayar y preparar la gira hasta llevar las redes sociales, recibir un paquete con cuatro micros que has comprado o diseñar un cartel.

Es mucho tiempo y sí que hay un poco de desgaste, pero, como todo en esta vida, hay que aprender. Uno va teniendo más experiencia y va sabiendo cuáles son sus batallas y cuáles no. Nosotros tenemos la suerte de que nos conocemos ya muy bien, las hemos pasado de todos los colores juntos y seguimos juntos. Mentiría si dijese que esto no afecta y que es igual que estar todo el día tomando cervezas, pero lógicamente, cuando uno pone el alma en algo, surgen también los roces, pero siempre hemos pensado que es en beneficio de la banda y que eso nos hace tirar para adelante. Al final somos una familia, con sus momentos buenos y sus momentos malos, pero sabes que siempre va a estar ahí.

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